Lunes, 16 de Mayo de 2022
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Comienza el año sin una base mínima para un acuerdo en el Tratado de Gibraltar

  • Para la UE son inviables las líneas rojas que Londres quiere mantener

    Una imagen de archivo de los accesos a Gibraltar. Foto: NG
    Una imagen de archivo de los accesos a Gibraltar. Foto: NG
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    Aumenta la inquietud de los negociadores comunitarios al considerar que no existe, en este momento, una base mínima para lograr un acuerdo en el Tratado sobre Gibraltar.Tras el fallido plazo de fin de año y la postura británica sobre sus “líneas rojas” en cuanto a Schengen y Frontex, que mantiene sin movimiento alguno después de cuatro rondas negociadoras, los avances están bloqueados a la espera de un nuevo encuentro de las partes.

    Ha comenzado el nuevo año, una delegación de la Comisión Europea hace esta semana una visita técnica a la comarca española y a Gibraltar y la próxima ronda negociadora está prevista para el día 31, como ya adelantaba el viernes pasado Noticias Gibraltar y puede leerse aquí. Esta quinta ronda negociadora estaba prevista entre el 25 y el 27 de enero pero, por diversas razones, al final se ha retrasado de momento al día 31 de este mismo mes.

    También hay ya previsión para las siguientes citas. La sexta ronda será en la última semana completa de febrero y, también se ha previsto ya, darle continuidad a las rondas de negociaciones con sucesivas citas quincenales, si sigue sin haber acuerdo como en este momento se teme.

    De momento, la situación de Gibraltar se está salvando mediante la prórroga de los memorandos de entendimiento que, a estas alturas, ya se esperaba que hubieran sido sustituidos por el Tratado. No obstante, pase lo que pase, la garantía de los derechos de los trabajadores transfronterizos no se verá afectada porque haya o no acuerdo con la UE sobre Gibraltar, ya que su situación está contemplada desde el propio Acuerdo de Retirada del Reino Unido (Brexit).

    “ABROCHENSE LOS CINTURONES”

    Las dificultades del acuerdo no pasan inadvertidas en Gibraltar, donde el propio ministro principal Fabian Picardo ha repetido mensajes tan expresivos a la población como “abróchense los cinturones porque no va a ser fácil”. También han sido inquietantes los mensajes del viceministro principal, Joseph García, quien ha afirmado categóricamente que, sin un acuerdo, Gibraltar “se hundirá”.

    Tampoco son ajenas a esta inquietud general por el estado de las negociaciones los ministros de Exteriores de España y Reino Unido y, de hecho, la nueva ministra británica Liz Truss hizo al ministro español Albares, en Madrid, la primera visita al continente de su etapa al frente del Foreign Office y, obviamente junto a otros temas, hablaron del tema de Gibraltar.





    IRLANDA PENDE SOBRE GIBRALTAR

    Si las propias dificultades de la negociación sobre Gibraltar no fueran suficientes, el problema de Irlanda pende sobre el Peñón como una espada de Damocles. Y no sólo por las similitudes en cuanto a la inflexible posición británica, que asegura estar dispuesta a romper unilateralmente el reciente Acuerdo del Brexit que apenas tiene algo más de un año de vida, sino porque este desgraciado proceso puede acabar enrareciendo las negociaciones sobre Gibraltar.

    El problema de la frontera irlandesa, y las dificultades para el razonable desarrollo de lo pactado en el Acuerdo de Retirada del Reino Unido, llevaron hasta Inglaterra al vicepresidente de la Comisión Europea, Maros Sefcovic, quien se reunió con la ministra británica Truss en un intento de acercar posturas. Intento, al parecer, infructuoso de momento y del que lo mejor que se puede decir es que acordaron seguir hablando, como publicó Noticias Gibraltar el viernes pasado y puede leerse aquí.

    EL ‘WISHFUL THINKING’ BRITÁNICO

    El Reino Unido reclama para Gibraltar un acuerdo a medida en muchas cuestiones, pero principalmente –y ahí es donde están los principales desacuerdos—en las cuestiones que afectan a Schengen y a Frontex. Los negociadores británicos esperan para Gibraltar las ventajas de la libre circulación de personas y mercancías que otorga Schengen, pero sin las reglas de controles, visados, seguridad, información centralizada etc. a las que también obliga Schengen.

    Este trato de favor no sólo tropieza con la imposibilidad comunitaria de incurrir en excepciones que contravienen sus propios reglamentos y cuerpo normativo, sino que se plantean en un momento imposible ya que la decisión política de la propia Comisión Europea es la de aumentar las medidas de seguridad en las fronteras exteriores y reforzar las medidas de control interno en el espacio Schengen.

    Lo que ya comienza a denominarse en Bruselas el ‘wishful thinking’ británico (pensamiento ilusorio) conlleva también una postura cerrada en contra de lo que se refiere a Frontex y, en particular, a su dependencia respecto a España como el único estado miembro que puede representar a Gibraltar ante la Unión Europea.




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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