Lunes, 19 de Agosto de 2019
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Míster Picardo, ¿el tonto útil de Trump?

  • Imagen de Nathaniel Powell
    Por Nathaniel Powell
    Politólogo británico, de ascendencia campogibraltareña, afincado en Europa
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    El apresamiento del super carguero iraní ‘Grace 1’ por parte de las autoridades británicas de Gibraltar cuando se dirigía a Siria en violación de sanciones económicas de la Unión Europea contra este país de Oriente Medio, ha desencadenado una grave crisis diplomática y recrudecido tensiones latentes entre Reino Unido y Irán, que son capaces de arrastrar a todo occidente en un conflicto de consecuencias imprevisibles. Las anunciadas represalias por parte del régimen de los ayatolas no se han hecho esperar y las amenazas del propio ministro de Exteriores, Javad Zarif, se han traducido en el apresamiento del carguero británico ‘Stena Impero’ en el Estrecho de Hormuz, por parte de fuerzas especiales iranís en una dramática operación por mar y helicóptero que calcó la realizada por comandos de elite de los Royal Marines británicos a pocas millas de la costa de Gibraltar apenas semanas atrás.

    Lo interesante de todo esto es que el mandatario socialista Fabian Picardo, en su afán de protagonismo, se apresuró a sacar un video tras la dramática intervención de los Royal Marines, apuntándose la decisión ejecutiva de esta operación. Incluso contradijo públicamente al ministro español José Borrell, que había apuntado a los EEUU como responsable último de la acción, llegando a asegurar en sede parlamentaria, que la orden había provenido de él mismo, en cumplimiento de la legislación vigente en Gibraltar, y de normativas europeas en materia de sanciones económicas a Siria. 

    En su permanente obsesión y soberbia por aparentar que ejerce funciones y atributos de dirigente de estado soberano, argumentó que, a pesar que el Reino Unido es responsable por las relaciones exteriores de Gibraltar, según la constitución de 2006, las cuestiones europeas se definen como domésticas, por lo tanto, la implementación de sanciones, en este caso contra Siria, era competencia exclusiva de su gobierno. Y se metió en la boca del lobo. Los ingleses con temas de más enjundia que solventar no han tenido ninguna dificultad en ponerse de perfil en un primer momento y dejar que Míster Picardo se comiera el marrón del apresamiento por voluntad propia.  

    Si los americanos estaban buscando una razón para intervenir militarmente en el golfo persa, el apresamiento del ‘Grace 1’, ha puesto en marcha una reacción en cadena, una peligrosa escalada de declaraciones y represalias por parte de Irán que amenazan con hacer saltar en mil pedazos el frágil equilibrio en su relación con occidente, y crear un clima prebélico en la región. De hecho, el ministro de Exteriores Jeremy Hunt, tras calificar el apresamiento del buque británico como “acto de piratería”, ha pedido ayuda a la Unión Europea --la ironía de esta petición no escapará a ningún lector-- con el fin de crear una fuerza naval para proteger las rutas de navegación por el Estrecho de Hormuz, solicitud a la que España ya ha dado su total apoyo, según ha confirmado José Borrell. Es triste comprobar cómo Reino Unido, en su momento una primera potencia naval en el mundo hoy no tiene suficientes medios para proteger a sus barcos.

    Mas allá del escepticismo que provocan las bravuconadas mediáticas y las contradicciones de Míster Picardo, un día proclama que Gibraltar es una nación, y otro se muestra satisfecho con que cualquier comunicación con los iranís sea a través del Reino Unido, lo cierto es que sus declaraciones manidas no alteran ni varían el estatus inamovible de territorio dependiente de Reino Unido, para algunos como Bossano, de territorio colonial. Ciertamente lo que se respira en Gibraltar estos días, y así me lo comunican amigos de allí, es que muchas voces, incluso de la oposición, cuestionan la sensatez e impugnan la decisión de apresar el barco que ha situado al peñón en un lugar incomodo e innecesario, bajo el foco de la atención mediática internacional, en el centro de un problema de magnitud global que traspasa de largo las competencias y capacidades de Míster Picardo, donde están en juego equilibrios de fuerzas regionales en una zona caliente del planeta, que sirven de pretexto para una lucha velada entre superpotencias para asegurar sus intereses vitales geoestratégicos y energéticos



    caritas

    ¿Qué pinta Picardo y Gibraltar ahí? ¿Acaso ha sido el tonto útil de esta película donde se ha prestado a desenfundar primero sin medir las repercusiones internacionales de sus acciones? Irán no es precisamente un estado de derecho, ni una democracia, es una teocracia islamista y represiva donde los derechos humanos brillan por su ausencia, cuyo gobierno y sus agentes han sido acusados de estar involucrado en numerosos actos terroristas. ¿Por qué es tan respetuoso Míster Picardo con una dictadura que financia movimientos terroristas de signo ideológico y religioso afín y no se atreve a condenar la falta de libertades en ese país?  

    Cuando oímos a dirigentes iranís, incluyendo al ministro de Exteriores, haciendo amenazas, instando al Reino Unido a dejar de “ser cómplice de las sanciones estadounidenses contra Irán” y asegurando que se mantendrán “firmes y dispuestos para cualquier escenario,” acusándonos a los ingleses de piratería en Gibraltar, y de ser “un accesorio del terrorismo económico de EE.UU”, muchos gibraltareños se preguntan ¿cómo es posible que nos encontremos en esta situación?

    Míster Picardo suele ser muy valiente a la hora de insultar a España a la mínima ocasión, pero llama la atención el guante de seda que utiliza con los dirigentes iraníes. “No tenemos absolutamente ninguna animosidad hacia el pueblo ni hacia el gobierno de la República Islámica de Irán,” manifestó, “y cuestiones relacionadas a disputas internacionales sobre si las sanciones son aplicables o no, no son un tema que estábamos contemplando cuando tomamos la decisión (de intervenir el ‘Grace 1’).” 

    Hace una semana volvimos a oírle, contándonos los detalles de su reunión con funcionarios de la Embajada iraní en Londres, que tuvo lugar, en el Foreign Office, porque según él pensó que sería un lugar neutral para los iranís y “una oportunidad de encontrarnos cara a cara,” para asegurarles nuevamente que ni su gobierno ni el pueblo de Gibraltar “tenemos nada en contra del gobierno de la República Islámica de Irán,” y reiterando como lleva dos semanas haciéndolo, que la detención era en virtud de las sanciones de la UE a Siria, y nada que ver con Irán. 

    Quien sabe, igual dentro de nada Míster Picardo despacha a Joe Bossano a Teherán a firmar acuerdos de cooperación comerciales….