Martes, 29 de Noviembre de 2022
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La Feria Real de 1896, un movido año en la historia sanroqueña

  • Guerra colonial, incendio y lucha entre conservadores y republicanos

    Dibujo de la Feria de San Roque de Francisco Domingo de Mena en 1927.
    Dibujo de la Feria de San Roque de Francisco Domingo de Mena en 1927.
    Historia

    San Roque vuelve a vivir su Feria Real en una recuperada normalidad tras la pandemia de coronavirus. Momento para echar una mirada atrás y recordar la edición que tuvo lugar en el lejano año de 1896.

    En ese año se celebró el 30 y 31 de agosto y el 1 de septiembre. El anuncio festivo llegaba a las seis de la mañana mediante una diana musical, que estuvo presente durante los tres días. No faltó a su cita el mercado de ganados, para el que el Ayuntamiento había procurado gran cantidad de pastos y abrevaderos.

    Bailes, fuegos artificiales, carreras de velocípedos, cucañas y carreras de cintas para jóvenes, corridas de toros -Moreno de Algeciras y Crispín-, certamen de bandas de música civiles, bailes, galería de artistas, circo ecuestre y hasta un teatro de verano donde actuó una compañía de zarzuela.

    La animación estuvo presente, pero se notó la falta de muchos soldados del Regimiento de la Reina, de guarnición en la ciudad, que habían partido para Cuba el 13 de febrero de ese mismo año. La partida de esta fuerza supuso todo un acontecimiento, donde el pueblo despidió con todo cariño a quienes iban a combatir en ultramar. La iniciativa había partido de los concejales republicanos en la posición.

    Durante la misa celebrada en la iglesia Santa María la Coronada, el párroco y otros sacerdotes colocaron a cada soldado relicarios, regalos de las jóvenes de la ciudad.

    Al mediodía los oficiales expedicionarios fueron agasajados con una copa en la Casa Consistorial. Posteriormente en el patio del cuartel, en nombre del Ayuntamiento, el depositario municipal entregó una peseta a cada soldado, 1,50 a los cabos y 2 a los sargentos. Por su parte una comisión de socios del Casino del Recreo repartió cajetillas de cigarrillos y puros, obsequio que venía a añadirse al vino que acompañó al almuerzo del día anterior.

    Antes de marchar hasta el punto del Toril -el principal acceso de la ciudad-, los expedicionarios fueron arengados por el general Díaz de la Quintana. Por su parte, el alcalde, Francisco Emilio Rendón, les dio el adiós en nombre del pueblo sanroqueño.





    Por otra parte, en ese año un voraz incendio destruyó la fábrica de corcho que el empresario Pelegrí tenía en Puente Mayorga. En la extinción del fuego participó el cañonero Tarifa al mando del alférez de navío, Antonio López Cerón, que contó con la ayuda de dos vapores militares británicos enviados por el comandante del Arsenal de Gibraltar. Las llamas devoraron la cercana oficina del ayudante militar de Marina y el destinado a vivienda del cabo de mar.

    REPUBLICANOS Y MONÁRQUICOS

    En otro orden de cosas, el enfrentamiento municipal entre conservadores y republicanos alcanzó su punto álgido en el referido año. En enero los republicanos pusieron en marcha el periódico El Progreso, cuyo director era el concejal Antonio Parrado López. La redacción se encontraba en el Casino Republicano, en la calle Málaga 17.

    Los ánimos estaban muy caldeados a nivel nacional entre los monárquicos y los republicanos. El Gobierno decidió disolver las Cortes y como respuesta el Partido Republicano decidió abstenerse en las elecciones. El Progreso advirtió, no obstante, que estaría vigilante: "No porque los republicanos hayamos acordado el retraimiento en las próximas elecciones, significa esto, ni con mucho, que vayamos a dejar a los señores conservadores hacer mangas y capirotes del censo electoral, para atribuirse después unas fuerzas de que carecen".

    En este sentido, todas las mesas, a excepción de la del Ayuntamiento, presidida por el alcalde, lo eran por republicanos, que además crearon una comisión para hacer un seguimiento de las votaciones. No obstante, donde se hizo especial hincapié fue en el de la Casa Consistorial. De los 2.300 electores sólo votaron 300. En la urna del Ayuntamiento los votos fueron 48.

    La Feria Real vino a poner un paréntesis en una actualidad local repleta de los más variados sucesos. Unos días donde el color de la diversión compartida se sobrepuso a cualquier otro tono.

     




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