Miércoles, 27 de Octubre de 2021
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Aniversario de la popular Alameda de San Roque

  • 190 años desde la primera plantación del arbolado que le dio nombre

    La Alameda en una foto de  Pérez Gavira. Año 1906
    La Alameda en una foto de  Pérez Gavira. Año 1906
    Historia

    La popular Alameda de San Roque cumple 190 años. Lugar de esparcimiento de generaciones continuadas de sanroqueños, no puede entenderse la vida ciudadana de la localidad sin este espacio público.

    Desde muchos años antes parecía estar destinado ese terreno al uso y disfrute de los vecinos. Según el cronista de la época Lorenzo Valverde, en diciembre de 1801, el Ayuntamiento concedió una porción de terreno a la Comandancia General del Campo, «de la que de su orden se había desmontado a la salida del pueblo y entrada del Calvario, tanto a mano derecha como a izquierda, con el fin de formar una plazoleta y hacer un paseo de arbolado con asientos que sirviesen de descanso y recreo al vecindario y tropas de guarnición». Comenzaba a proyectarse la popular Alameda. Sin embargo, cuando adoptaría verdadera forma organizada de paseo no sería hasta 1831, tal como recogen las Actas Capitulares conservadas en el Archivo Municipal de San Roque, cuando el corregidor José Julián Ortega llevó a cabo el desmonte de una haza de tierra situada frente al cuartel de Barracones -más tarde cuartel Diego Salinas- plantando cerca de trescientos álamos negros y blancos. El propio Valverde, testigo de ello, lo anotaba en su manuscrito: “en hoyos hechos a propósito, se plantaron en su centro 200 álamos negros y a los lados Sur y Norte unos 50 de los blancos”.

    Del mismo modo, se llevó a cabo el ensanche de los dos caminos principales para caballerizas y carruajes.

    Consustancial a este lugar -a lo largo del tiempo- serían edificaciones como los teatros Catany y Salón Alameda, el Banco Largo, el templete de la música, el bar-Quiosco, o posteriormente los puestos permanentes y los futbolines al aire libre, el Salón Verano -justo al lado del paseo-, el jardín municipal, la Caseta Popular y otros elementos que son recuerdo imborrable para muchas generaciones.

               

    Dos veces “bautizada” con el mismo nombre



    CAMPAÑA ACEITES VEGETALES USADOS II- ARCGISA
    CAMPAÑA ACEITES VEGETALES USADOS II- ARCGISA


     

    El caso de la denominación oficial de Alfonso XI es una muestra, no sólo de la resistencia popular a variar los nombres populares y originarios, sino también de cierto desinterés administrativo. Ello lo evidencia que recibió el del monarca castellano en dos ocasiones diferentes. En 1961 y diez años más tarde.

    Con motivo del cuarto centenario de la muerte del rey Alfonso XI, que falleció cuando intentaba tomar Gibraltar a los musulmanes, el Ayuntamiento organizó una serie de actos sugeridos en febrero de 1950 por el cronista oficial de la ciudad José Domingo de Mena. Éste había planteado también la realización de un monumento en la Alameda, a la que, por otro lado, proponía dar el nombre del monarca. En su archivo personal el cronista había reflejado lo siguiente: «Índice de actuaciones.1950.- Propuesta de celebración del VI Centenario de la propiciatoria muerte ante el Peñón del Rey Alfonso XI, así como de la imposición de su nombre a la Alameda, teniendo ello efecto con un solemne funeral en la parroquia, al que asistió el General Gobernador Militar del Campo, cargo que ostentaba don Carlos Martínez Campos, biógrafo del Monarca mártir de Gibraltar».

    No obstante, esa aspiración del escritor local no llegó a plasmarse, pues en el mes de julio de 1971 dirigió un escrito al Consistorio en el que haciendo mención al acuerdo municipal de febrero de 1950 para la conmemoración del referido sexto centenario, señalaba: «cuyo acuerdo se suponía por el que suscribe extensivo a dar a la Alameda el nombre del monarca caído por Gibraltar». Aunque el cronista reconocía que esa decisión no se había llevado a la práctica tal como él creía, manifestaba que su cumplimiento, «fue algo latente en el espíritu del momento, cuya omisión afecta la apariencia de ser involuntario».

    Pero el despiste o la falta de información persistían. Si Domingo de Mena se interesaba por una iniciativa que creía suscrita en 1950, repitiendo la petición veintiún años más tarde, lo cierto es que en fecha intermedia sí se había tomado el acuerdo que con tanto interés reclamaba.

    El 14 de marzo de 1961, en el punto octavo de la sesión municipal celebrada ese día, se recogió expresamente el acuerdo de dar el nombre de Alfonso XI a la Alameda. Acuerdo que se repetiría el 30 de julio de 1971. Olvidando que ya había sido “bautizada” se votó por todos los ediles asistentes, a excepción de Mariano Sanz Morata, quien abogó por el mantenimiento del popular nombre de Alameda, sin más.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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