Miércoles, 27 de Octubre de 2021
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¿El «sueño imposible» de Picardo con «ojos españoles»?

  • Imagen de Robert Vasquez
    Por Robert Vasquez
    Abogado y periodista gibraltareño
    Foro
    El Ministro Principal, Fabián Picardo, en una entrevista publicada en el Gibraltar Chronicle el 1 de septiembre de 2020, no sólo es incoherente sino que también es contradictorio. Sus respuestas apuntan a una falta de liderazgo, en un momento en el que Gibraltar más necesita liderazgo: durante la crisis que se afronta debido a la posible escasez de dinero público y a una recesión económica general, agravada por el Brexit y ahora también por la pandemia del Covid-19. Las respuestas de Picardo son incoherentes y muy preocupantes, aunque, ¿podría ser que la verdad se encuentre en algún punto intermedio de lo que dice?

    Parece que está tratando de impulsar los asuntos con España, mientras arrastra con él a sus ministros y a la Alianza GSLP/ Liberal. Parece que les hace avanzar hasta llevarles a un punto en el que los ministros rebeldes no tengan vuelta atrás, obligándoles a recorrer todo el camino con España que algunos no querían. Sir Joe Bossano debería ser cauteloso y asegurarse de que tiene la vista bien puesta en sus propios principios: ciertamente ha dado mucha publicidad a su posición.

    La realidad es que el público en general no tiene ni idea de cuáles son los objetivos que implican a España en el Brexit.

    Picardo guarda su secreto, al margen de haber dicho que Gibraltar se enfrenta a la ruina si no conseguimos una frontera fluida, aunque ahora contradice esa afirmación en esta entrevista en el Gibraltar Chronicle.

    Bossano, salvo por su claridad sobre la soberanía, que por necesidad se apoya en la solvencia financiera de Gibraltar, se basa en su Plan Económico Nacional, que depende en gran medida de proyectos situados en tierra y de la creación de actividad económica y empleos de mayor valor, por lo que también se apoya en una frontera fluida. Sin embargo, se trata de un plan que, según dice ahora, se ve afectado desfavorablemente por la pandemia.

    ¿Acaso no nos merecemos el público información algo mejor de todos ellos? En cambio, en la entrevista de Picardo en el Chronicle, lo que tenemos son opiniones opuestas y confusas.

    Por un lado admite que «las conversaciones todavía no han empezado en serio», pero anuncia que un acuerdo para Gibraltar es posible incluso sin un acuerdo final global entre el Reino Unido y la UE. Admite que esta opción «... se volverá endiabladamente difícil en algunos aspectos.»

    No haber empezado las conversaciones en serio no lo hará más fácil, cuando sólo faltan cuatro meses. Pero seguramente uno cuestionaría la exactitud de este comentario en el contexto de todas las reuniones a las que se nos dice que ha ido.

    Si aún no hay conversaciones serias, ¿qué son todos estos viajes a Londres para hablar del Brexit? Hubo uno a finales de la semana pasada. Cuando se ha tratado de este tema, a estas conversaciones asisten Picardo, Michael Llamas, el Fiscal General (¿o asiste con su costoso sombrero de «Consultor de Gobierno»?) y Albert Mena, el Secretario de Finanzas: un político y dos tecnócratas o burócratas.

    ¿Indica esto que todas las decisiones políticas ya se han tomado y están aseguradas y que lo que se está discutiendo son detalles técnicos? Bueno, eso no lo indican ni el contenido de la entrevista con Picardo ni las recientes declaraciones públicas de Bossano: parecen tener diferencias a nivel político.

    Además Picardo admite claramente, en su entrevista, que aún no hay un alineamiento en los parámetros de la soberanía, jurisdicción o control. Todos estos son temas políticos, por lo que admite que el proceso no se ha movido en el detalle legal o financiero. ¿Por qué entonces participan en todas las conversaciones los tecnócratas/burócratas y no los políticos?



    CAMPAÑA ACEITES VEGETALES USADOS - ARCGISA
    CAMPAÑA ACEITES VEGETALES USADOS - ARCGISA


    Sin embargo, Picardo insiste, en la entrevista, en proyectar una imagen de unidad entre Bossano y él y dentro del GSLP y en que está en una posición idéntica a la de Bossano. Ofrece esa imagen a pesar de que Bossano admitió públicamente tener un «... análisis totalmente diferente...» al de Picardo sobre un futuro acuerdo de relación con España y, que su apoyo a los actuales Memorandos de Entendimiento se basa en que expiran a finales de año.

