Martes, 18 de Diciembre de 2018

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    La UE, Theresa May y hasta Picardo se ríen de Sánchez

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    Por Patricio González
    Político y escritor. Alcalde de Algeciras tres legislaturas. Ingeniero técnico naval

    Desgraciadamente, no me equivoqué. La primera ministra británica no ha cambiado absolutamente nada. La Unión Europea ya sabía que se podía firmar el Acuerdo sobre el Brexit sin el voto de España, sólo la mayoría cualificada (veinte países de los veintisiete eran suficientes). Y nuestro presidente, insistiendo que, con el veto de España, se tendría que desconvocar la reunión para firmar el Acuerdo.

     

    En mi artículo anterior, me preguntaba quién asesora al Gobierno, quiénes son “los figuras” que le han hecho creer a Sánchez que tenía en sus manos el Acuerdo. ¿Quién ha leído el Documento completo? Y lo que es más penoso, ¿cómo la Unión Europea puede cambiarlo a hurtadillas de Sánchez y de acuerdo con la primera ministra de Gran Bretaña?

     

    El ridículo es espantoso, tan espantoso que tal y como comentaba, han realizado un documento aparte para maquillar este ridículo. Un documento que no tiene ninguna validez jurídica, pero es el maquillaje para que nuestro presidente no quede peor de lo que ya ha quedado.

     

    Hasta el mismo Picardo, que podría haber tenido un mínimo de responsabilidad, altura de miras  y sensibilidad con el tema, siendo el momento de un buen silencio o el momento de mostrar su alegría por el Acuerdo, sin embargo, ha vuelto a actuar como en sus mejores tiempos de bravuconería y se ha reído también en las narices del “presidente por accidente”, Sánchez, diciendo que “ese trozo de papel no tiene ningún valor”, que sí que es verdad, pero era el momento de demostrar su altura de miras. También en este caso, está claro, que lo que no puede ser, no puede ser. Y además es imposible.

     

    Presidente que ha ido a Bruselas, ha firmado y se la ha tragado enterita, pero, desde luego, esto lo debería explicar en el Congreso, además de revisar ese grupo de asesores que tan mal le asesoran.

     

    Y digo todo esto desde la tristeza, porque el ridículo no es el de Sánchez, sino que lleva implícito el de España que, desde luego, no está en la Champions League de Europa como diría Zapatero.