Viernes, 23 de Agosto de 2019
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Sólo un momento

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    Por Juan Antonio Palacios
    Escritor, profesor y político. Ha sido alcalde de Algeciras y vicepresidente de la Mancomunidad del Campo de Gibraltar.
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    En un momento, un instante, apenas un minuto la realidad de nuestras vidas pueda cambiar totalmente. Entre la aceleración de los acontecimientos y la velocidad con la que sucede todo a nuestro alrededor, es interesante que sepamos sintetizar, resumir, decir el mayor número de cosas en el menor tiempo posible.

    Nuestra mente tiene que ser capaz de eliminar resistencias, focalizar nuestra atención y aceptar los retos sin reservas. Imaginemos que cada día millones de seres humanos fuéramos capaces de emplear unos minutos de su tiempo en pensar o guardar silencio por la paz. Estoy seguro que esos pensamientos actuarían como una gigantesca brújula planetaria que marcase siempre en esa dirección.

    Tal vez si pensáramos que con solo un momento de gente pequeña, en lugares minúsculos, haciendo cosas sin importancia, pueden ser capaces de cambiar el mundo. Basta un instante, para estar atentos y detectar cuando  se producen en nosotros pensamientos, actitudes o comportamientos contrarios a lo que defendemos.

    Todos sabemos la resonancia que hay entre lo que vivimos fuera y lo que generamos en el interior. Hemos de saber mirar hacia dentro, a nuestro corazón y estar abiertos a las oportunidades que nos brinda la vida y para mantener despierta nuestra conciencia saliendo del ensueño que nos rodea.

    Para hacer que esa conciencia salga al exterior y se amplíe más y más, hasta límites insospechados, haciéndonos sentir que no estamos solos, que nuestro ser no empieza ni termina con la frontera de nuestra ni nuestro territorio es nuestra casa, nuestra calle, nuestro pueblo o nuestro País.



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    Solo necesitamos un tris tras para abrir los ojos y descubrir a los otros, a los que están más allá, más lejos, al sur, al norte, al este o al oeste, a la persona  que parece diferente, a los que piensan de manera distinta o aquellos que creen en otras cosas.

    Tal vez deberíamos perder el miedo a las diferencias , para atrevernos a acercarnos , a conocernos , a apreciarnos, a compartir , porque aquello que conocemos podemos aceptarlo, amarlo y por supuesto integrarlo. Solo necesitamos un momento para decidir en qué podemos implicarnos para defender los valores universales.

    Busquemos una oportunidad al día para hacer algo, por pequeño que sea que mejore un poquito nuestro entorno, el ambiente de nuestro trabajo, la relación con nuestra pareja o nuestra familia. Merced a la magia de nuestra actitud positiva redundará en beneficio de todo el planeta.

    Hemos de dejar de ser espectadores y convertirnos en protagonistas de los cambios sociales, porque es necesaria nuestra participación hoy más que nunca. Sin nuestro concurso, el tuyo, el mío, el nuestro, no es posible el cambio.

    Para decidir estar presente allí donde hay una causa que defender , un testimonio que dar, unos derechos por los que luchar o una causa a la que entregarse. Solo necesitamos un instante para mirar a los ojos del corazón, desprovistos de prejuicios y ver la humanidad como una sola familia y a la Tierra como una gran casa.

    Comprobamos lo bien que nos sentimos cuando actuamos de acuerdo a nuestra conciencia, lo que crecemos cuando tomamos decisiones que van encaminadas al bien común por encima de nuestros intereses personales, y la riqueza que generamos al decidir colocar a las personas por encima de las cosas. Sólo un momento para cambiar la mirada, para observar el mundo y a quienes lo habitamos de otra manera.