Martes, 26 de Octubre de 2021
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La independencia debería ser nuestro objetivo

  • Imagen de Robert Vasquez
    Por Robert Vasquez
    Abogado y periodista gibraltareño
    Foro
    Nuestros políticos manejan mucho frases como «autodeterminación», «soberanía, jurisdicción y control» y «prosperidad compartida». No informan de lo que quieren decir con estos eslóganes que permanecerán hasta que se definan. Estos eslóganes nos llevan a un único destino final que es la aspiración de todo pueblo, y es la independencia. Pero la independencia en el mundo de hoy viene con la interdependencia que necesita la «prosperidad compartida». La independencia no es un estado absoluto de ser.

    Nuestra ruta tiene que ser con Gran Bretaña. Un cambio que favorezca la soberanía española cierra todas las vías hacia la independencia: sería el final de ese camino. Nos convertiríamos en parte del Estado español. Es algo que rechazamos y que evitaremos. Actualmente no formamos parte del Reino Unido, somos parte de la «familia británica», de ahí nuestra capacidad para buscar la independencia.

    Un estado de independencia que podría tomar como ejemplo Andorra, donde la soberanía está inscrita en su pueblo y tiene un asiento como nación independiente en las Naciones Unidas. Estos dos atributos tendrían que ser requisitos mínimos para que Gibraltar logre un estatuto de descolonización reconocido. Alternativamente, podríamos revisar la idea de Sir William Jackson sobre el Estatus de Dominio. Todas estas ideas y conceptos tendrían que ser actualizados para hacer frente a nuestro sentimiento nacionalista, apoyando el mantenimiento de nuestro «carácter británico», y las realidades propias de la existencia de la UE.

    Permanecer con Gran Bretaña actualmente, sin embargo, significa hacer ciertos sacrificios. En esencia, son las limitaciones de la Constitución de 2006. Se nos vendió como una constitución por la que conseguíamos la auto-determinación: eso es simplemente una ilusión, no es verdad.

    El alcance de la auto-determinación incluida en la Constitución de 2006 está en manos del Reino Unido, por lo tanto, en el análisis final, no existe. Mientras el Reino Unido nos permite correr, amarrados con la correa, tenemos autogobierno pero, tan pronto como el Reino Unido tira de esa correa, consideraciones más amplias significan que nuestros gobiernos deben atender los deseos del Reino Unido.

    En términos sencillos, la «correa» son los poderes retenidos por el Reino Unido, el requisito de que nuestro Parlamento actúe en pro de la «paz, el orden y el buen gobierno» de Gibraltar (según lo determine finalmente el Reino Unido) y el poder del Reino Unido para imponer un gobierno directo.



    CAMPAÑA ACEITES VEGETALES USADOS II- ARCGISA
    CAMPAÑA ACEITES VEGETALES USADOS II- ARCGISA


    No cabe duda de que donde estamos es donde nos quedaremos, por ahora, quizás con algunos retoques a los detalles constitucionales. Somos un Territorio Británico de Ultramar. Es un estatuto que reconoce nuestra historia británica y nuestro deseo de formar parte de la familia británica.

    Estos dos atributos no deben perderse y no tienen que perderse al obtener la independencia. La pertenencia a la Commonwealth británica satisfará ese deseo y esa aspiración. La interdependencia, sin embargo, es una necesidad ineludible para todas las naciones del mundo actual.

    La interdependencia es una forma de ser que podemos, y probablemente necesitamos, suscribir independientemente de si nos quedamos donde estamos o logramos la independencia. En términos simples, consiste en la aceptación de que ninguna nación es completamente autosuficiente. Es la necesidad de reconocer las limitaciones impuestas por la población, el tamaño, la geografía, los recursos naturales, las finanzas, los negocios y muchas, y muchas más cosas.

    Esta interdependencia se formalizó para Gibraltar (y el Reino Unido) durante décadas con la pertenencia a la UE. Esto llega a su fin en los próximos meses. No debemos temer reemplazarla con arreglos similares, sujetos a las salvaguardias apropiadas que se establezcan. Todas las naciones regulan la interdependencia con los tratados y, en el campo del comercio, con los acuerdos comerciales.

    A todas las partes involucradas con Gibraltar les interesa encontrar un camino, pero debe ser un camino que, o bien logre la independencia, o bien no bloquee el camino a la independencia o ponga trampas en su camino. Debemos proteger nuestra posición y mejorarla o, en el peor de los casos, mantenerla como está.

    La violencia no es un camino hacia la independencia. El camino tiene que ser pacífico y llegar a un acuerdo. Es un camino de vigilancia y paciencia. Vigilancia para ver cómo otros en el mundo ganan más independencia, sin descuidar el proceso en el Reino Unido (Escocia) y en España (Cataluña), y para asegurarnos de que no damos ningún paso atrás. Paciencia porque es una larga y lenta progresión hasta que se alcance el objetivo final pero, en los próximos meses, nos enfrentamos a una importante encrucijada. 




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas