Domingo, 4 de Diciembre de 2022
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El placer del asombro

  • Imagen de Juan Antonio Palacios
    Por Juan Antonio Palacios
    Escritor, profesor y político. Ha sido alcalde de Algeciras y vicepresidente de la Mancomunidad del Campo de Gibraltar.
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    Entre la sensatez y el desconcierto, las luces y las sombras, la necesaria transformación y la aburrida rutina, buscamos mantener nuestra capacidad de asombro, sentimos cierta inquietud por las historias por escribir, hemos de tener cuidado con el lenguaje para no dañar a la gente.

    Del observar al relatar vamos sacando lo que llevamos dentro , superando fronteras y encontrando mundos nuevos, consiguiendo, pasando, disfrutando, viviendo y renunciando. Con ideas siempre tenemos muchas cosas por hacer y entre opiniones y criterios, conseguiremos compartirlas con los demás.

    Nos reivindicamos a nosotros mismos tal y como somos, aunque la mayoría de las ocasiones resulta ser más como nos gustaría ser. Nos creemos singulares y excepcionales, cuando somos normales y corrientes, y nos gustaría despertar admiración en lugar de cosechar indiferencia.

    Desconfiemos de quienes no se asombran porque no creen en ellos mismos, de aquellos que solo quieren dejarse llevar por la venganza y provocan energía negativa y frustración, del estupor que nos provocan manipuladores y manipulados.

    No resulta fascinante sino absurdo el sentido del humor consistente en reírse de los demás en lugar de con ellos, y nos produce rechazo que quienes nos tienen que defender se dediquen a regañaros, atacarnos o pretendan discutir las ideas en un autolucimiento estéril, una vez tomadas las decisiones.

    Es incomprensible que nos atribuyan todos los méritos cuando no hemos hecho nada para lograrlos, que nos quejemos sin ser constantes para conseguir nuestros objetivos, o miremos hacia adelante cuando se cierra la puerta que acabamos de abrir.





    Cuidado con los que dicen siempre que no nos irritemos, lo que hagamos nos dará confianza en nosotros y nos otorgará la de los demás,. Aprovechemos y tengamos paciencia porque nuestra mente sabrá encontrar soluciones. Desde  la timidez, nuestra discreción y sensibilidad sabremos encontrar el momento oportuno para tener esa conversación  pendiente.

    Es sorprende pretender encontrar una razón para todo, ver sin ser vistos, no tomar el tiempo necesario para despedirnos, volvernos vulnerables e invisibles ante quienes no muerden cuando les agredimos, o no desesperarnos ante quienes no desean hacer ningún cambio.

    Preguntarnos una y otra vez, el porqué perder el tiempo con los irritantes y cínicos o en actividades que no nos aportan nada, en lugar de aprender a mejorar o seguir adelante sin desanimarnos, y caminar al rescate de las palabras perdidas sin poner limites a nuestra imaginación.

    Conseguiremos algo magnifico , si nos proponernos no quedarnos anclados en el pasado, si nos ilustramos antes de opinar y no nos dedicamos a desparramar las palabras de forma torticera para crear tensiones y confusiones innecesarias.

    Tengamos cautela con lo que digamos, aprendamos más y podremos elegir mejor cuando llegue el momento. Tenemos oportunidades y razones para no creernos todo lo que nos digan e intentar centrarnos y no desviarnos de nuestros objetivos.

    Compartamos la alegría con la gente que queremos, en nuestras casas y en las calles, entre avisos y advertencias, averiguando lo que esconden los cajones y lo que nos enseñan las papeleras. Escribimos la épica y contemplamos la estética de las cosas y los personajes.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas