Domingo, 16 de Mayo de 2021
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¿Una resbaladiza pendiente hacia España?

  • Imagen de Robert Vasquez
    Por Robert Vasquez
    Abogado y periodista gibraltareño
    Foro
    La defensa por parte del Gobierno del Tratado Fiscal entre el Reino Unido y España sobre Gibraltar es débil y no aborda todas sus facetas. Los argumentos parciales, expuestos recientemente y de nuevo en el seminario de Descolonización de las Naciones Unidas en Granada, admiten algunas concesiones pero, sobre todo, ignoran otros aspectos del Tratado que favorecen a España.

    Sencillamente, el Tratado otorga a España poderes de injerencia que van más allá de las obligaciones en materia de cooperación fiscal reconocidas, en general, internacionalmente y por la UE. Como resultado, indica que el GSLP ha puesto a Gibraltar en una pendiente resbaladiza hacia un destino que muy pocos en Gibraltar quieren.

    Poder a España:

    Con [1] el Protocolo de Gibraltar del Acuerdo de Retirada entre el Reino Unido y la UE, [2] los correspondientes Memorandos de Entendimiento con España y [3] el Tratado (que es efectivo con independencia de un Acuerdo de Retirada entre el Reino Unido y la UE, lo que indica que los tres pueden seguir adelante con independencia de ese Acuerdo de Retirada), España ha obtenido un mayor poder de injerencia en los asuntos de Gibraltar del que ha disfrutado nunca antes.

    Se queda corto:

    Lo que es incomprensible e inexplicable, incluso preocupante, es que el GSLP, con su historial indiscutible, ahora tenga que defender el Tratado y lo haga ignorando partes importantes, concentrándose, en cambio, en las áreas que mejor se adaptan a su argumento. En otras palabras, retorciéndolo de la peor forma.

    Por si no fuese suficientemente malo, el GSLP se concentra en la concesión hecha sobre la residencia que, en el ámbito fiscal, trata a los españoles en Gibraltar, para siempre, como si Gibraltar fuera parte de España. Además, con respecto a algunos gibraltareños y de otras nacionalidades que se establecieron en Gibraltar, habiendo vivido en España, como si Gibraltar, en su caso durante cuatro años, formara parte de España.

    Aunque, en virtud del Tratado, cualquiera de ellos concede una exención fiscal unilateral por los impuestos pagados en Gibraltar.

    La sumisión de Mónaco:

    La concesión sobre los nacionales españoles es la misma que Mónaco hizo a Francia sobre los nacionales franceses que residían y residen en Mónaco, cuando Francia amenazó a Mónaco con un bloqueo a principios de la década de 1960. Un bloqueo que amenazaba la existencia misma de Mónaco como Estado soberano.

    Fue como reacción a esta presión extrema, por lo que Mónaco admitió que los nacionales franceses residentes en Mónaco pagarían impuestos como si residieran en Francia, y que las autoridades de Mónaco ayudarían a las autoridades francesas en la administración.

    Ignorado:

    El GSLP ignora que las empresas españolas o las empresas controladas por nacionales o residentes españoles que operan en Gibraltar serán consideradas y gravadas también, como si Gibraltar fuera parte de España, con crédito otorgado unilateralmente por cualquier impuesto pagado en Gibraltar.

    El GSLP ignora también el enorme nivel de intercambio de información y cooperación en materia tributaria. Esta concesión significará, por ejemplo, que el departamento fiscal del gobierno español tendrá derecho a información fiscal de gibraltareños y residentes de Gibraltar que no tienen ninguna conexión con España, como si Gibraltar fuera parte de España.

    El GSLP ignora además que la oficina de impuestos de Gibraltar ayudará a España a recaudar impuestos, como si fuera un brazo del Gobierno español y Gibraltar fuera parte de España.





    La mayor parte de lo que el GSLP ignora pero se ha entregado, además de los requisitos de residencia que se aplican a las personas en virtud del Tratado, va más allá de los requisitos internacionales generalmente aceptados.

