Miércoles, 20 de Enero de 2021
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España será la responsable del acuerdo Schengen en Gibraltar y se derribará la Verja

  • Ofíciales españoles y gibraltareños compartirán oficinas en una instalación en el aeropuerto

    Habrá una oficina en las instalaciones aeroportuarias. Foto SR
    Habrá una oficina en las instalaciones aeroportuarias. Foto SR
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    Ya lo anunciaba el 31 de diciembre la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya: la Verja se derribará y España será responsable del acuerdo Schengen en Gibraltar. Y así lo recoge el texto del pacto, al que ha tenido acceso El País, que prevé textualmente la demolición de cualquire barrera física entre Gibraltar y España, es decir, la verja, así como "un sistema de doble llave (en manos gibraltareñas y españolas) para entrar a través del puerto y aeropuerto del Peñón", afirma el rotativo nacional.

    El texto, distribuido a los 27 países de la UE, contiene las directrices para negociar un tratado entre la Comisión Europea y el Reino Unido sobre Gibraltar que debe entrar en vigor en seis meses. Y deberá contar con el beneplácito europeo antes de que se ponga en marcha, para lo que las autoridades españolas estimaban un plazo de seis meses, aunque desde la Comisión Europea anunciaban su intención de acelerar al máximo los plazos, teniendo en cuenta que ya ha finalizado el periodo transitorio otorgado a Reino Unido tras su salida de la UE. 

    En el aspecto de la movilidad, indica que “el [futuro] acuerdo [UE-Reino Unido] contendrá disposiciones para permitir la aplicación a Gibraltar de las partes más relevantes del acervo Schengen necesarias para alcanzar la eliminación del control de movimiento de personas entre Gibraltar y el área Schengen, removiendo todas las barreras físicas”. En relación con el papel de España se incluye que, como "Estado vecino miembro de Schengen, será responsable de la implementación […] de los controles Schengen. Reino Unido (Gibraltar) no [los] implementará”. El texto insiste en que España será responsable ante la UE de la aplicación, tal y como corroboró en varias entrevistas la ministra de Exteriores, incluido el código de fronteras y la protección de sus límites exteriores.

    En cuanto al puerto y al aeropuerto,  “España y Gibraltar harán los controles de personas y equipajes en las instalaciones del puerto, además de otros controles sobre cruceros y puerto deportivo”. Similar procedimiento se aplicará a las llegadas por vía aérea. “Ofíciales españoles y gibraltareños compartirán oficinas en una instalación en el aeropuerto creada con este fin”. Asimismo, se especifica que Gibraltar "decidirá primero si autoriza o deniega la entrada al visitante, usando su propia base de datos. España decidirá después si autoriza o deniega la entrada en el área Schengen (en la que se integra Gibraltar), utilizando la base de datos Schengen. “Ambas decisiones serán acumulativas”; es decir, se requieren los dos permisos para entrar en el Peñón.

    Para los trabajadores transfronterizos la definición será lo "más amplia posible y abarcará tanto a trabajadores por cuenta propia como ajena. Se les garantizará igualdad de trato con los nacionales respecto al empleo, retribución y condiciones de trabajo. Su permiso de trabajo les dará acceso preferente al mercado laboral, sin importar su situación y sin limitaciones por ocupación, pudiendo cambiar de empleador. La solicitud de permiso podrá presentarla tanto el empleador como el trabajador y la mera presentación de la solicitud podría incluir el derecho a desplazarse para buscar empleo. Recibirán un documento físico que les acreditará como trabajadores transfronterizos.

    En relación con la soberanía el articulado del acuerdo "no prejuzga la cuestión de la soberanía y jurisdicción de Gibraltar" y que el futuro tratado salvaguardará “las respectivas posiciones de España y el Reino Unido” en esa materia.

