Lunes, 5 de Diciembre de 2022
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Los papeles de pobre

  • Imagen de Juan Antonio Palacios
    Por Juan Antonio Palacios
    Escritor, profesor y político. Ha sido alcalde de Algeciras y vicepresidente de la Mancomunidad del Campo de Gibraltar.
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    La pobreza evidencia en todo momento, signos de desigualdad e injusticia con un carácter multidimensional y una de las cuestiones más alarmantes, y que más nos escandalizan es que en esta sociedad hipócrita en la que vivimos, optamos por invisibilizar a todo aquello que nos incomoda, incluso por sentir aporofobia, odio y rechazo a los pobres, máxime si además no tienen papeles, termino que puso en el diccionario la filósofa española Adela Cortina.

    El titulo de este artículo me recuerda a una estrofa de una canción de Joan Manuel Serrat del año 1991, del pasado siglo XX, “Disculpe el señor” en la que hablaba de los papeles de pobre, y que decía ¿Quiere usted que llame un guardia y que revise? ¿Si tienen en regla sus papeles de pobre?  

    Mucho ha llovido desde entonces, pero los necesitados continúan padeciendo la tortuosa senda de la burocracia y necesitan papeles hasta para demostrar que existen, si no intentábamos ocultarlos o camuflarlos estadísticamente, como si no estuviesen, y por tanto no fueran sujetos de derecho alguno.

    Para conseguir cualquier ayuda o lograr algún beneficio han de hacer mil y un trámites, gestionar cientos de papeles y guardar multitud de colas, en una ocupación de exhibición ante el conjunto de la sociedad estos son nuestros menesterosos, aquí están nuestros pobres.

    No he visto, para hacer alguna gestión, ni tan siquiera en la fila de los churros, y ahora con la pandemia ni la de los espectáculos o estrenos renombrados a los ricos. Sería de agradecer que en el colmo de la generosidad la gente pudiente guardar un día cola a la semana y distribuyera las ganancias de esa jornada para combatir la pobreza.





    Tampoco estaría mal que nuestros potentados, que fabrican todo tipo de ingeniería financiera o evaden sus capitales a paraísos fiscales, tuvieran la decencia de contribuir en España, como buenos patriotas, y todos los pobres, serían muchos menos y se lo agradecerían.

    Sería de justicia que se incrementaran notablemente todas las partidas presupuestarias de los distintos Ministerios en la lucha contra la pobreza, y que igual se hiciera a nivel de Consejerías en las diferentes Comunidades Autónomas o en los ámbitos municipales.

    España en estos momentos, ni está para intrigas ni para ejercer la caridad con los pobres, sino para acometer con fuerza y energía una reconstrucción mucho más drástica y sacrificada, y mucho menos podemos permitir, por muchos papeles que se rellenen, multitud de  manifiestos que se pronuncien o tuits que se divulguen intentando tumbar al Gobierno de España.

    Los pobres por muchos papeles que tengan y acumulen, tienen serios problemas para acceder a determinados recursos, y esto les sitúa en ocasiones muy por debajo de un umbral mínimo, familias que se tienen una serie de carencias que les impiden participar en el conjunto de actividades sociales de la Comunidad.

    Con la llegada del Coronavirus hay tres colectivos que están sufriendo gravemente la exclusión y la pobreza, los niños, los desempleados sin esperanza de recuperar un nuevo trabajo y los mayores en circunstancias de una gran vulnerabilidad en su salud.

    Quienes tienen crisis maximizan o minimizan su realidad en función de sus conveniencias, y convierten la frivolidad en inteligente y ponen en marcha eslóganes que son grandes mentiras, como que “Los ricos no tienen nada y los pobres demasiadas cosas”, o lo que es lo mismo en los defensores del minimalismo, del “vive mejor con menos”, dentro del cual late un nuevo moralismo que olvida que solo quien tiene mucho puede permitirse vivir sin nada.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas