Jueves, 25 de Abril de 2019
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Timothy Snyder, un optimismo desconcertante

  • Imagen de Luis Romero
    Por Luis Romero
    Periodista, master en Seguridad y Defensa y profesor honorario de la Universidad de Cádiz
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    Timothy Snyder, historiador norteamericano, catedrático de Yale, debe ser de los pocos que aún hoy mantienen en público que lo del Brexit acabará siendo un mal sueño, que no va a pasar, vamos. “Hay cosas demasiado estúpidas como para que ocurran y el Brexit, para mí, entra dentro de esa  categoría” (ABC 16/12/2018). Su optimismo desconcierta.

    Lo cierto es que por aquí no nos llega la camisa al cuerpo. Cada vez que creemos que una incógnita se resuelve, otra aún más grande se abre a continuación. El Brexit, que cada vez se parece más a una espiral sin fin, nos tiene atenazados en medio de un sin vivir.

    Pocos lugares de España, por no decir ninguno, son tan sensibles a este proceso de salida del Reino Unido de la UE como la comarca del Campo de Gibraltar. Cuando creíamos que esto estaba hecho, o casi, todo se ha acabado complicando mucho más de lo esperado y hasta un punto en que nada de lo hasta ahora escrito y rubricado puede que tenga la menor importancia, la menor relevancia, el menor recorrido. Qué verdad más grande se encuentra en ese principio negociador que dice: Nada está acordado hasta que todo está acordado.

    La sensación que nos invade es la de impotencia e incapacidad para influir en el resultado final, lo que nos acaba llevando a la desazón y, por qué no decirlo, a la resignación. Nos sentimos en manos de quienes defienden otros intereses que no son los nuestros, que para nada son los que a nosotros nos preocupan.

    Una vez más, la razón de Estado –aunque en esta ocasión de otro Estado que ni siquiera es el nuestro- amenaza con atropellarnos y se nos puede llevar por delante sin que podamos ni siquiera levantar la voz. Para una vez que el problema no se centra en la posición de los políticos de la capital del reino, resulta que estamos a un paso del precipicio y eso nos convierte de nuevo en carne de cañón, en víctimas de decisiones adoptadas, esta vez, a muchas millas marinas de distancia.

    Ojalá Snyder acierte.


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