Sábado, 21 de Mayo de 2022
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Centenario del desastre de Annual (y III)

  • Millán Astray escribe en San Roque su libro sobre la Legión 

    Patio del cuartel de San Roque, sede del Regimiento Pavía. Postal de 1932. Archivo de Pérez Gijón
    Patio del cuartel de San Roque, sede del Regimiento Pavía. Postal de 1932. Archivo de Pérez Gijón
    Historia

    No pasaba desapercibido a pesar de su escasa relación con el paisanaje. Era habitual del popular café del Quiosco, en la Alameda, donde solía escribir en un cuaderno azul. Tal vez estuviera esbozando alguno de los capítulos de su libro La Legión, que como el autor recogió al publicarse, escribió íntegramente en la ciudad. El teniente coronel José Millán Astray Terreros se había incorporado al regimiento Pavía nº 48, de guarnición en San Roque.  

    Según el historiador Paul Preston, a mediados de febrero de 1923, Millán Astray consiguió que lo destinaran al Campo de Gibraltar, tras haber sido cesado en el mando de la Legión, que había fundado en tierras africanas, y pasar a la situación de disponible forzoso. Su destitución se debió a los enfrentamientos con las Juntas de Defensa (organizaciones profesionales de oficiales) contrario a los ascensos por méritos de guerra. Enfrentamientos que subieron de tono, dado el carácter del militar.

    En el Pavía se hizo cargo del tercer batallón, que hasta entonces mandaba el comandante José Puig García. Cuando Millán marchó de San Roque, Puig retornó a su anterior responsabilidad en el mencionado batallón, permaneciendo hasta 1923, año en que salió hacia Marruecos. Los caminos de ambos miliares convergerían.  Allí ingresaría en la Legión, ostentado el mando de manera transitoria.

    Tras establecerse el régimen militar del general Primo de Rivera, el rey Alfonso XIII convenció al dictador para que enviase a Millán Astray fuera de España. En los meses de enero y febrero de 1924 estuvo en la academia militar francesa de Saint-Cyr, y a partir de marzo en la de infantería de Saint-Maixent.

    Al producirse el golpe de estado y la guerra civil, Puig, un militar de convicciones democráticas, se mantuvo fiel al gobierno constitucional, perdiendo la vida en la contienda. Por su parte, Millán Astray formó parte del ejército rebelde, y habría de protagonizar el conocido enfrentamiento público con el prestigioso intelectual Miguel de Unamuno. 





    El Regimiento Pavía se estableció en la ciudad en 1919 y fue suprimido en 1995. A lo largo de su historia convivió estrechamente con la ciudad. Parte de sus fuerzas se establecieron en La Línea, en el cuartel Ballesteros.

    Eran tiempos en que las poblaciones, ante la falta de recursos y de actividad, buscaban contar con presencia del Ejército. De esta manera, en enero de 1913, gracias a las gestiones del diputado del distrito José Luis de Torres, se obtuvo la asignación por el Ministerio de la Guerra del Regimiento Extremadura nº 15, con guarniciones para San Roque y La Línea. Pero en el mes de mayo, ante los rumores de que el Regimiento de Extremadura iba a ser distribuido por batallones entre Algeciras, Ronda y La Línea, el alcalde Juan Linares Negrotto telegrafió al mencionado diputado, haciéndole saber “el desagrado y penosa impresión que la noticia había causado en este vecindario”. Fruto de las gestiones efectuadas fue el envío de un batallón a San Roque.

    En enero de 1919, Linares acompañó en Madrid a José Luis de Torres en las gestiones que hizo ante el ministro de la Guerra, Diego Muñoz Cobos, para la obtención de un regimiento para la ciudad. En esta ocasión el esfuerzo fue recompensado con el destino del Pavía.

    Para el alojamiento del coronel del regimiento, Juan Moscoso Moscoso, se ofreció el antiguo edifico del gobierno militar, donde también se instalaron algunos despachos del cuartel. Esta decisión provocó un conflicto con el general de brigada Eduardo López Ochoa, que manifestó su deseo de instalarse en San Roque, y concretamente en el mismo inmueble.

    Para tratar el asunto, el alcalde convocó una sesión secreta donde manifestó que el cuerpo capitular estaba decidido a “convivir dentro de la mejor armonía con todas aquellas representaciones del Ejército que residan o en lo sucesivo vayan a residir en esta ciudad”. Con exquisita cortesía se redactó una carta dirigida al general Ochoa donde se manifestaba, “que sería poco adecuado el disponer el desalojo del referido inmueble por quien ya lo tenía asignado”. Al mismo tiempo que se comunicaba que se harían las gestiones para la obtención de una vivienda con destino al mencionado general. Como quedó reflejado en un artículo anterior, el coronel Moscoso llegaría a tener gran aprecio en la ciudad, y su marcha para combatir en el norte de África fue muy lamentado entre los vecinos.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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