Domingo, 23 de Enero de 2022
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Un parque temático reivindicando la historia de Gibraltar (I)

  • Un proyecto ambicioso y excepcional

    La Farándula y su campaña en pro del Parque de los Sitios. Foto Archivo
    La Farándula y su campaña en pro del Parque de los Sitios. Foto Archivo
    Historia

    Un parque temático, diríamos en los tiempos actuales, pero entonces era un proyecto enormemente ambicioso y, sin duda, excepcional. Nada más y nada menos que levantar un monumento a cada uno de los catorce sitios sufridos por Gibraltar, y que ello fuese la atracción de todo el mundo. Un recorrido histórico desde el siglo XIV acompañado de jardines y visitas guiadas. En septiembre de 1920 el Ayuntamiento de San Roque recogía la idea propuesta por el director de la revista local La Farándula, José Domingo de Mena. Al menos, en principio, se dedicarían monumentos al militar y poeta José Cadalso, muerto frente al Peñón, y a los héroes coronel Figueroa y Simón Susarte.

    La Farándula había dedicado un número especial a esta iniciativa para la que, desde el Consistorio, se pedía el concurso del Gobierno y del propio Rey.

    Domingo de Mena, quien fuera cronista oficial y último representante del movimiento de los gibraltaristas, había levantado la llama del reconocimiento de la ciudad a nivel de todo el Estado a través de sendos artículos publicados en el diario madrileño La Patria. Y desde La Farándula insistía en el protagonismo que correspondía al municipio en la cuestión gibraltareña: “residiendo en San Roque Gibraltar, siendo nosotros los sanroqueños, los descendientes y los herederos de los calpenses españoles, al hablar por aquellos, al pedir los honores nacionales que a esos nombres se deben, cumplimos un sagrado e indudable deber”.

    A través de las fotografías aparecidas en las revistas ilustradas de la época, el escritor se interesó por los monumentos dedicados en otros lugares a las escritoras Carolina Coronado y Concha Espina o por la escalinata de Teruel. Él mismo, como gran dibujante, realizó algunos bocetos de posibles emplazamientos.

    El primero de los monumentos iba a ser encargado al conocido escultor Mateo Inurria, que fue agasajado en el Ayuntamiento y en el Casino del Recreo. El artista visitó el mirador de Los Cañones y se mostró dispuesto a la realización del trabajo. Sin embargo, el fallecimiento del artista, la escasez de recursos y la guerra civil dieron al traste con el proyecto.





    El impulsor de la idea iba más allá del espíritu reivindicativo territorial, pues entendía que un plan de ese calibre vendría a favorecer el desarrollo del municipio, “sin recursos materiales, pobre (…) Arrastra en su nobleza una vida misérrima y tristísima, lo que es nacionalmente una desdicha, dado lo que San Roque, Gibraltar en San Roque, significa”.

    En este sentido, en marzo de 1931, el inquieto ciudadano había solicitado colaboración al diario madrileño ABC. Del mismo modo, en 1935, llevó a cabo un acto público en el citado mirador -que muchos años más tarde llevaría su nombre-, y en el que se recordó a los que habían luchado por Gibraltar y a los fundadores de San Roque.

    La iniciativa fue exitosa y tuvo repercusiones en los medios gibraltareños.  El Anunciador, titulaba la noticia -copiando el de la conocida comedia de Shakespeare- como “El sueño de una noche de verano”.

     Al objeto de suplir los problemas económicos que impedían efectuar su proyecto, De Mena creó al año siguiente la Asociación Nacional de Amigos-Constructores de la ciudad española de Gibraltar que reside en el Campo de San Roque, cuyo núcleo propulsor sería el organismo local Sociedad Sanroqueñista de Amigos de la Ciudad y de sus glorias. Uno de sus principales objetivos sería, “conectar San Roque con el mar, por medio de una calle de hoteles y recreos, con la que el verdadero capital español, proporcionando de inmediato trabajo, pueda salvar la vida de este pueblo, glorioso por su origen y su significado, cuya ruina y miseria material son un absurdo y un baldón de España”.

    Otras de las reivindicaciones eran las de obtener para la ciudad el título de Monumento Nacional Histórico, la concesión de una Escuela de Artes y Oficios, obtención de una subvención del Estado que permitiese “el debido decoro ante la plaza inglesa de Gibraltar” y una ayuda económica para el sostenimiento del Gabinete Arqueológico e Iconográfico de Barbésula, Carteia y Gibraltar”, que él mismo había creado, y que trataba de hacer posibles excavaciones en estas dos ciudades romanas enclavadas en el término. 

    Si el proyecto de los catorce sitios tenía mucho de parque temático de nuestros días, la exigencia de un tratamiento diferenciado para la ciudad, lo tenía de verdadera Carta Especial. A veces, los tiempos históricos, sin pretenderlo, acaban por parecerse.




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