Domingo, 17 de Octubre de 2021
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El nazi Otto Skorzeny y sus visitas al Campo de Gibraltar

  • Skorzeny al lado de Mussolini el día de la liberación de éste. Foto NG
    Skorzeny al lado de Mussolini el día de la liberación de éste, Foto NG
    Historia

    Comió huevos fritos con patatas en Casa Manolo -lo había hecho en otras ocasiones-, marchó al mirador de Los Cañones y bajó hasta el bar Morata, en El Toril, donde disfrutó de un espectáculo flamenco, acompañado de unos whiskies. Su alta estatura y la cicatriz en el rostro llamaban la atención. Otto Skorzeny, el que fuera coronel de la Waffer-SS, y los americanos titularon “el hombre más peligroso de Europa” era un conocido empresario en la España de Franco. Había logrado huir del centro de reeducación donde se hallaba recluido después de la derrota nazi, gracias a antiguos compañeros disfrazados de guardias. No era la primera vez que visitaba el Campo de Gibraltar.

    Su figura toma actualidad después del estreno de un documental en un canal temático, donde se cuenta su historia, y ello me ha dado pie a recordar algunas cosas para este artículo.

    Este ingeniero civil ingresado en las SS hitlerianas consiguió una enorme popularidad en su país al llevar a cabo la espectacular operación para liberar al líder fascista Benito Mussolini, en septiembre de 1943. El dictador italiano había sido depuesto y llevado prisionero al monte de Gran Sasso, en los Apeninos. No fue la única misión secreta en la que participó ordenada expresamente por Hitler, quien le consideraba un hombre de su absoluta confianza.

    La primera alusión a la presencia del alemán en la comarca, hasta donde se desplazaba desde la Costa del Sol, la recogí en mi libro La lluvia en verano. Admirado entre los círculos falangistas se le ofreció una fiesta privada, donde la animación le llevó a entonar un himno nazi y donde jerarcas de la Falange comarcal entonaron el Cara al Sol.

    En San Roque estuvo en varias ocasiones en la década de los sesenta de la pasada centuria. Le gustaba la cocina casera y junto al establecimiento citado, perteneciente a familiares del autor de este artículo, también se le vio en alguna otra casa de comidas de la ciudad y establecimientos de Algeciras.

    Testigos de esas visitas, me relataron su interés en recordar las experiencias militares en la II Guerra Mundial, cuestiones que los acompañantes seguían con expectación.

    El Campo de Gibraltar como escenario de la contienda atraía comentarios sobre las acciones bélicas que se llevaron a cabo en relación al Peñón, pues entre sus contertulios se hallaban algunos de los falangistas locales que habían formado parte de la red de sabotajes en Gibraltar.





    Para entonces ya colaboraba o había colaborado con el Mosad israelí. Este trabajo para sus habituales enemigos se produjo por temor a ser secuestrado en el extranjero como ocurrió con su compañero Adolf Eichmann. Refugiado en Argentina, Eichmann fue trasladado por los servicios de inteligencia hebreos hasta Israel, donde fue condenado a la horca.

    Skorzeny negoció con el gobierno de Tel Aviv a cambio de su seguridad. Sus servicios fueron muy importantes para interrumpir el programa de misiles balísticos del gobierno egipcio de Nasser. En dicho programa se hallaban trabajando científicos alemanes provenientes del nazismo. Uno de ellos llegó a ser asesinado por el Mosad.

    La Guerra Fría, sin duda, le trajo seguridad, ya que sirvió para blanquear a miembros del nazismo, que comenzaron a colaborar con sus antiguos enemigos. Otto Skorzeny, al igual que otros compañeros, trabajó para la CIA.

    A pesar de ello, aunque siempre lo negó, perteneció a Odessa, la organización encargada de facilitar la salida de los criminales nazis y su ubicación en países seguros.

    En España diversificó los negocios dedicándose a la importación y exportación, incluyendo el tráfico de armas. Mantuvo una excelente relación con el régimen franquista y participó activamente en la vida social madrileña, acudiendo a fiestas y dando conferencias. Aunque su domicilio se hallaba en el exclusivo Puerta de Hierro, en Madrid, contó con otras propiedades en distintos puntos del país.

    En 1966, junto a otros nacionalsindicalistas residentes en España, colaboró en la fundación del partido neonazi español Cedade.

    Otto Skorzeny falleció en Madrid en julio de 1967. Contaba 67 años y jamás se arrepintió de su pasado nazi.  Las cenizas del famoso coronel fueron llevadas a Viena, su ciudad natal, donde se le rindieron homenaje bajo el despliegue de una simbología propia del nazismo.




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