Domingo, 17 de Enero de 2021
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La gestión política en la tercera ola

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    Por Patricio González
    Político y escritor. Alcalde de Algeciras tres legislaturas. Ingeniero técnico naval
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    Ya queda poco más de un mes para que se cumpla un año desde que irrumpió en nuestras vidas de manera demoledora el coronavirus. Más de dos millones de contagios, cerca ya de los 80.000 muertos según el Instituto Nacional de Estadística y decenas de miles de personas hospitalizadas, además de miles de familias destrozadas. Muchas de estas personas hospitalizadas arrastrarán secuelas gravísimas durante mucho tiempo. Y la verdad es que no parece que hayamos aprendido nada.

    Los políticos son incapaces de gestionar uno de los retos más importantes de los últimos ciento cincuenta años. Para hacer frente a toda esta tragedia es necesaria una gran inteligencia, una gran capacidad de gestión y un liderazgo que no genere ninguna duda. Y esto, precisamente esto, parece que en España es hoy por hoy, un imposible.





    Los mensajes que nos envían los políticos son confusos y, en muchas ocasiones, contradictorios, las medidas que toman las toman tarde y suelen ser insuficientes. Desgraciadamente, el interés político personal se antepone siempre a las necesidades reales, al bien común. Resulta ya hasta exasperante ver y oír, en medio de esta tragedia ese “y tú más”, que es la única retahila que oímos a diario hasta para hablarnos de la tormenta Filomena.

    Esta tercera ola supera ya a la segunda. Sólo este fin de semana son ya 61.422 contagiados y 401 muertos, parece hasta más letal que la primera ola. Los políticos no son capaces de tomar medidas. Y los ciudadanos toman decisiones dudosas ante el desbarajuste de normas y sugerencias.

    Se nos dijo que habíamos vencido al virus tras la primera ola y que era necesario hacer vida normal para no hundir la economía. También se nos ha dicho que el tema está controlado y que las vacunas son la solución. Pero ni se ha vencido al virus de ninguna de las maneras y la ruina ha venido sin contemplaciones. Las vacunas se están administrando muy lentamente y hasta con irregularidades, mientras las personas siguen enfermando y muriendo y eso es lo que cuenta por encima de todo lo demás. Lo peor es que todo nos lo venden como un triunfo.




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