Martes, 15 de Octubre de 2019
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Las diferencias sobre Gibraltar vuelven a quedar en evidencia en la ONU

  • España reitera su oferta de diálogo de acuerdo a las resoluciones de la Asamblea

    Agustín Santos, embajador español en la ONU, en una imagen de archivo
    Agustín Santos, embajador español en la ONU, en una imagen de archivo
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    En la 74 sesión de la Cuarta Comisión de Naciones Unidas, dedicada a la Política Especial y la Descolonización, volvieron a quedar en evidencia las diferencias respecto a Gibraltar. Para España, la solución a la “anomalía" de Gibraltar es el diálogo, de acuerdo a las repetidas resoluciones de la ONU y, para el gobierno de la colonia, que se respeten los deseos del pueblo “por encima de todo”.

    Mientras el embajador español Agustín Santos asumía el mandato de la Asamblea General, que reclamó en diciembre pasado, como viene haciendo desde hace 50 años, una “solución definitiva” y planteaba un futuro de convergencia en la zona con la afirmación de que “España, insisto, sigue abierta al diálogo”; el representante gibraltareño Joseph García, sustituto de Fabian Picardo en esta ocasión, invocaba una vez más al dictador Franco, recordaba el cierre de la verja de 1969 y pedía un “brexit sensato, ordenado y bien gestionado”.

    El embajador español planteó no sólo el “empeño negociador” de su país, sino la disposición de “alcanzar con el Reino Unido un acuerdo para la puesta en marcha de un nuevo esquema de cooperación regional en beneficio directo de los habitantes de uno y otro lado de la Verja”.

    Planteó las inevitables consecuencias que para Gibraltar tendrá la salida del Reino Unido de la Unión Europea, como ya afirmaron antes que él y en otras ocasiones el propio presidente de España, Pedro Sánchez, y el ministro de Asuntos Exteriores español, Josep Borrell. Aseguró que España trabajará por "el desarrollo de un área de prosperidad que abarque todo el espacio de Gibraltar y el Campo de Gibraltar, y contribuya a lograr convergencia social y económica para toda la zona". Y recordó también los "efectos perniciosos de tener una colonia enclavada" en su territorio.

    Concretó que el régimen fiscal gibraltareño "ha generado graves distorsiones en la economía de la zona en detrimento de las arcas españolas y europeas y de la prosperidad de la región”.

    “España –dijo-- no tiene problema alguno con que la población local de Gibraltar prospere en lo que a sus condiciones de vida se refiere. Antes, al contrario, creemos que existe un enorme potencial de mejora en las relaciones entre ambos lados de la Verja y sus repercusiones económicas y sociales", pero "lo que España no puede aceptar en ningún caso es que las autoridades del Peñón utilicen ese desequilibro económico y ese régimen impositivo sui generis, que da origen a tráficos ilícitos, para perjudicar al Campo de Gibraltar".




    Reivindicó una negociación de acuerdo a las resoluciones de la ONU sobre “la última colonia en Europa” y que su descolonización "sólo puede tener lugar con pleno respeto a la legalidad internacional y en el marco de la doctrina asentada por las Naciones Unidas" por lo que lamentó que el Reino Unido ignore estas recomendaciones.

    García: "Es casi como si no existiésemos"

    Queremos acelerar nuestra retirada de la lista de Territorios No Autónomos, pero es casi como si no existiésemos”, se lamentó en su intervención el representante de Gibraltar, Joseph García, viceministro principal que sustituía en esta ocasión a Fabian Picardo.

    García volvió a centrar su reivindicación en solo uno de los aspectos que contempla la Carta de las Naciones Unidas, el derecho a la autodeterminación, sin tener en cuenta otros como el principio de reintegración territorial al que, obviamente, no hizo mención.

    Sí lo hizo a la Segundad Guerra Mundial, al exilio forzado por el Reino Unido de su población durante esta guerra, mientras el Peñón se centraba en su actividad como base militar aeronaval, al general Francisco Franco y al cierre de la verja de 1969, cuestión en la que se extendió con varios detalles y consecuencias.

    Aseguró que Gibraltar es “un pueblo independiente y distinto al de la potencia administradora", afirmó que Gibraltar ha negociado con España cuatro memorandos de entendimiento y un tratado fiscal y que “ya es un importante motor económico para la región vecina de España” y relató los datos de impacto económico que habitualmente se usan desde que los hizo público el informe de la Cámara de Comercio gibraltareña. 

    Finalmente, pidió un “un Brexit sensato, ordenado y bien gestionado (que) beneficiará a todos. Debemos garantizar que los ciudadanos y negocios sean capaces de continuar con sus vidas cotidianas”.




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