Domingo, 2 de Octubre de 2022
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Sobre la Algeciras de entreguerras (III)

  • Un periódico valiente

    La Algeciras rural en una imagen de 1924. Foto: NG
    La Algeciras rural en una imagen de 1924. Foto: NG
    Historia

    Las tardes de invierno resultaban muchas veces soporíferas en la redacción de El Lábaro Hispano, en Cristóbal Colón número 5. En 1924 era propietario del periódico Aurelio Delgado Martín, que había alternado dirección y propiedad con Francisco Serrano Gayón.

    El medio había sido fundado en 1918 por el onubense Fermín Requena. Entonces tenía su redacción en la calle Emilia de Garmir número 33, llevando por subtítulo “Periódico semanal”.

    Ahora se consideraba “Periódico independiente” y a la altura de 1926 -bajo la dirección de José Mateo Sanes- estaba considerado el decano de la prensa de Algeciras. Varios periodistas de “raza” que escribieron parte de las mejores páginas del periodismo algecireño.

    El andalucista Requena -al que me referiré en un próximo capítulo para cerrar esta serie- comenzó con dos máquinas de escribir Underwood. Las mismas que tecleaban los redactores unos años después en esas tardes interminables de los oscuros inviernos, donde la labor de los gacetilleros era acompañada de una buena dosis de cafés que servían del antiguo café del Gallo, situado en la calle Castelar número 50.

    Entre cigarrillo y café se redactaban los originales que antes de pasar a imprenta eran corregidos por el propio director.

    En verano el ventilador que pendía del techo aliviaba el calor. También unas cervezas que traían desde la Cervecería Hispano-Anglo-Francesa, de la calle Prim número 7, o de la Cervecería España -el antiguo café Hércules-, que tenía servicio a domicilio para toda la ciudad.

    El ordenanza Joselito ya había entregado los programas del Ideal Cinema y del Venus Cinema, cuyas temporadas daban comienzo a primeros de mayo, y un redactor se había desplazado al Círculo Mercantil, donde siempre se pescaba alguna noticia. Bastaba con apostarse en la barra y afinar bien el oído.

    Con anterioridad, con motivo de entrar en el segundo año de la publicación, el periódico reafirmó el compromiso en un editorial de la pluma, sin duda, de Fermín Requena. Se anunciaba continuar con más fuerza “y más deseos de servir al interés general de esta ciudad, tan bella como mal administrada”.

    En el texto había una manifestación de sinceridad: “Al salir tuvimos miedo de poder ser otro periódico más, cambiando tal vez de orientaciones a cada paso, de la misma manera que cambian los políticos de camisa”.





    Y añadía que ello no había ocurrido, “el pueblo algecireño -este pueblo tan noble tan trabajador y tan sufrido-, acogió desde el primer momento nuestra modesta publicación con un afán tal vez excesivo, pero que hizo grabar en nuestra alma la fe más ciega en su ideal sagrado y la formal promesa de defender sus intereses en cuantas ocasiones quieran explotarlos los caciques del siglo XX y los faranduleros de la política interesada y vil”.

    La ética por encima de todo. A pesar de que el director sufrió las presiones de todo periodista que trata de preservar su independencia: “Nosotros buscamos un ingreso sano como sanas son nuestras campañas. En más de una ocasión hemos podido vendernos, pero despreciamos los platos de lentejas, para que los recojan otros más necesitados moral y materialmente. Solo queremos el verdadero ingreso, el del anuncio y la suscripción, y esos, gracias a ti, Pueblo, lo tenemos en demasía”, escribía.

    Es esa época la que a nuestro juicio merece un mayor estudio.

    Asociación de la Prensa

    Tampoco hay que olvidar que a El Lábaro de Requena se debe el honor de impulsar la primera Asociación de la Prensa en la comarca, en este caso de los medios algecireños.

    El 22 de diciembre de 1919, manteniendo un discurso contra los poderes antidemocráticos presentes en la sociedad algecireña, donde no faltaba el boicot y la amenaza a los informadores, hacía un llamamiento a la unión de los periodistas de la localidad: “(…) La fiera caciquil no se avendrá pacientemente a ser pasto de las llamas regeneradoras.

    Ante la caída formidable de sus fueros feudales y ante la devastación tempestuosa de sus legendarios ladrillos, preferirá, tal vez, una lucha titánica y desesperante para la cual empleará toda clase de medios por criminales que sean, y esgrimirá el puñal venenoso de la calumnia “.

    Ante ello se postuló por una asociación de periodistas que hiciera frente a lo que calificaba de “atrocidades sin cuento, persecuciones vergonzosas y actos que han pasado del límite”.

    Y añadía: “la idea está lanzada. Acójanla o no, sepan que los redactores de este periódico serán los últimos en vana representación, pero los primeros en ir a la vanguardia”




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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