Martes, 26 de Octubre de 2021
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El que Licudi permanezca como diputado puede ser políticamente incorrecto, pero es legal

  • Imagen de Robert Vasquez
    Por Robert Vasquez
    Abogado y periodista gibraltareño
    Foro
    La renuncia de Gilbert Licudi como Ministro, acompañada de la decisión de que permanezca en el Parlamento en la bancada de la Alianza GSLP, ha provocado controversia. Hay muchos que creen que su dimisión como ministro requiere y debería haber estado acompañada de su dimisión como miembro del Parlamento (MP). Esto no es lo que se establece en la Constitución de 2006 ni en la ley, pero su permanencia puede ser criticada como errónea basándose en argumentos políticos.

    La decisión de Licudi ha dado lugar a controversias que han generado confusión en los debates públicos sobre el asunto. Hay que tener en cuenta que existe el argumento puramente constitucional/legal y, por separado, un argumento político sobre las credenciales democráticas de un Ministro que hace lo que Licudi ha hecho.

    Cualquiera que sea la razón de la dimisión de Licudi como Ministro, no se deduce de esa dimisión que tenga que dimitir como diputado. Tampoco una elección parcial supone necesariamente elegir a una persona para que reemplace a Licudi como Ministro, ya que puede ser elegido alguien que no pertenezca al partido gobernante y se sume a los escaños de la oposición.

    Desde un punto de vista legalista, lo que ha hecho Gilbert Licudi está permitido. Sin embargo, puede ser criticado desde el punto de vista de que carece de consideraciones democráticas; un argumento político que puede basarse en la forma en que se ha desarrollado el sistema parlamentario y electoral de Gibraltar y como es visto por muchos.

    El hecho de que haya margen para ese debate o confusión (llámelo como quiera) pone de relieve las deficiencias actuales del sistema electoral y parlamentario de Gibraltar. Es un sistema que no cumple los requisitos básicos de la teoría constitucional de la democracia, tal como se ha desarrollado a lo largo de los años.

    Se establece pensando que, para que haya democracia, debe haber una separación de los tres estamentos. Estos son, el poder legislativo (el parlamento, que hace las leyes), el ejecutivo (el gobierno con los ministros que aplica la ley) y el poder judicial (los jueces, que imparten una justicia independiente al aplicar la ley). Hay muchos, incluido yo mismo, que argumentan la necesidad de un cuarto estamento: una prensa libre, que es difícil de conseguir en Gibraltar.

    La práctica en Gibraltar ha llevado a nombrar Ministros a todos los parlamentarios del partido mayoritario, los cuales forman el Gobierno. Es una práctica que viola el principio básico y fundamental de la democracia esbozado anteriormente, ya que de esa manera se renuncia a la separación entre el poder legislativo y el ejecutivo.

    En virtud de la Constitución de 2006, lo que se establece como órgano legislativo es nuestro Parlamento (artículo 24), que tiene facultades para promulgar leyes para la paz, el orden y el buen gobierno (artículo 32).

    En la actualidad hay 17 diputados, pero este número puede aumentar si el Parlamento así lo decide por una mayoría de dos tercios (artículo 25). Un diputado permanece como tal a menos que alguna circunstancia le obligue a ser descalificado (artículos 28 y 29), algo que no se aplica a Licudi.



    CAMPAÑA ACEITES VEGETALES USADOS II- ARCGISA
    CAMPAÑA ACEITES VEGETALES USADOS II- ARCGISA


    El Gobernador nombra como Ministro Principal a la persona que, a su juicio, cuenta con el respaldo de la mayoría de los diputados (párrafo 3 del artículo 45), es decir, el líder del partido con mayoría en el Parlamento. El Ministro Principal decide entonces (párrafo 1 y 2 a) del artículo 45) cuántos diputados nombrará como ministros (entre 4 y 10, mientras que el Parlamento tiene 17 diputados).

    Así pues, la Constitución de 2006 prevé, a discreción del Ministro Principal, que puede haber diputados sin cartera en la bancada gubernamental del Parlamento. De hecho, prevé la existencia de los diputados sin cartera en el caso de que se aumente el tamaño del Parlamento en cualquier momento (apartado b) del párrafo 2 del artículo 45). Tan es así que, de haber sido elegido, la idea del GSD era nombrar 8 ministros y dejar a dos de sus diputados sin cartera.

    Lo anterior demuestra que, constitucionalmente, Licudi y la Alianza GSLP están dentro de la ley con su decisión de permitirle permanecer como diputado sin cartera.

    La pregunta es, ¿debería permanecer como diputado a la luz de la evolución de las costumbres y prácticas a lo largo de los años? Hay razones para apoyar la creencia de que si uno está en el partido del Gobierno y renuncia como Ministro, entonces ese individuo también debería dejar el Parlamento, lo que llevaría a una elección parcial.

    Con arreglo al sistema electoral de Gibraltar, cada votante obtiene 10 votos, que se emiten a favor de los distintos candidatos. Esto pone de relieve una vez más la condición individual de cada candidato, que aspira a ser elegido como diputado.

    En el sistema electoral actual, que se remonta a un tiempo atrás, el partido al que se presenta cada candidato aparece con su nombre en la papeleta de votación. Esto no estaba permitido en elecciones anteriores, en las que, una vez más, se hacía hincapié en el estatus individual de cada candidatura.

    Sin embargo, el llamamiento tradicional en las elecciones siempre ha sido que, si quieres que «X» sea el Ministro Principal, debes votar a los 10 de su partido, y si quieres que el «Partido X» gobierne, debes votara los 10 candidatos de ese partido.

    Este llamamiento es un factor que ha llevado a la creencia errónea generalizada de que uno está eligiendo Ministros para gobernar. Suponiendo que fuese así, sería correcto que cualquier Ministro que dimita reconozca esa creencia, lo democrático de esa creencia y, en consecuencia, renuncie como diputado, permitiendo así que se lleve a cabo una elección parcial.

    Pero una elección parcial no necesariamente elegiría a un Ministro. En una elección parcial hay más posibilidades, que en una elección general, de que sea elegido un partido o un candidato independiente. Si eso ocurriera, ¿en dónde quedaría el argumento político? Ese diputado no se convertiría en Ministro sino que se uniría a los bancos de la oposición en el Parlamento.

    En definitiva, la permanencia de Licudi como diputado puede dejar un mal sabor de boca a muchos, pero no está mal desde el punto de vista de la ley. Puede reducir la oferta democrática a los ojos de esos mismos, pero para que eso cambie, Gibraltar necesita una profunda reforma de su sistema electoral y parlamentario. De vez en cuando, los intereses de los Ministros y de cualquier gobierno formado por cualquier partido, van en contra de esas reformas tan fundamentales y necesarias que ofrecerían una mayor democracia frente a lo que nunca debe suceder: una triste situación de la que Gibraltar sufrirá un grave perjuicio. 




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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