Miércoles, 29 de Junio de 2022
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Tricentenario del Nazareno en San Roque. Aproximación histórica (y II)

  • Estado de las aportaciones a la rifa del Nazareno de 1922
    Estado de las aportaciones a la rifa del Nazareno de 1922
    Historia

    Los porteadores, así se les llamaba a los cargadores, eran grupos muy reducidos, pues los tronos eran pequeños, y con cuatro hombres desfilaban sin dificultad. En 1910 se abonó ocho pesetas a la cuadrilla del Santo Entierro.

    En 1919 se realizaron pagos a la sociedad La Eléctrica de San Roque, por el alumbrado extraordinario con motivo de las procesiones. La cantidad abonada fue de 125 pesetas, pero fue recuperada, gracias al donativo por el mismo valor realizada por la citada empresa.

    Siguiendo con los actos para recaudar fondos, especial significación tuvieron las actuaciones de la cupletista Blanca Azucenas y su Botones, en el Teatro Catany en 1910 y 1914, respectivamente. En el primero de los años citados, también lo hizo la artista Siempreviva. En 1923 se organizaron dos veladas literarias. A ello, se unían las donaciones de los ciudadanos acaudalados como Mercedes Huertas.

    También el Ayuntamiento se involucraba económicamente con la cofradía, pues hay que tener en cuenta, que las procesiones atraían a numerosas personas a la ciudad, lo que suponía un beneficio económico. El Consistorio aportó diez pesetas en 1900, y ese mismo año, en el mes de septiembre destinó 59.94 pesetas para adquirir 16 cirios de cera de primera para los actos religiosos a los que asistía la Corporación, de cuya suma quedaba deducida, según el acuerdo municipal, “el importe de la cantidad en que fue vendida la cera procedente de cirios antiguos que se encontraban inservibles”.





    Sin embargo, no faltaron algunos roces entre los estamentos civil y eclesiástico, como en las vísperas de la Semana Santa de 1898. El motivo del pique fue una nota del párroco que había circulada por la población, y en la que se decía que los miembros de la Corporación no asistirían a los divinos oficios como era costumbre. En el pleno que tuvo lugar el día 2 de abril, se acordó no asistir a las funciones religiosas.

    La cofradía tuvo motivos para la satisfacción durante la Semana Santa de 1914. El alcalde Francisco María Montero de Sola le concedió 125 pesetas, y mandó sustituir el alumbrado público ordinario de las calles donde se desarrollaban las procesiones por lámparas de mayor potencia.

    En 1916, en plena I Guerra Mundial, los cofrades del Nazareno recibieron 250 pesetas para organizar los desfiles, una aportación importante que concedía el alcalde Juan Linares Negrotto, pero que debía complementarse con la búsqueda de otros fondos por parte de la cofradía.

    El Nazareno seguía siendo la imagen especialmente venerada y la que mayores sentimientos levantaba entre las muchas personas que acudían a San Roque. La propia Corporación solía invitar a una copa a las autoridades que asistían a las funciones religiosas. El año referido, el Consistorio abonó 12,50 pesetas al comerciante Atanasio Delgado Rey por cuatro botellas de manzanilla, y la misma cantidad a Cándida Pérez, por diez libras de dulces.

    El Ayuntamiento republicano asumió plenamente los gastos derivados durante el régimen anterior, ya que la Semana Santa ocupó del 29 de marzo al 5 de abril, nueve días antes de la proclamación de la República. Así, el alcalde republicano Gabriel Arenas dispuso del abono de cuatro pesetas por los cafés servidos y otras cien por el suministro de pasteles.




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