Sábado, 16 de Febrero de 2019

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    Otro estilo

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    Por Juan Antonio Palacios
    Escritor, profesor y político. Ha sido alcalde de Algeciras y vicepresidente de la Mancomunidad del Campo de Gibraltar.

    Hay otro estilo, otro talante, otra forma de gobernar por parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez.  En algo más de tres meses, tres miembros del mismo han visitado nuestra Comarca. El Consejo de Ministros también nos situó en el mapa con la aprobación del Plan Integral para nuestra zona o la del anteproyecto de Ley para prohibir el uso privado sin autorización previa de las embarcaciones neumáticas y semirrígidas de alta velocidad.

    La reunión en Madrid, este pasado lunes, del presidente del Gobierno de España con el negociador jefe  de la UE, para  lograr arreglos fiscales, medioambientales y anticontrabando y como objetivo primordial el dar estabilidad a los más de 10.000 trabajadores que diariamente cruzan la Verja, es una prueba más de esa preocupación.

    Al día siguiente, martes, la presidenta de la Diputación, el presidente de la Mancomunidad y los alcaldes, además de representantes de la Junta de Andalucía y la Delegación del Gobierno en Andalucía, celebraron otro encuentro con el responsable de Exteriores, el veterano Josep Borrell,  que es no solo un gesto, sino la convicción que cualquier solución ante el Brexit, sea duro o blando, debe pasar por dialogar con los interlocutores políticos del Campo de Gibraltar. 

    Quizás considerar al Campo de Gibraltar “una planicie en subdesarrollo “fue una provocación del señor Borrell para focalizar la atención mediática sobre la reunión tras las seis comisiones técnicas que ya se han celebrado con las autoridades británicas, cuando, tal vez, hubiera sido más oportuno referirse a la firme apuesta del Gobierno socialista por el desarrollo socioeconómico de nuestra Comarca.

     Aunque es lógico que todos estemos inquietos por saber las medidas concretas que se adoptarán, como consecuencia de la negociación de España y la Unión Europea con el Reino Unido, hay que reconocer que hubo dos compromisos de Borrell que nos dieron confianza; el primero que “defenderá por encima de todo los derechos de los trabajadores de nuestra Comarca" y que “la Verja no se cerrará“ tras el Brexit.

    Vivimos momentos revueltos y convulsos en la sociedad campogibraltareña, con la  fuerte servidumbre de problemas que no son solo de Estado, sino que tienen un ámbito internacional, como son el narcotráfico, gran parte de la droga que llega a España, lo hace por este Sur del Sur, la inmigración, con cientos de personas recalando diariamente en nuestras costas y el Brexit, que no sabemos cómo quedará, pero que mantiene en vilo a miles de vecinos de nuestra Comarca.

    Entender estos desafíos que nos presenta la actualidad, nos exige a todos y a todas, agentes sociales, económicos, culturales, organizaciones políticas y sindicales, otra actitud y otro estilo, una mayor apertura y capacitación, que nos disponga para ver la situación con amplitud de miras y nos ilumine para adoptar las decisiones adecuadas.

    Los ciudadanos y ciudadanas del Campo de Gibraltar, estamos ante una situación que nos compromete por una parte a la asunción de nuestra responsabilidad para que cualquier cambio sea integrado desde sus perfiles positivos, y para ser protagonistas de este cambio y participar buscando alternativas de futuro.

     No podemos ni resignarnos, ni quedarnos quietos y paralizados. Es una oportunidad para fortalecer vínculos con la población gibraltareña, cuidar nuestras relaciones, hacerlos participar de manera responsable en lo que son intereses comunes.

    También es una buena ocasión para comprobar, cuando los seres humanos, y máxime cuando somos vecinos y decidimos ser cooperativos y productivos, nos entendemos mejor, diría incluso que somos más felices y tenemos mayores probabilidades de hacer cambios positivos.

    Cuando se ha abierto y fortalecido el diálogo entre España y el Reino Unido sobre Gibraltar,  a los ciudadanos nos ha ido mejor. Las posturas y las propuestas políticas han de ser sincrónicas, por tanto adoptadas en el momento adecuado, sino lejos de ayudarnos a avanzar, son un lastre, un motivo de enfrentamiento y un retroceso.

    La posición de España sobre la soberanía de la Colonia de Gibraltar, con los diferentes gobiernos de diferentes signos políticos, ha sido idéntica en el fondo, no renunciar  a nuestra reivindicación de recuperar el control del Peñón. Claro está, que cada tiempo exige tener en cuenta sus variables y cuál debe ser nuestra estrategia para resultar más eficaces y eficientes.

    Borrell puntualiza, que no reclamar en estos momentos la soberanía de Gibraltar, no supone bajo ningún concepto renunciar a la misma, sino priorizar otros objetivos y restablecer una relación de confianza, que nos permita llegar a un acuerdo sobre el Brexit que no perjudique a los más de 10.000 trabajadores que, diariamente, entran y salen de la Roca por razones laborales, además que hagamos frente con fuerza al contrabando y Gibraltar sea un firme colaborador en la lucha contra el narcotráfico, a la vez que recuperar el espíritu de los acuerdos de Córdoba en la etapa de Miguel Ángel Moratinos como m inistro de Exteriores.

    Hay otro estilo, desde el respeto y el dialogo , y si existe lealtad en la negociación, entre España y el Reino Unido, los ciudadanos de Gibraltar y nuestra Comarca saldrán ganando. En caso contrario, estamos ante un conflicto servido, que no sabemos hacia donde nos puede conducir.

    Ni imposiciones ni sumisiones, diálogo serio, realista y riguroso para que nadie quiera hacer trampas con el solitario, ni escribir el final de la obra según sus intereses. Para abordar este proceso, sobran palabras gruesas y gestos agresivos y se necesitan inteligencia política y habilidades diplomáticas.