Viernes, 6 de Diciembre de 2019
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La Ley de la Relatividad

  • Imagen de Nathaniel Powell
    Por Nathaniel Powell
    Politólogo británico, de ascendencia campogibraltareña, afincado en Europa
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    Fabian Picardo fue la estrella invitada del nuevo programa de Mariló Montero en Canal Sur, emisora inmersa en un feliz proceso de renovación desde que el cambio llego a Andalucía. Como siempre que va a un plató de televisión en España, Míster Picardo luce su mejor piel de cordero, oculta sus afilados colmillos de lobo soberanista e intenta hacerse el gracioso con comentarios jocosos, chistes fáciles (y bastante malos), y esa habilidad innata para adaptar su discurso según el auditorio y el público que tenga delante en cada momento.

    Sería conveniente desmontar todas las relativizaciones perversas de la realidad, las ambigüedades, las confusiones, las veleidades, los enredos y esa manera tan dicharachera de economizar la verdad de la que hizo gala durante la entrevista, muy blanducha por cierto y en la que en ningún momento se vio obligado a abandonar su zona de confort. Quizás la mas importante de todas es la que omite, más allá del consentimiento español que será necesario para incluir a Gibraltar en cualquier futuro ‘acuerdo de divorcio’ entre Reino Unido y Bruselas, que tal acuerdo no sería más que una transición hacia el exilio, hacia la puerta de salida. 

    En otras palabras, cualquier colchón económico del cual se pueda beneficiar el Peñón tendrá una duración máxima de dos años, después de los cuales, quedará en la calle, mirando desde el escalón de la puerta a España, y por ende a Europa, dependiendo más que nunca de una frontera cuya fluidez de paso de personas y mercancías, indispensable para su prosperidad, quedara exclusivamente a merced de la buena voluntad del gobierno de Madrid. 

    La nube de humo que Míster Picardo crea habitualmente para relativizar la realidad, la misma que emplea en el Parlamento de Gibraltar, y en los medios de comunicación afines de la Roca, fue su principal baza durante la entrevista, para transmitir la idea de que no pasa nada, y que lo tiene todo bajo control, la frontera, el Brexit, los suministros, las relaciones con España, con Reino Unido y con todo lo que se le ponga por delante. Pero detrás de sus armas de distracción masiva, subyace la realidad, que tienen por costumbre ser bastante mas pertinaz y obstinada de lo que a él le gustaría. Y esa realidad inevitable no es otra que la cuestión de la soberanía de Gibraltar, un problema aun no resuelto, sempiterno, que no se va a desvanecer en el aire por cuatro chascarrillos en televisión.

    Quizás lo más interesante de toda la entrevista en la que buscó transmitir una actitud cercana en lo personal y razonable en su actitud política hacia España, fue reconocer que no piensa aprovechar las aguas revueltas del Brexit para convocar un referéndum de independencia. Pero eso no es gran cosa si no va acompañado de una renuncia expresa de su idea de Gibraltar como nación, doctrina putrefacta a la que recurre con compulsiva frecuencia en sus alocuciones públicas, cuando el Peñón no es más que un territorio de ultramar británico, con un amplio autogobierno sin duda, pero con un estatus político no decidido; para Bossano y otros ilustres analistas políticos de la Roca, no más que una colonia, y para Naciones Unidas un territorio no autónomo pendiente de descolonización. 

    Tampoco dijo nada de las amenazas que su lugarteniente, Joseph García, dirigió hace unos meses advirtiendo que cualquier problema en la frontera tendría consecuencias para los trabajadores españoles en Gibraltar, ni de las resoluciones que pasa el congreso de su partido socialista GSLP, con el apoyo del cien por cien de compromisarios en la mejor tradición totalitaria, condenando y denunciando el mencionado veto otorgado a España por Bruselas para la aplicación de cualquier acuerdo con Reino Unido a Gibraltar, veto que, llegó a decir, impugnaría judicialmente por ser ilegal y discriminatorio. De eso ni media palabra, al contrario, se muestra condescendiente y moderado, e incluso afirma no llevar “de forma negativa” que España tenga el veto a los acuerdos futuros. 



