Domingo, 16 de Mayo de 2021
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Madrid será la ‘tumba’ del chavismo bolivariano

  • Imagen de Nathaniel Powell
    Por Nathaniel Powell
    Politólogo británico, de ascendencia campogibraltareña, afincado en Europa
    Foro
    Para todos los que amamos la libertad y hemos visto de cerca el rostro a la izquierda totalitaria, los resultados del super domingo electoral en España, la triple jornada municipal, autonómica y europea, nos dejan un titular esperanzador. A pesar de la clara victoria del PSOE en los tres frentes, la posible alianza del PP, Ciudadanos y Vox podría arrebatarle a Pedro Sánchez amplios sectores de poder municipal y autonómico, y, sobre todo, la comunidad y ayuntamiento de Madrid, las verdaderas joyas de la corona del panorama político español, sin las cuales la idea de que la derecha pueda reconquistar el Palacio de la Moncloa en un plazo de tiempo razonable se antoja poco menos que imposible. 

    Hemos visto como Madrid, encuadrada en las denominadas ‘ciudades del cambio’ donde Podemos con sus mareas, confluencias y vomiteras chavista-bolivarianas, verdaderos enemigos encarnizados del comercio, han campado a sus anchas durante estos últimos cuatros años, ha quedado hundido en un infierno de mala gestión y desgobierno, suciedad y degradación física de las calles, notable deterioro de la seguridad ciudadana, y la elevación a dogma de fe de la ideología de género, verdadera punta de lanza de la revolución cultural de la izquierda radical que se extiende por todo occidente. 

    La derrota de Manuela Carmena, siniestro personaje de larga trayectoria comunista que blanqueaba su condición tras la imagen de bondadosa abuelita de cuento, más bien de trola, y toda su cohorte de estalinistas y antisistemas, debe poner fin a la pesadilla de Madrid Central, una agresión en toda regla contra los automovilistas, a la indefensión jurídica de propietarios ante okupas, de policías ante delincuentes, y de la sociedad civil y convencional ante un ayuntamiento dispuesto a imponer un modelo de ciudad basado en trasnochados patrones ideologizados, dispuestos a liquidar el libre mercado bajo el rodillo putrefacto del Marxismo, la nueva casa común de todos los radicalismos progres y anti-capitalistas. 

    Algo paralelo a lo ocurrido en la otra emblemática ‘ciudad del cambio’, Barcelona, regida por la no menos nefasta Ada Colau, que puede añadir a sus deméritos al frente del consistorio, a su  permanente deslealtad a las más altas instituciones del estado, las peleas a machetazos entre delincuentes en el Raval a plena luz del día, la proliferación de narco pisos y manteros apropiándose de espacios públicos con total impunidad, la cruzada contra la industria turística, sin olvidar la agresión a turistas en pleno centro de la ciudad, ofensas al ejército y al jefe del estado, y una actitud más que equívoca ante el separatismo catalán. 





    Con Carmena tanto como con Colau, cuya capacidad para el despropósito se ha mostrado inagotable, la sensación predominante era que, en Madrid y Barcelona, a pesar de haber tocado fondo en muchos aspectos, las cosas podrían ir todavía a peor si, como apuntaban muchos de los sondeos electorales, hubieran conseguido la reelección. Afortunadamente no ha sido así, pero mientras en Madrid existen fundamentos sólidos para remontar el vuelo, en Barcelona, la derrota de Colau puede entregarle las llaves del gobierno municipal a Esquerra Republicana, partido golpista cuyo único objetivo se centra no en la buena gestión para mejorar la vida de los ciudadanos, sino en la quimera de una república independiente. 

    La 'hez' y el martillo

    La perdida por parte de la extrema izquierda de Podemos de cerca de 800.000 votos y sesenta diputados autonómicos, es algo por lo que todos los demócratas y constitucionalistas debemos de felicitarnos. Fieles a la larga tradición comunista, las incontables purgas internas, luchas por el poder, múltiples escisiones y fraccionamientos, sin olvidarnos de la mansión de lujo de los marqueses rojos de Galapagar, le han pasado una factura pesada. Lejos quedan ya los días cuando Pablenín Iglesias se presentaba como el martillo de la casta y llevaba a gala su procedencia humilde y obrera del ‘Valle del Kas'.  

    Podemos, la marca europea de la dictadura comunista venezolana fundada por Hugo Chávez ha introducido en la política española elementos desestabilizadores, un sectarismo feroz, el peor que se recuerda en la historia democrática de España, revisionismo histórico propio de regímenes totalitarios, y un revanchismo ‘guerra civilista’ que ha conseguido reabrir heridas que llevaban cicatrizadas en la sociedad durante cuarenta años. Su deseo de aniquilar la constitución del 78, el ‘régimen del 78’ como lo denominan despectivamente, base fundacional del sistema democrático, fue su carta de presentación política. Hoy cuando acaparan números parecidos a los del extinto Partido Comunista de España, se asemeja más a una carta de defunción política. Se la han ganado a pulso.  




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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