    Históricamente España no mantiene acuerdos sobre Gibraltar:

    Se nos dice que la razón de estas concesiones es lograr una mejor relación con España. Sin embargo, el GSLP se olvida felizmente de que este es un objetivo que ha existido en acuerdos anteriores pero que, en el mundo real, nunca nos ha dado el resultado deseado. Además, también es un motivo muy peligroso, porque se puede aplicar para justificar todas las concesiones que se hagan a España sobre cualquier tema y así blanquear el auténtico peligro real en juego.

    Además, si el GSLP ha cedido en esta ocasión, cuando España no tiene argumentos, ha puesto a Gibraltar al principio de una carrera cuesta abajo hacia donde muy pocos quieren ir.

    Poco convincente y peligroso:

    Se apoya la conclusión de que estamos en el inicio de una espiral descendente porque parece que las concesiones realizadas se explican, en primer lugar, por el propósito de mejorar las relaciones con España, porque nos acusa de malas prácticas fiscales que Gibraltar niega que existan, y que la UE ha aceptado que es el caso. En segundo lugar, para contrarrestar la afirmación española de que nuestro sistema fiscal reduce la recaudación de impuestos en el interior de España. Los dos son argumentos igualmente falsos.

    La verdad es que Gibraltar es una fuerza económica que impulsa y beneficia a los vecinos españoles de Gibraltar, justo al otro lado de la frontera. El GSLP habría hecho mejor ocupándose de convencer a España de que Gibraltar cumple plenamente las normas internacionales y de la UE en materia fiscal, y no en ir más allá de ellas.

    Además, el GSLP argumenta, sin ninguna convicción, sustancia o explicación, que el Tratado reconoce al gibraltareño como una nacionalidad separada. Sin duda se refiere al «estatuto gibraltareño», tal y como se recoge en la legislación de Gibraltar, pero tener un «estatuto»no equivale a tener una «nacionalidad»: en cualquier caso, somos ciudadanos británicos, porque luchamos por ello y lo conseguimos.

    Además, se aduce el argumento de que, en virtud del Tratado, España reconoce las autoridades fiscales y las leyes de Gibraltar, lo que significa que se reconoce que el Parlamento de Gibraltar goza de capacidad independiente para imponer tributos como un Estado.

    Si bien la referencia a lo anterior en un tratado con España puede ser nueva, el hecho es que, de facto, estos reconocimientos existen desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, los españoles o residentes en España, que trabajan en Gibraltar, han recibido una desgravación fiscal unilateral por parte del Gobierno español para todos los impuestos, legislados por nuestro Parlamento y pagados al Gobierno de Gibraltar, desde la apertura de la frontera.

    La firma de Gibraltar:

    Por último, el GSLP da la excusa de que el Reino Unido ha firmado el Tratado sobre la base de que el Reino Unido firma todos los tratados para los 17 territorios no autónomos del Reino Unido porque ellos (incluido Gibraltar) no pueden hacerlo. Este argumento, además de reconocer que Gibraltar es un territorio británico no autónomo, contradice la afirmación de que Gibraltar ya ha alcanzado la plena autonomía.

    Además, la realidad es que Gibraltar tiene 27 Acuerdos de Intercambio de Información Fiscal con diferentes naciones alrededor del mundo (incluyendo el Reino Unido y los Estados Unidos) que el Gobierno de Gibraltar (no el Reino Unido) ha firmado. En ese momento, el GSLP proclamó a bombo y platillo que este logro era un reconocimiento del autogobierno y la autodeterminación de Gibraltar.

    Concesiones:

    Tenemos un Gobierno del GSLP que predica la supervivencia a pan y agua, antes que pasar bajo la soberanía española, pero que hace concesiones a España sobre impuestos que tienen connotaciones de soberanía o, al menos, otorga poderes de interferencia a España.

    El Gobierno del GSLP debería dejar de retorcer sus argumentos propagandísticos y sincerarse sobre lo que está haciendo y por qué.




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