    Tarifa plana autónomos - Junta de Andalucía
    Tarifa plana autónomos - Junta de Andalucía


    Pero claro, conocemos ya de sobras a Míster Picardo que ha dado muestras suficientes de su prodigiosa capacidad para hacer exactamente todo lo contrario a lo que afirma con palabras. Ciertamente, en este caso no es que se vaya a contradecir, porque hoy por hoy no se puede permitir enemistarse con España de quien depende para mantener la prosperidad de la que goza el territorio, por mucho que argumente que el 95% de la actividad económica de Gibraltar se realiza en Reino Unido. 

    En este apartado vemos a Míster Picardo entrar en sus juegos de prestidigitación, al no aclarar que se esta refiriendo exclusivamente a las actividades del centro financiero en sus distintas vertientes, y no al de la actividad económica general del territorio que depende de los 12.000 trabajadores que cruzan la frontera a diario y de los centenares de contenedores que abastecen Gibraltar a diario de todas sus materias primas, y que igualmente, lo hacen cruzando la frontera terrestre de La Línea de la Concepción. 

    Sorprendentemente no mencionó a Franco directamente en ningún momento e incluso se inhibió a la hora de comentar sobre el tema de Cataluña diciendo que no entraría en temas domésticos españoles que no tuvieran que ver con Gibraltar, lo cual no le ha impedido despacharse a gusto acerca de la inhumación en medios llanitos.  

    Sí lo hizo de forma sutil al referirse a la existencia de un supuesto dogma institucional en España que dicta el no reconocimiento en Gibraltar de una población nativa homogénea, porque esto conllevaría al derecho de autodeterminación que es la principal bandera del socialismo nacionalista de su partido desde sus inicios. Con su manera trabada de explicar las cosas, además de con sus dificultades de pronunciación en español, Míster Picardo vino a decirnos que los españoles han aprendido en la escuela que Gibraltar es español “y no saben otra cosa”. Eso es puro léxico político Picardiano para asociar arbitrariamente el adoctrinamiento que se pudo haber dado en las aulas durante la dictadura, a la realidad presente, a perpetuar la leyenda negra acerca de España que él se ha encargado de difundir alegremente y sin ningún reparo ni escrúpulo, donde según él, un español que en 2019 pueda pensar eso, no podría ser más que un ignorante manipulado. 

    Lo cierto es que lo de ‘Gibraltar Español’ se dejó de enseñar en las escuelas españolas hace mucho, y más allá del Campo, la mayoría de los españoles solo ve Gibraltar como un lugar pintoresco donde hacer alguna escapada de fin de semana para comprar cuatro cosas, por mucho que Míster Picardo fantasee con que cada español al levantarse por la mañana esté urdiendo modos y maneras para arrebatarle a los ingleses la soberanía del Peñón.

    Es una lástima que en España se conozca poco al verdadero Míster Picardo, al de las bravuconadas antiespañolas que él esconde en los platós de televisión cuando cruza la frontera. Solo hay que seguir el Twitter de sus más estrechos colaboradores en la administración y en el partido, comprobar cómo se despachan a gusto con todo tipo de insultos racistas e injuriosos hacia España, para ver el pensamiento latente de su régimen, sin censuras ni cortapisas, al natural en toda su infamante extensión. Igual algunos de los periodistas españoles de su club de fans deberían leer algunas de estas groserías cuando escriben sus panegíricos sobre el mandatario del Peñón. Los ingleses tenemos un dicho, “no muerdas la mano que te da de comer”. Más pronto que tarde Míster Picardo se lo va a tener que aplicar a rajatabla.  




  • Fomento. Regularización de viviendas - Junta de Andalucía
    Fomento. Regularización de viviendas - Junta de Andalucía