Sábado, 18 de Agosto de 2018

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    Retos del Brexit en la frontera terrestre de Gibraltar y de Irlanda del Norte

  • Imagen de Robert Vasquez
    Por Robert Vasquez
    Abogado y periodista gibraltareño

    Los debates sobre dos fronteras terrestres de la UE han chocado contra una roca, en Gibraltar se mantiene una frontera «dura» fluida, en Irlanda del Norte se evita que una frontera se «endurezca». 

    La diferencia de trato en el Brexit entre Gibraltar e Irlanda del Norte es significativa y el hecho de que no se le preste atención en Gibraltar es preocupante. A Irlanda del Norte se le dan garantías, pero a Gibraltar se le consuela. 

    La falta de un debate suficiente y de una reacción meditada en Gibraltar es motivo de preocupación; de hecho, la ansiedad aumenta tras la anodina declaración del ministro principal después de una reunión, celebrada el 5 de junio, del Consejo Ministerial Conjunto del Reino Unido y Gibraltar.

     

    Antecedentes

    España está exigiendo que la policía española esté presente en territorio británico en el aeropuerto de Gibraltar, lo que ha sido rechazado por el ministro principal de Gibraltar y su viceministro. Su reacción ha sido que esta demanda cruza la línea inamovible de que no se pueden hacer concesiones de soberanía a España, diciendo: «no cederemos ni un ápice en soberanía, jurisdicción y control». 

    Keith Azopardi, apoya esta posición «... este reciente desarrollo –si es que es exacto- es un recordatorio decepcionante de que la política de Madrid se dirige de forma que trata de conseguir objetivos de soberanía en vez de asegurar beneficios prácticos para los ciudadanos de ambos lados de la frontera».

    España dice que su petición de presencia policial es un requisito para desbloquear cuestiones más amplias, como la fluidez en el tránsito por la frontera tanto para las personas como para los bienes, lo que es crítico para la supervivencia económica de Gibraltar.

    La fuerza de España sobre Gibraltar reside en la dependencia de Gibraltar de una frontera fluida, que, hasta el Brexit, está garantizada por los derechos de la UE a la libre circulación de personas y mercancías. Cuando estas libertades se pierdan, la debilidad resultante podría ser explotada por España

    El ministro alemán de la UE, Michael Roth, dijo a mediados de mayo: «Lo que es preocupante... es la cuestión de Irlanda del Norte, donde esperamos un acomodo sustancial por parte británica». 

    El Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte se mantiene firme en su defensa de la Unión, sosteniendo que Irlanda del Norte no puede recibir un trato diferente al de Gran Bretaña, permaneciendo sola en la Unión Aduanera y en el Mercado Único, y dando como resultado una frontera  «dura» en el mar de Irlanda.  

    Según muchos informes, la primera ministra Theresa May insiste en que cualquier acuerdo del Brexit debe proteger a la Unión y apoyar el proceso de paz de Irlanda del Norte, sin crear fronteras en Irlanda, o entre Irlanda y Gran Bretaña. 

     

    El contexto en Gibraltar

    En el comunicado de prensa, tras el Consejo Ministerial Conjunto del Reino Unido y Gibraltar presidido por el ministro del Brexit Robin Walker, se promete a Gibraltar que el «Gobierno del Reino Unido representará los mejores intereses de toda la familia británica, incluidos nuestros amigos de Gibraltar», intereses que deben acordarse bilateralmente con España.

    Picardo fue preocupantemente circunspecto al decir que «nos estamos comprometiendo con todo el Whitehall en asuntos que tendrán un impacto positivo en Gibraltar en los próximos años y que afectan a todas las partes de nuestra actividad económica mientras nos preparamos para dejar la Unión Europea...».

    El efecto del reciente cambio en el Gobierno de España, todavía está por ver, especialmente porque su capacidad de continuar en el Gobierno depende del apoyo de varios partidos pequeños. Estos socios de coalición pueden tener una influencia desproporcionada en la política hacia Gibraltar, no diferente a la que el DUP tiene dentro del Gobierno del Reino Unido sobre Irlanda del Norte.

    El PSOE ha dejado claro que no renunciará a la reivindicación española de la soberanía de Gibraltar pero, según el Telegraph del 2 de junio, ha hecho comentarios iniciales favorables, sugiriendo que va a seguir un enfoque flexible para alcanzar un acuerdo rápidamente.

    The Telegraph continuó sugiriendo que no había ningún deseo de que se viese afectada negativamente la población de la zona o el flujo diario de personas a través de la frontera, en vista de la importancia de Gibraltar para las economías del Campo de Gibraltar. 

    Los anteriores gobiernos del PSOE se han mostrado más dispuestos a la moderación, al diálogo y a buscar formas de avanzar en Gibraltar, buscando cómo proteger las posiciones fundamentales de cada una de las partes y a la vez, encontrar soluciones que beneficien a todos en Gibraltar y sus alrededores. 

