Lunes, 3 de Octubre de 2022
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El quita y pon

  • Imagen de Juan Antonio Palacios
    Por Juan Antonio Palacios
    Escritor, profesor y político. Ha sido alcalde de Algeciras y vicepresidente de la Mancomunidad del Campo de Gibraltar.
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    Vivimos en la cultura de la instantaneidad, del montaje y el desmontaje, del quita y pon, de lo efímero, y del poder que pretenden ejercer algunos personajes, que es más teatro y ficción que realidad y que dramatizan en sus actuaciones algunos personajes de cartón piedra, terminamos por aprender, aunque la propaganda nos quiera llevar a otras situaciones, que podemos vivir con muy pocas cosas.

    Volamos con nuestros sueños por encima de nuestros propios límites, y nos aferramos a lo que tenemos, sin reparar que nuestra riqueza está en ser capaces de ser y en ponernos a trabajar para encontrar las soluciones a los problemas que nos encontramos.

    En ocasiones , somos tan variables y volubles, que no hay quien nos entienda, por muy bien que nos expresemos, y cuando intentamos explicarnos nos quedamos en eslóganes y lemas sin profundizar en las razones y en los sentimientos de nuestras actuaciones.

    El permanente quita y pon nos estresa con ocupaciones inútiles, sin comprender que deberíamos administrar nuestro tiempo en tareas que nos proporcionen tranquilidad y estabilidad, en la gratificación que nos supone las relaciones solidarias del dar y recibir.

    No lo hacemos bien, cuando en la distribución de los recursos sobra lo que no hace falta y escasea lo que resulta necesario, y entorpecemos cuando deberíamos facilitar el camino o decimos una cosa y hacemos justamente la contraria.

    Montamos y desmontamos una historia que puede ser una tragedia o una comedia, que se mueve entre ser real o virtual, verdad o mentira, y concitar unanimidad o discrepancia, aceptación o rechazo, ser una lección magistral o el escándalo de la ignorancia supina.





    Deseamos que terminen las pesadillas y comiencen los ensueños en la que nos sintamos como en un paraíso que permanece, y no tiene una duración repentina, de aparecer y desaparcer como por arte de magia. Y el aliciente del mismo está en sus contrastes, en sus bellezas y bondades, que resaltan mas frente a las fealdades y maldades.

    Entre el quita y pon, no nos debemos llamar a engaño, y tener cuidado con los tramposos, que siempre quieren salirse con la suya, con los enredantes que nos presentan las cosas según les interesa en cada momento, de quienes se empeñan en hacer las cosas mal pudiendo hacerlas bien, de los con su retórica y falta de argumentos sólidos tratan de engatusarnos.

    La vida nos quita fuerzas y nos deja cicatrices, pensamos en lo mejor cuando nos llega lo peor y viceversa , queremos abarcar lo general y nos olvidamos de lo especifico , y hay demasiados desalmados que solo esconden intereses bastardos.

    En una especie de hipnosis colectiva en la que nos envuelven personajes de quita y pon, que venden todo e intentan influenciar en nuestras vidas, prestamos oídos a falsos profetas que solo buscan sus beneficios y justifican y maquillan sus indecencias bajo camuflajes y disfraces.

    Torbellinos y temblores que nos inquietan., nerviosos y desasosegados, nos sentimos a veces superados y desbordados, ante tantas cosas por delante pendientes de hacer y a veces nos angustiamos por el temor a equivocarnos, sin admitir humildemente que esto forma parte del aprender a vivir.

    Es preferible que asumamos los errores que quedarnos sin hacer nada , y desde la falsa concepción de que la realidad ha de ser perfecta , no podemos convertirnos en espectadores de nuestra propia película, en lugar de ser protagonistas, que no tenemos miedo ni sentimos horror por asumir nuestros papeles y responsabilidades.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas