Jueves, 13 de Mayo de 2021
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Mensaje de Navidad del líder de la oposición, Keith Azopardi

  • Imagen de Keith Azopardi
    Por Keith Azopardi
    Líder del GSD
    Foro
    Este año ha sido muy diferente a como pensábamos que sería cuando empezó.

    La pandemia COVID, con sus bloqueos sociales y económicos, cambió dramáticamente la forma en que vivíamos nuestras vidas. Barrió todo el mundo sin dejar ningún país sin tocar. Se llevó y amenazó vidas y devastó economías y medios de vida.

    Dije que el GSD sería firme pero constructivo cuando me convirtiese en el Líder de la Oposición y que, si en el interés público necesitábamos trabajar juntos, no les fallaríamos. Desde el principio reconocimos la gravedad de la posible amenaza para Gibraltar y, durante el intenso período de marzo a junio, trabajamos en estrecha colaboración con el Gobierno para asegurarnos de que se adoptaran medidas económicas y relativas a la salud pública y que permitiesen ganar tiempo a nuestro servicio de salud, mantuviesen el virus a raya y estabilizasen la economía.

    Hemos sufrido, pero en comparación con la forma en que otros países han sido afectados, hemos aguantado esta pandemia mucho mejor que otros muchos lugares. Y las restricciones, aunque han sido más intrusivas que lo que es normal, en general no han sido tan duras como en otras naciones. Para verlo sólo tenemos que mirar los largos períodos de encierro y las profundas restricciones sufridas en España o en el Reino Unido y el alto número de muertes que han tenido.

    Por supuesto, todavía no estamos fuera de peligro y tendremos que permanecer vigilantes hasta que, después de un programa de vacunación mundial, sea posible volver con mayor intensidad a las actividades normales. Y el coste económico se sentirá durante mucho tiempo porque Gibraltar ha tenido que pedir un préstamo para estabilizar y, ahora, poner rápidamente en marcha la economía. Los ingresos han disminuido y algunos de los sectores tradicionales que han sido pilares de nuestra economía, como el turismo, se han derrumbado y no se recuperarán durante algún tiempo.

    Esto no es exclusivo de Gibraltar. Sin embargo, lo que fue de nuestra propia cosecha es cómo estábamos en términos financieros cuando nos golpeó la pandemia. El préstamo directo e indirecto del Gobierno ya alcanzaba los 1.300 millones cuando quedamos expuestos a los efectos de la pandemia. Hace sólo unos días el Gobierno anunció que había acordado un préstamo de 500 millones para refinanciar los préstamos contraídos para hacer frente al COVID y permitir que Gibraltar sobreviviera. Si se utiliza este crédito, nuestra deuda bruta, directa e indirecta, se acercará a los 2.000 millones.

    Si bien hemos apoyado las medidas de emergencia que debían adoptarse a partir de marzo de este año, también hemos dicho que si hubiéramos llegado a ese punto en mejores condiciones económicas, esta comunidad habría sido, en términos financieros, más fuerte para hacer frente a los días de escasez provocados por la pandemia y a los que se avecinan.

    Pero no lo fuimos por la forma en que el gobierno del GSLP ha estado pidiendo prestado en los últimos 9 años. En 2011, en la oposición, criticaron el nivel mucho más bajo de la deuda, pero luego pasaron a triplicarla incluso antes de que comenzara la pandemia.





    También tenemos la incertidumbre sobre nuestra futura relación con la Unión Europea. A medida que se estrecha la ventana para lograr un nuevo acuerdo y aumenta la presión, seguimos esperando un acuerdo que sea seguro y beneficioso para Gibraltar. Uno que plantee un futuro audaz e imaginativo en Europa sin comprometer las cuestiones fundamentales de la soberanía, la jurisdicción y el control.

    Hemos dejado claro cuáles son nuestras líneas rojas. No formamos parte de las negociaciones y, si surge un acuerdo, lo evaluaremos y les diremos si creemos que es un buen o mal acuerdo para Gibraltar. Salir sin un buen acuerdo sería un fracaso ya que somos un territorio en Europa continental. Igualmente, sería un fracaso firmar desesperadamente un paquete de acuerdos que contengan concesiones sobre nuestras líneas rojas clave de soberanía, jurisdicción y control también.

    Todo esto, combinado con incertidumbres a medida que reconstruimos la economía y encontramos nuevos mercados, significa que se necesita una nueva cultura de responsabilidad financiera por parte del Gobierno. Necesita gastar sabiamente, reducir el despilfarro, ser más eficiente, erradicar el abuso y la corrupción, ofrecer mejores servicios y adoptar nuevas tecnologías. Todas estas medidas le ahorrarán dinero y le proporcionarán un mayor rendimiento a su dinero. Eso permitirá que se destine más dinero a la salud, la educación, los servicios sociales o la vivienda.

    El sector público le cuesta ahora unos 56 millones al mes, algo que Sir Joe Bossano ha descrito como insostenible. En lugar de adoptar mejores controles, lo que parece que se está obteniendo son unas reflexiones y una planificación al azar por parte de un Gobierno que se comporta cada vez más como si hubiera perdido el rumbo.

    Si un Gobierno te dice una tarde que impondrá una tasa de 8 libras por gastos de tramitación en Correos --un impuesto sobre los regalos de Navidad-- y a la mañana siguiente «aclara» que será de 4 libras - se supone que debemos creer que tienen un plan. Si un Gobierno anuncia el cierre de 7 días de Line Wall Road; luego el cierre de 3 días de la misma Line Wall Road, a continuación que ese tráfico sólo puede ir hacia el norte, más tarde que ese tráfico también puede ir hacia el sur y finalmente dice que volverá a la mesa de diseño, ¿realmente se supone que debemos creernos que tienen un plan?

    Si un Gobierno nos dice que usemos menos el transporte público debido a las normas de distanciamiento social y comienza a eliminar zonas de estacionamiento o aumenta las tarifas de estacionamiento durante el mismo período en que está alentando el uso del automóvil para preservar el distanciamiento social, ¿se supone realmente que debemos creer que tienen un plan? Si un Gobierno que dice que quiere un Gibraltar verde elimina los derechos de importación de los coches nuevos, ¿realmente tiene un plan? Si un Gobierno permanece pasivo durante 19 meses con un informe de salud mental de 47 páginas que hace recomendaciones serias, ¿tiene un plan?

    O es una administración que tiene una alta presencia en los medios de comunicación y baja en la sustancia de la política; alta en bravuconería, ruido y promesas, pero baja en la prestación serena de mejoras.

    Hay serios desafíos por delante que requieren un pensamiento claro, cabeza fría y seria competencia. Pueden estar seguros de que estaremos allí en cada paso del camino, asegurando que salgamos de este difícil período de una manera que salvaguarde todo lo que todos apreciamos. Asegurando que nuestra comunidad supere estos desafíos.

    Mientras, aguardamos el año 2021 con la esperanza de mejores resultados y en mi nombre y en el de todos mis colegas, quiero desearles a ustedes y a sus familias unas felices y pacíficas Navidades.




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