    Bueno, ¿cómo compagina Picardo la posición adoptada por Bossano con sus respuestas en la entrevista de que cualquier acuerdo con España no será un acuerdo sino nada menos que un tratado? ¿de verdad? Un tratado firmado por España (obviamente con el Reino Unido) sobre Gibraltar sin connotaciones de soberanía y, a pesar de eso, cuatro meses antes del final del Brexit, no tenemos ninguna negociación seria o acuerdo de principio.

    Picardo nos dice que cualquier acuerdo alcanzado tendrá que tener las características que se relacionan.

    No cambiarán la seguridad del estatus de Gibraltar, de acuerdo con el Manifiesto de la Alianza GSLP/ Liberal, pero que, en cambio, buscarían un cambio constitucional. La solución debe maximizar la movilidad en la frontera (¿Schengen?), incluyendo la agilidad en el movimiento de mercancías (¿Unión Aduanera?) y garantizando las mejores relaciones, a la vez que se protege contra futuros gobiernos de la derecha en España. Dicho esto, admite que, por el momento, no hay nada más sobre Schengen o la Unión Aduanera.

    Todo lo anterior sin que España haga incursiones en la soberanía, la jurisdicción o el control, pero ¿quién o qué las define? Eso queda sin especificar, más allá del uso de estas palabras en sí mismas. Al mismo tiempo, Picardo evita responder a la pregunta de qué obtendría España, diciendo que no entrará en los detalles de la negociación.

    De esta manera admite que éstas plantean problemas, pero anuncia que, si se toca la soberanía, Gibraltar se retira de cualquier negociación. En resumen, España quiere algo pero no le diré qué es, pero si es la soberanía, ¡nos vamos! Pero, de nuevo, ¿cuál es la opinión de Picardo sobre la soberanía?

    En el análisis final, ¿podría ser que Picardo esté anunciando un tratado, para poder decir que no pudo conseguirlo porque tenía implicaciones de jurisdicción, control y soberanía, así que se ha conformado con acuerdos prácticos que no tienen tales implicaciones porque estos acuerdos no son un tratado? Se refiere, en esa misma entrevista, a la idea de que España y la UE son civilizados y ofrecen soluciones prácticas positivas, en contradicción con su deseo de un tratado.

    Si así fuera, podría lograr su política de «prosperidad compartida». Con esta frase se refiere a proporcionar la suficiente seguridad jurídica a los comerciantes e inversores para que puedan invertir en Gibraltar y en el Campo con la explotación conjunta y el uso del espacio y los recursos alrededor de Gibraltar, también, convenciendo conjuntamente a las empresas internacionales para que tengan su sede en Gibraltar e inviertan en los alrededores en almacenamiento, logística y en la creación de empleo. ¿Castillos en el aire? La historia pasada indicaría que sí, sólo el tiempo lo dirá.

    Todo esto sin que se abra una brecha entre Gibraltar y el Reino Unido, a pesar de que los términos acordados con España nos distancian, en lugar de acercarnos, al Reino Unido y, si se logra la «prosperidad compartida» de Picardo, nos hace más dependientes de España. ¿No es ese el mismo problema al que nos enfrentamos e intentamos superar hoy: nuestra excesiva dependencia de España?

    Bueno, ¿no hay algo erróneo en el razonamiento en algún momento? ¿no es así? ¿No se traduce la dependencia económica y financiera de España en soberanía en algún momento? Tal vez nuestras circunstancias ya hacen que esa ruta sea inevitable.

    En sus elucubraciones sobre el futuro, Picardo nos ve descolonizados, sacados de la lista de territorios no autónomos de las Naciones Unidas, mientras mantenemos la relación jurídica, política y económica más fuerte posible (¡buena palabra!) con el Reino Unido, dentro de un marco constitucional más moderno que refleja con mayor precisión nuestra entonces respetuosa relación con la UE sin llegar a la adhesión.

    Picardo, tú también hablas de remar contra la corriente de la historia para conseguir algo con España. Sigue remando fuerte, porque la marea, que es España, es fuerte y cada vez que aumentas la dependencia de Gibraltar de España, crece el poder de la marea contra la que remas. ¿Hay alguna alternativa? Tristemente, probablemente no, pero dígale a su pueblo la verdad, no nos trate como estúpidos y haga con nosotros sólo el trabajo de un vendedor, Gibraltar es implacable. 




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