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    Durante un “razonable periodo de implementación” de cuatro años, España “pedirá asistencia operacional de la Agencia Europea de Fronteras y Guarda Costas (Frontex) para tareas relacionadas con los controles Schengen y la protección de las fronteras exteriores”, estableciéndose una misión conjunta. En el caso de que, transcurridos los cuatros años, alguna de las partes (España o Reino Unido, incluidos los gibraltareños) “no esté satisfecha con los resultados”, el acuerdo se dará por terminado, previa celebración de consultas.

    Mientras tanto, Embajadas y consulados españoles serán competentes para expedir visas Schengen de corta duración (hasta 90 días) para entrar en el espacio europeo sin fronteras a través de Gibraltar. España informará a Gibraltar de las visas concedidas y el Peñón “deberá alinearse con la política de visados de la UE”. Los visados de larga duración (más de 90 días) para quienes tengan permiso de residencia en Gibraltar también serán concedidos por embajadas o consulados españoles, según las normas Schengen, aunque se podrían remitir al interesado a través de la correspondiente embajada británica. España también será la que conceda el ETIAS (sistema que identifica potenciales de riesgo en los viajes de ciudadanos) para poder entrar en la zona Schengen a través de Gibraltar. Se trata de un permiso de viaje requerido a partir de 2022 para los ciudadanos de países que no necesiten visado.

    Las autoridades del Peñón podrán dar permisos de residencia que “solo serán válidos para residir en Gibraltar. Las autoridades gibraltareñas deberán tener en cuenta una eventual oposición por parte de España”, añade. Además, el Gobierno del Peñón debe garantizar que su política de permisos de residencia se adecua a los estándares españoles y europeos “y se basa en la existencia de vínculos reales con Gibraltar”. A los rechazados en la frontera de Gibraltar, se les aplicarán las normas Schengen sobre devolución al país de partida. Las autoridades gibraltareñas serán las competentes para la concesión del asilo, pero su decisión estará sujeta a consulta con la Comisión Europea para comprobar que es acorde con la legislación de la UE.

    España y Gibraltar harán una vigilancia conjunta de las fronteras exteriores a través de una fluida cooperación judicial y policial, que se reforzará.

    El futuro tratado incluirá una “solución a la medida”, basada en la adaptación a Gibraltar de la unión aduanera de la UE, de la que hasta ahora estaba excluida. Se eliminarán, por innecesarios, los controles aduaneros en la Verja pero “serán necesarias medidas que eviten distorsiones en el mercado interior, especialmente en la economía de la región”. Para ello, Gibraltar deberá aplicar “en lo sustancial” los mismos aranceles y política comercial que la UE, lo que incluye derechos aduaneros, IVA, prohibiciones y restricciones por razones de seguridad; así como facilitar estadísticas fiables sobre sus importaciones de bienes.

    Los trámites aduaneros precisos se formalizarán en España, fuera de la Verja, aunque se instalarán puntos de control en el puerto y el aeropuerto de la colonia. Las autoridades aduaneras de España y Gibraltar colaborarán para controlar las importaciones del Peñón. Se pondrá en marcha un mecanismo para monitorizar la aplicación de la legislación aduanera de la UE y, en caso de incumplimiento, se podrían reintroducir los controles. “Eliminar las barreras físicas entre España y Gibraltar requerirá reforzar la armonización. Dado el pequeño volumen del tráfico de mercancías de Gibraltar a la UE, los trámites no deberían implicar una excesiva carga administrativa”, señala el texto recogido por el periódico español.

    El acuerdo subraya la necesidad de desarrollar impuestos especiales para “productos sensibles” (tabaco, alcohol y combustible) y adoptar medidas que garanticen la igualdad de condiciones y “aseguren la trazabilidad de los productos del tabaco”, para lo que se plantean "acuerdos administrativos".

    También incluye cuestiones relacionadas con el medio ambiente, los fondos de cohesión social o la Seguridad Social, entre otros.




  • Cáritas diocesana Cádiz
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