Domingo, 3 de Julio de 2022
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La medicina en Algeciras en los años veinte del siglo pasado (I)

  • Ventura Morón, un médico querido por el pueblo

    Cargamento de corcho camino del puerto en los años veinte del siglo pasado
    Cargamento de corcho camino del puerto en los años veinte del siglo pasado
    Historia

    La figura del médico Ventura Morón González está asociada a la historia de la medicina en la ciudad de Algeciras, tanto por su valía profesional como por su humanidad.

    Sobre algunos miembros de la profesión sanitaria en la ciudad de la bahía ha ofrecido en este medio diferentes aportaciones Víctor Manuel Patricio Amo. En esta ocasión quiero referirme a este profesional que destacó de manera especial y contó con gran admiración en toda la comarca.

    Durante más de cuarenta años desarrolló un intenso trabajo como director-médico del Hospital Civil de Algeciras -también conocido como Municipal o La Caridad-. El algecireño Ventura Morón también fue el facultativo principal de la Cruz Roja y de la plaza de toros local.

    El facultativo se había licenciado en Medicina en la Universidad de Sevilla en 1887 y estuvo en ejercicio hasta su fallecimiento en 1940.

    El prestigio de Morón traspasó la propia ciudad. De esta forma mediante carta firmada por el primer ministro británico Ramsay MacDonald, se hacía constar el agradecimiento por la asistencia a ciudadanos británicos residentes o de visitas en la localidad.

    En misiva fechada el 20 de marzo de 1924, el político laborista, escribía lo siguiente: “Habiendo llegado a conocimiento del Gobierno de Su Majestad Británica, los valiosos servicios prestados por usted durante un período de 20 años a súbditos británicos en Algeciras, desea expresarle la apreciación de su bondadoso proceder hacia sus compatriotas. Cúmpleme, por tanto, el agradable deber de dirigir a usted la presente carta como testimonio del sincero agradecimiento del Gobierno de Su Majestad hacia el generoso auxilio prestado por usted a la comunidad británica de la localidad”. 

    El escrito llegó a manos del médico por mediación del vicecónsul de Gran Bretaña en Algeciras, Juan Morrison, que también se unió a la felicitación.





    A la labor benéfica del médico se unía la de su esposa Ángeles Ibáñez Cordón, presidenta de la Liga Antituberculosa, que organizó la Fiesta de la Flor durante la Feria de 1925.

    Por su parte su esposo, en esa misma fecha, puso en marcha una novillada para recaudar fondos para la Cruz Roja local, de la que era presidente. Finalizadas estas actividades y como agradecimiento a los participantes, el matrimonio ofreció un té en el Hotel Reina Cristina.

    Las actuaciones profesionales del popular facultativo eran seguidas por la prensa local, sobre todo en las noticias de sucesos. Así, en algunas notas del año 1921, se destacaba que había asistido en la Cruz Roja al comerciante Alejandro Mateo Arrieta, que había sido herido en el vientre con arma blanca cuando transitaba por el Puente del Matadero.

    También a la niña Isabel Jiménez Domínguez, de nueve años, que había sido arrollada por un carro, sufriendo una importante herida en la cabeza con hemorragia en un ojo. O al niño Diego Peña Gil al que le había explotado un cohete en una mano, y se recuperaba de sus grave heridas en el Hospital Civil.

    La pericia del médico era resaltaba incluso en intervenciones que se apartaban del suceso periodístico. En este sentido, El Lábaro Hispano daba cuenta de la operación realizada el 27 de abril a la paciente Ezequiela Franco. Una intervención en la que estuvo auxiliado por el compañero Salvador Rocafort y los practicantes -aún no se denominaba enfermeros- Pura Patricio y José Rubio Cabezas.

    Se trató de una hernia inguinal izquierda estrangulada desde hacía cuatro días, “operación harto difícil -relataba el periódico- y de valor pecuniario, que ha sido benéficamente efectuada por el señor Morón, en quien reconocemos estos actos nobles y caritativos ejecutados solamente a impulsos de su magnánimo corazón”.

    Era evidente que el médico contaba con la consideración de la ciudadanía, pero, como suele ocurrir en multitud de ocasiones, en la propia profesión encontraría las mayores adversidades.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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