Domingo, 4 de Diciembre de 2022
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Centenario del desastre de Annual (II)

  • Los vecinos alojan a soldados con destino a la guerra en Marruecos

    Hacia África. Tropas cruzando el río Guadarranque para su embarque en Algeciras. Copia Archivo Municipal de San Roque
    Hacia África. Tropas cruzando el río Guadarranque para su embarque en Algeciras. Copia Archivo Municipal de San Roque
    Historia

    El Campo de Gibraltar -principalmente Algeciras y San Roque-, se convertiría en parte de la retaguardia en las guerras del norte de África, “el caramelo envenenado” del reparto entre las potencias europeas.

    Las relaciones entre el Ayuntamiento de San Roque y el Ejército siempre fueron muy estrechas, salvo episodios puntuales. Las crisis en Marruecos fueron vividas muy directamente en la ciudad. Muchos de los soldados que habrían de embarcar eran alojados en casas particulares. Mi padre, un niño entonces, me contaba que en su casa pernoctaron dos de aquellos muchachos. Agradecidos enviaron cartas hasta que ya no se tuvo más noticia de ellos.

    Por su parte, el Ayuntamiento no había regateado esfuerzos en atender las demandas del Ejército, sabedor de la importancia que para la ciudad tenía su presencia.

    En marzo de 1907 buscó alojamiento en el Pósito Público a 173 reclutas del Batallón Cazadores de Tarifa. Sin embargo, unos meses más tarde, en octubre, la “papeleta” era más complicada. El gobernador militar del Campo de Gibraltar solicitó un local para la compañía de Ametralladoras compuesta de 42 individuos de tropa y 22 mulos, y la segunda del Batallón Cazadores de Tarifa nº 5. Si ya era complicado buscar sitio para la tropa, hacerlo con los animales, representaba una dificultad añadida.

    El alcalde, Gundemaro Alcaide, recogió el sentir de la Corporación, y estimó que todo ello iba en beneficio de los intereses generales de la localidad, y no escatimó esfuerzos para acomodar a los soldados. La posada de Morata, que regentaba Rosalía Moreno Cárdenas en la calle Vallecillo Luján, fue el lugar elegido. Ello no sólo suponía un desembolso económico importante, sino que obligó al acondicionamiento del local. Con tableros fueron divididos los pesebres para los mulos y se colocaron soportes y perchas en el salón destinado a dormitorio, pues los soldados necesitaban tener a mano los equipos y el armamento.

    No obstante, el Ayuntamiento no pudo atender la petición de ceder terrenos para la práctica de las fuerzas de la guarnición. Aquello estaba fuera de las posibilidades, aunque el alcalde se encargó de hacer gestiones con propietarios particulares para que ello fuese posible.





    No podía negarse la extraordinaria voluntad de colaboración municipal. En 1905 se había encargado de los gastos de la estancia en la Posada del Toro, propiedad de José Requena, de la Batería de Montaña de guarnición en Algeciras, que había estado en San Roque realizando ejercicios de tiro.

    La marcha del Batallón Cazadores de Tarifa hacia Melilla fue atemperada, por una sección de ametralladoras, que de vuelta de dicha ciudad, en 1910, se incorporaba a San Roque, donde, por otro lado, no permaneció mucho tiempo. Pero el Cazadores de Tarifa continuó en la mente de muchos vecinos. En este sentido, en la sesión municipal del 26 de enero de 1912 se consignó el sentimiento de la Corporación por la muerte en el Rif de del teniente de la sección de Ametralladoras José Morales Urquizu. El Ayuntamiento trasladaba el pésame a su padre, el general de división Ricardo Morales.

    Y cuando el Batallón Cazadores de Tarifa nº5 marchó de manera definitiva de la ciudad, donde había llegado a finales del siglo XIX, el Ayuntamiento hizo constar su pesar en el pleno municipal del 2 de mayo de 1913.  Antes de efectuarse la marcha, el jefe hizo entrega al alcalde de un donativo de 50 pesetas con destino a la fiesta de árbol o a los pobres del municipio.

    La ausencia de esta fuerza militar se dejó notar en la vida local, y el Ayuntamiento lo manifestó claramente, cuando solicitaba del Gobierno la reducción y baja del “excesivo cupo que tenía que ingresar al Estado por los conceptos de consumo de alcoholes y sal”. Fundamentaba esta petición en la marcha del Batallón Cazadores de Tarifa, la gran emigración y la crisis agrícola.

    Cualquier noticia en relación con esta fuerza era muy seguida en la población. Por ello, cuando en julio de 1914, desde Melilla se comunicaba que el sargento sanroqueño José de Cózar Gutiérrez había obtenido el número uno en los exámenes del primer curso “del idioma árabe marroquí”, el Consistorio hizo pública su satisfacción.

    Asimismo, en el acta municipal del 16 de noviembre de 1916, se dio conocimiento del fallecimiento del teniente coronel de Cazadores de Tarifa, José Méndez Furné, trasladándose a su viuda el pésame de la Corporación.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
    Abogados - Jiménez Laz y Cadenas