    En 2006 se llegó al Acuerdo de Córdoba (Córdoba) con el Reino Unido y Gibraltar, en el que se preservó la posición de ambas partes sobre la soberanía pero que permitió avances prácticos.

    Lo que sucederá en Gibraltar con el Brexit pronto quedará claro, ya que la UE tenía de plazo hasta finales de junio para avanzar en los asuntos con el Reino Unido

     

    Las opciones de Irlanda del Norte

    Este mismo calendario está presionando sobre la cuestión de la frontera de Irlanda del Norte, pero a pesar de las reacciones negativas de la UE, el Reino Unido se está concentrando principalmente en dos opciones para evitar una frontera «dura». 

    Una de ellas es una asociación aduanera, en virtud de la cual el Reino Unido recaudaría aranceles en nombre de la UE y acataría los procedimientos de la UE. 

    La alternativa es la tecnología automatizada para minimizar los controles aduaneros, mediante la cual los comerciantes autorizados cruzarían libremente las fronteras, con el Reino Unido estableciendo aranceles sobre las mercancías con destino al Reino Unido, pero permitiendo que las mercancías con destino a la UE transiten «libres de derechos aduaneros».  

    La viabilidad de la segunda opción fue cuestionada por John Thompson, director ejecutivo del HM Revenue and Customs, quien testificó ante el Comité Selecto del Tesoro el 23 de mayo. Dijo que el coste anual para las empresas estaría entre 17.000 y 20.000 millones de libras esterlinas, en contraste con un coste anual de 3.400 millones de libras esterlinas para la primera opción.

    Bruselas no recibe con agrado estas propuestas. El 24 de mayo, un alto funcionario no identificado dijo en el diario The Guardian: «Necesitamos que el Reino Unido acepte las consecuencias de sus propias decisiones... Tengo la impresión de que el Reino Unido piensa que todo tiene que cambiar por parte de la UE para que todo pueda seguir igual para el Reino Unido».

    El 7 de junio, Theresa May presentó por escrito la posición de reserva del Gobierno del Reino Unido, tal y como exigía la UE, una «Nota técnica: regímenes aduaneros temporales». Una propuesta que incluye la alineación del Reino Unido con las normas del mercado interior que apoyan la cooperación norte-sur en Irlanda, pero que expresa la convicción de que la cuestión de Irlanda del Norte se resolverá «a través de la asociación global entre el Reino Unido y la UE». 

    En esencia, equivale a permanecer temporalmente en la Unión Aduanera y en el Mercado Único en todo menos en el nombre, sin una fecha final fija, ya que el acuerdo «se espera» que dure hasta 2021, al tiempo que permite al Reino Unido celebrar acuerdos de libre comercio con todos los demás Estados.

    El Grupo de trabajo de la UE para la preparación y el desarrollo de las negociaciones con el Reino Unido en virtud del artículo 50 del TUE publicó, el 11 de junio, su análisis de la Nota Técnica del Reino Unido. Plantea varias críticas, entre ellas, desde el punto de vista del Reino Unido, que hay cuestiones clave sin respuesta, que no cubre los controles reglamentarios que darían lugar a una frontera «dura» y que es limitada en el tiempo.

    La UE sigue buscando una solución oportuna y viable que abarque todas las cuestiones aduaneras y reglamentarias y que aborde los aspectos específicos de la cuestión irlandesa «sin predeterminar la futura relación entre la UE y el Reino Unido». Subraya que no puede haber un acuerdo para el Brexit sin un acuerdo sobre la frontera irlandesa, lo que aumenta la presión sobre el Gobierno del Reino Unido para que cumpla sus promesas a Irlanda del Norte.

    A pesar de todo, sigue existiendo la preocupación de que Irlanda acabe con una frontera «dura», especialmente si no hay un acuerdo para el Brexit precisamente porque no hay un acuerdo sobre la frontera irlandesa.  

     

    ¿Qué nos deparará el futuro?

    La pertenencia a la UE puede no haber resuelto la disputa internacional sobre Gibraltar o la causa republicana en Irlanda del Norte, pero ha «gestionado» ambas. La cuestión fundamental de la soberanía sigue candente en Gibraltar, al igual que la causa republicana en Irlanda del Norte. Lo ha hecho a lo largo de la permanencia del Reino Unido a la UE, pero la adhesión ha sofocado ambas cuestiones.

    Con suerte, el Brexit se ejecutará de forma que no agravará ninguna de ellas. Sin embargo, las declaraciones públicas del Gobierno del Reino Unido y lo que se conoce actualmente indican que hay un mayor ímpetu político para resolver la cuestión irlandesa que sobre las cuestiones que en Gibraltar se consideran fundamentales para no diluir la soberanía británica con el tiempo.