Miércoles, 12 de Agosto de 2020
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La aventura de Lorenzo Valverde y el rescate de sus manuscritos

  • Grabado de las desaparecidas torre y cruz de Sierra Carbonera, de las que da noticia Valverde
    Grabado de las desaparecidas torre y cruz de Sierra Carbonera, de las que da noticia Valverde
    Historia

    Si verdaderamente apasionante fue el testimonio que dejó, no puede olvidarse las vicisitudes que corrieron sus manuscritos. Con seguridad, no puede aludirse al siglo XIX sanroqueño, y por extensión a una parte del propio Campo de Gibraltar, sin contemplar el ingente relato de Lorenzo Valverde, del que se cumple este año el 245 aniversario de su nacimiento.

    Lorenzo Valverde de Casas y Calatrava nació en San Roque el 26 de agosto de 1775, y se forjó en una ciudad en permanente conflicto. Todavía niño, en el pueblo se vivían los preparativos y las consecuencias del último sitio a Gibraltar. Y mientras jugaba con sus amigos presenciaba, tal como dejó escrito, la luminosidad del desastre naval de las baterías flotantes de Barceló, incendiadas en la bahía.

    Cuando no había cumplido siete años, quedaba impresionado por el entierro del coronel José Cadalso al finalizar febrero de 1782, si bien la mayor huella de muerte le habría de quedar en 1811, cuando tenía ya 36 años. Su padre y un hermano eran víctimas durante la ocupación francesa de San Roque.

    Aunque residió en la ciudad hasta el último momento de su vida, tuvo que buscar refugio, en ese año, con su familia, en Gibraltar, donde permaneció durante tres años. Allí juró fidelidad a la Constitución de 1812. Su salida hacia España fue épica, ya que hubo de permanecer en cuarentena en el llamado Campo Neutral, debido a una epidemia de fiebre amarilla, durante más de cincuenta días.

    Con anterioridad, en el mes de enero de 1795, cuando contaba 20 años de edad, perteneció a las Milicias Urbanas, formando parte de una de las cinco compañías que rindieron honores póstumos al general Miguel Porcel y Manrique, conde de las Lomas, verdadero benefactor de la ciudad.

    Asimismo el protagonismo público de Valverde pasó por las responsabilidades de regidor –dentro del cargo asumió el de alcalde segundo en 1842–, varias veces depositario del Pósito Público, perito del repartimiento de la Contribución del Comercio, depositario de Contribución de Guerra, comisionado para el reparto del Cupo de la Sal, y miembro de la Comisión Científica, creada a propuesta del jefe político de la provincia. También formó parte de aquel grupo de sanroqueños que crearon la Sociedad Plaza de Toros, para la construcción del actual coso taurino.





    Pero Lorenzo Valverde fue fundamentalmente un cronista de su tiempo. Hasta poco antes de su muerte –producida el 15 de octubre de 1859, cuando había cumplido 84 años de edad, fue recogiendo notas y datos de cuanto acontecía en la ciudad, en unos años realmente difíciles.

    A su legado testimonial se une el de los avatares para la recuperación de los originales de su autoría. En los años setenta del siglo pasado se conocía la existencia de un texto, fechado en 1849, y que su autor había sido un vecino llamado Lorenzo Valverde. Se trataba de un manuscrito titulado Carta histórica y situación topográfica de la ciudad de San Roque y términos de su demarcación en el Campo de Gibraltar, y tan sólo se conservaba una copia, también realizada a mano, de manera impecable, por Emilio Cano, propietario de la librería Kalpe, guardando similitud en cuanto a espacio e ilustraciones respecto del original que, en algún momento, desapareció.

    A partir de la copia, José Antonio Casaus y yo escribimos en el año 2000 el libro El San Roque de Lorenzo Valverde, un retrato de la historia del XIX en la localidad, sirviéndonos del hilo conductor del referido relato. Y posteriormente, siempre desde la transcripción citada, se editó el texto completo con un interesante estudio de Francisco Enrique Cano –hermano del citado librero–, quien no dudó en calificar a Valverde, dada la información que alumbraba, de «un reportero al uso». Por su parte, siempre en base a las copias que ya circulaban mecanografiadas, los cronistas locales Rafael Caldelas y Adolfo Muñoz, aludieron a determinadas partes de la Carta histórica, que el autor había elaborado para un hipotético amigo ausente de la ciudad, al que daba noticia de lo que acontecía.

    Con el documento original perdido, se tiene conocimiento que el psiquiatra y escritor Carlos Castilla del Pino, residente en Córdoba, lo guardaba en su archivo personal. El intelectual sanroqueño donó el mismo al Ayuntamiento de San Roque, incluyendo un cuadernillo con la información elaborada por Valverde, relativa al municipio, para su inclusión en el Diccionario geográfico-estadístico- histórico de España y sus posesiones de Ultramar, realizado por el que fuera ministro de Hacienda Pascual Madoz.

    Pero para mayor sorpresa de los que intervinimos en aquella operación, al examinar el manuscrito, comprobamos que no se trataba del que esperábamos, sino de otro del que no se tenía constancia alguna, y que el propio Valverde había titulado Libro de Memorias. Todo un hallazgo que nos llenó de satisfacción. El libro fue publicado por la entonces Fundación Municipal de Cultura Luis Ortega Bru, suponiendo una nueva aportación, absolutamente enriquecedora, a la conocida Carta histórica, cuyo original continuaba desaparecido.

    Pero la historia daría un nuevo giro. En 2016 el doctor en Filología Románica de la Universidad Autónoma de Barcelona, Luis Alberto Blecua, fallecido en el presente año, localizó un manuscrito en el que se aludía a San Roque. Se hallaba en un montón de libros y documentos viejos en un mercadillo de un pueblo de Cataluña. Blecua tuvo la generosidad de ponerse en contacto con quien esto escribe y, gracias a su aviso, el Ayuntamiento pudo adquirir el original de la Carta histórica. San Roque recuperaba la totalidad de manuscritos de Lorenzo Valverde.