Miércoles, 1 de Febrero de 2023
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El Campo de Gibraltar en el origen de la bandera andaluza

  • Plaza dedicada a García Caparrós en San Roque.
    Plaza dedicada a García Caparrós en San Roque.
    Historia

    Este domingo se conmemora un día histórico para Andalucía. Las grandes movilizaciones que abrieron el paso a la consecución de la autonomía y con ello, por primera vez, el Día de la Bandera. La enseña andaluza, negada durante la dictadura y conocida por muchos como arbonaida, inundó calles y plazas de pueblos y ciudades en una reivindicativa jornada, tristemente marcada con la muerte del joven García Caparrós. Campogibraltareños que asistieron a la Asamblea de Ronda de 1918 votaron esa misma bandera, siguiendo las propuestas de Blas Infante.

    A esta histórica reunión, como escribí en una ocasión anterior, asistieron los campogibraltareños Andrés Ojeda Fernández, industrial sanroqueño, y los tarifeños Manuel Ruffo Reyes, de profesión impresor, y Andrés Picazo Fernández, barbero.

    Por tanto, la comarca estuvo representada en la Asamblea, que durante los días 13 y 14 de enero de dicho año se desarrolló en el Café Imperial de la ciudad malagueña, volviendo a tener un protagonismo en la historia andaluza.

    De la reunión de Ronda hay escasa documentación. El biógrafo de Infante, Enrique Iniesta, defiende que allí no nació el himno de Andalucía (lo sería en 1933), y tampoco la bandera. Aunque no existe un documento explícito, el propio Infante escribió en la revista Andalucía: “Se votó para Andalucía como bandera nacional, la bandera blanca y verde (tres franjas horizontales de igual medida: blanca la franja central y verdes las dos extremos (…) Fueron los colores preferidos por nuestros padres (…) Verde es la vestidura de nuestras sierras y campiñas prendidas por los broches de las habitaciones campesinas blancas (…), blancas son nuestras villas y antiguas ciudades de blancos caseríos con verdes rejerías orladas de jazmines”. Y añadía: “Pura y blanca como un niño, es la Andalucía renaciente que nuestro regazo calienta. Y es aquella esperanza siempre reverdecida y ya conscientemente sentida y definida por los nacionalistas andaluces (…). La bandera blanca y verde enseña de esa pureza y de esa esperanza”.

    Blas Infante dejó claro que los colores de la bandera no habían sido elegidos caprichosamente, pues era el reconocimiento de lo ya creado por el pueblo andaluz: “verde como la esperanza cuando asoma a nuestros campos; blanca como nuestra bondad, que dicen los versos árabes que la cantan”. Con ello, se refería a poemas árabes que aludían a los colores de la enseña, como el plasmado por Al-Sacundi: “Las casas, bajo el blanco encalado/parecen estrellas en un cielo de olivares”.

    También el poeta de Guadix Abu-l-Asbag Ibén Arqam (1040-1091) escribiría su canto a la bandera: “Una verde bandera/ que se ha hecho de la aurora blanca, un cinturón,/ despliega sobre ti un ala de delicia./ Que ella se asegure la felicidad/ al concederte un espíritu triunfante”.



    Iti Cádiz
    Iti Cádiz


    Infante no llegó a conocer estos versos, pues no fueron traducidos al francés hasta 1937 en la obra de Henri Pérès Esplendor de Al Andalus, pero era evidente que había bebido en los poetas de los reinos de taifas. En opinión de Iniesta la bandera andaluza sería la decana de Europa, seguida de la danesa (1204) y la catalana (1229).

    En cualquier caso, la hipótesis de Iniesta en torno a la creación de la enseña andaluza, que se basa en la inexistencia de acuerdos escritos, choca con las palabras de Infante publicadas en diciembre de 1919. Sea como fuera, Andalucía contaba ya con su bandera para aglutinar en torno a ella las aspiraciones de liberación. De liberación expresada también en el grito reivindicativo de “Viva Andalucía Libre”, que los jornaleros habían lanzado en un mitin de la Candidatura Andalucista durante la campaña de las Constituyentes en junio de 1931.

    Ese grito del jornalero se une al lema utilizado por el Centro Andaluz de Sevilla en 1916: “Andalucía para sí, para España y la Humanidad”, que Infante variaría durante su estancia en Madrid en 1922, empleando “Andalucía por sí, para Iberia y la Humanidad”.

    El himno completaría la simbología andalucista, que como he señalado sería definitivo en 1933. Se basó en un canto jornalero antiguo llamado “Santo Dios”. Sobre esa melodía, Infante escribiría la letra.

     

     




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