Jueves, 25 de Febrero de 2021
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No hay oposición violenta al acuerdo marco

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    Por Robert Vasquez
    Abogado y periodista gibraltareño
    Foro
    Nadie, en ningún momento, ha formulado algún argumento contra el acuerdo marco sobre Gibraltar, hecho entre el Reino Unido y España, a pesar del camino tan claro que le marca a Gibraltar, yendo de la mano de la UE, por acuerdo mutuo, bajo supervisión española.

    Lo que es significativo es que todas las declaraciones públicas, ya sean de políticos actuales o pasados, la más reciente de Peter Montegriffo QC en el Gibraltar Chronicle de hoy (por ayer), no condenan este acuerdo, aunque la mayoría se reserva su juicio definitivo hasta conocer el resultado de las negociaciones del tratado, a pesar de que la conclusión del viaje se enmarca en el propio acuerdo.

    Esto debe ser una primicia en la historia de Gibraltar, especialmente en circunstancias en las que este acuerdo es inflexible como son las cuestiones de fluidez en la frontera para las personas, algo que, aparentemente, no se puede cambiar en ningún tratado. Se trata de un asunto externo, de competencia británica, del que el Reino Unido no querrá echarse atrás, ya que cualquier retractación iría en contra y socavaría el núcleo de la tan protegida y defendida credibilidad internacional del Reino Unido.

    En los pronunciamientos de nuestros políticos aparecen ahora grandes dosis de realismo. No cabe duda de que se ha aprobado cierta participación en el control y la jurisdicción, pero no en la soberanía, especialmente en el tema de la libre circulación de personas. Se trata de cuestiones sobre las que ninguna negociación de un tratado podrá dar marcha atrás, a pesar de las vueltas sinuosas deseadas por algunos de nuestros líderes políticos.

    Para llegar a esta conclusión, hay que descartar las vueltas que da nuestro Ministro Principal del gobierno GSLP/Liberal, Fabian Picardo, retorciendo las cosas y, mirar a la realidad tal y como figura en el texto del acuerdo marco. Esta realidad se recoge en su último alegato expuesto en el Parlamento, en el sentido de que, mientras Gibraltar pueda retirarse de cualquier acuerdo o tratado, cualquier ejercicio de control por parte de fuerzas externas no cruzará nuestras líneas rojas. Este argumento sería totalmente redundante y ocioso si la realidad fuera que ningún organismo externo va a ejercer el control y/o la jurisdicción.

    En claro contraste con la confusión y la forma de retorcer las cosas del Sr. Picardo, tenemos un discurso directo y claro sobre el acuerdo marco por parte de la líder de Together Gibraltar (TG), Marlene Hassan Nahon. Está claro que vive en el mundo real. Aunque se reserva la necesidad de estar alerta, escribe «TG entiende que un Brexit sin acuerdo sería desastroso para Gibraltar, con un impacto enorme en nuestra economía y calidad de vida. También creemos que este acuerdo no pone en peligro nuestra soberanía, identidad o capacidad para gobernarnos de forma efectiva».



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    Esto deja en evidencia los deseos sinuosos del líder de los socialdemócratas gibraltareños (GSD) y de la oposición, Keith Azopardi. Deseos sinuosos porque señala los inconvenientes, pero no ofrece ninguna alternativa a lo previsto en el acuerdo marco.

    ¿Cuál es su posición y la del GSD? Es difícil de resumir, pero probablemente lo mejor sea su afirmación de que «creemos que hay trampas en el acuerdo marco, que hay algunas cuestiones serias de jurisdicción y control... así que tenemos que ser muy cuidadosos... todavía hay tiempo para tratar los defectos y llegar a una situación en la que tengamos un tratado seguro y beneficioso».

    Esta postura va acompañada de la admisión de que no acordar ningún tratado dejaría a Gibraltar ante consecuencias «indeseables», que repercutirían en nuestra economía y en los beneficios individuales que se derivan de una estrecha relación con la UE. Con todo, le da la bienvenida en términos de que cree que «el marco en sí es positivo en algunas partes, pero también tiene trampas y partes negativas en otros aspectos».

    Dicho esto, Sr. Azopardi, ¿cuál es su solución a los problemas que traería la ausencia de tratado? Usted mismo los identifica como que tenemos que «... estar construyendo, en efecto, una economía insular... Esto supondría grandes retos a la economía en términos de ingresos...». No podemos sino suponer que usted reconoce los beneficios del acuerdo marco y del tratado que, por las mismas razones que usted identifica, deberán derivarse de él, a pesar de las reservas expresadas por el Sr. Picardo y por usted mismo, ya que la realidad sólo tiene un camino.

    Independientemente de todo el postureo, el camino marcado por el acuerdo marco parece estar claro. Gibraltar está destinado a formar parte de un tratado con la UE. Este tratado regulará la libre circulación de personas y «podría» incluir cuestiones que permitan la libre circulación de mercancías. Se ha hablado mucho de esa palabra «podría» en el contexto de las mercancías, pero, en el mundo real, ¿habrá mucho espacio para una libertad sin un acuerdo sobre la otra libertad? Parece poco probable, pero sólo el tiempo lo dirá.

    Mientras tanto, ¿se escuchará la voz de alguna oposición a lo que estamos haciendo?




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