Viernes, 23 de Abril de 2021
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Lo que de verdad significa el despliegue del ‘HMS Trent’

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    Por Luis Romero
    Periodista, master en Seguridad y Defensa y profesor honorario de la Universidad de Cádiz
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    Que Gibraltar pase a ser base permanente del patrullero de altura ‘HMS Trent’ no significa, en contra de lo que se ha insinuado, que se vaya a dedicar a patrullar sus aguas, cometido para el que además no es el buque adecuado.

    “En la actualidad, el estatuto de la base militar que el Reino Unido tiene en Gibraltar es el británico, eso sí, en un territorio que no es británico. (..) nos encontramos con una base militar que una potencia colonial tiene en un territorio no autónomo, sometido a descolonización. (…) la base militar debería estar dedicada estrictamente a garantizar la seguridad y defensa de Gibraltar. Que no cumple esta finalidad resulta más que manifiesto…”. Estas frases corresponden a un artículo difundido en 2004 por el catedrático de Derecho Internacional Público Luis Pérez-Prat Durbán.

    Gibraltar y otros enclaves distribuidos por el planeta que aún hoy mantiene bajo su control el Reino Unido, son entendidos por Londres como una mera extensión de su territorio metropolitano cuando los incluye en sus disposiciones de despliegue militar en el marco de su estrategia global. De nuevo citando al profesor Pérez-Prat : “Gibraltar no es parangonable, a estos efectos, a Portsmouth, a Liverpool, a Cambridge o a Startford-upon-Avon”.

    Pero cuando se trata de planear lo que militarmente es de interés para el Reino Unido, estas disquisiciones pierden siempre la partida. Como en sucesivas ocasiones ha sucedido cuando algún intento de negociación con España ha tocado, aunque fuera de refilón, dicho interés.





    En el documento difundido el mes pasado y presentado al Parlamento por el secretario de Estado de Defensa, titulado: ‘Defence in a competitive age’ (Defensa en una era competitiva), se cita a Gibraltar cinco veces, aunque solo en una de ellas se refiere a algo concreto respecto a intereses gibraltareños de Defensa, como es la de proteger las aguas territoriales de Gibraltar, aunque no concreta cómo ni con qué medios.

    En contra de lo que se ha dado a entender, no es con el patrullero de altura P-224 ‘HMS Trent’, que pasará dentro de unos meses a tener su base en Gibraltar, con el que se pretenden realizar esas tareas de protección territorial, dado que –eso sí queda claro en el documento de referencia- éste tendrá como misión principal patrullar “de manera constante” desde el golfo de Guinea hasta el Mediterráneo Oriental, lo que “liberará a las fragatas y destructores de tareas menos exigentes”.

    Además, el ‘HMS Trent’ cuenta con unas dimensiones que no lo hacen especialmente adecuado para realizar esa misión de patrulla cercana a la costa, que no otra cosa pueden hacer los medios de la Royal Navy encargados de la misma. Sus más de noventa metros de eslora y sus 2.000 toneladas de desplazamiento, además de su calado, no son los más idóneos.

    Así pues, el traslado del patrullero británico a Gibraltar tiene por finalidad acercar la base permanente de este buque, al igual que se pretende hacer con otros en Malvinas y el Caribe, para liberar de esas misiones a los de mayor porte y que puedan ocuparlos así en tareas más acordes con sus características. Se trata, al fin, de utilizar su base gibraltareña, mil millas más cercana de las nuevas amenazas, como punto de referencia para descanso y avituallamiento.

    Algo muy similar a lo que Estados Unidos realiza con sus cuatro destructores de la clase ‘Arleigh Burke’ en Rota y no por eso se dedican a patrullar por el Estrecho y sus accesos, sino que habitualmente se les puede encontrar circunnavegando el continente africano, entrando en el Mar Negro o ejercitándose cerca del casquete polar ártico.




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