Miércoles, 29 de Junio de 2022
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La dimisión del negociador británico del Brexit aumenta la incertidumbre sobre el acuerdo final

  • La noticia genera cierta preocupación en Gibraltar

    David Frost, en una imagen reciente. Foto: NG
    David Frost, en una imagen reciente. Foto: NG
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    El negociador británico del Brexit, David Frost, ha dimitido del Gobierno de Boris Johnson por su desacuerdo con las nuevas restricciones impuestas en Inglaterra para contener la covid-19.

    Su renuncia llega en un momento delicado, habida cuenta de los últimos acontecimientos en el seno del Gobierno de Reino Unido, y además podría tener unas consecuencias - que ahora se desconocen - en torno a las negociaciones que actualmente llevan a cabo Londres y Bruselas sobre la futura relación de Gibraltar con la Unión Europea.

    De hecho, la noticia está hoy sobre la mesa de los dirigentes del ejecutivo gibraltareño, que están analizando ya la incertidumbre que, por si fuera poca, se añade al proceso negociador que regirá el status del Peñón tras el proceso de desconexión británica con el bloque comunitario.

    Frost, figura clave en las negociaciones con la Unión Europea (UE), entregó al parecer su carta de renuncia al primer ministro británico, el conservador Boris Johnson, la semana pasada.

    De acuerdo con algunos medios británicos, el negociador decidió apartarse del Ejecutivo por el denominado Plan B, que establece la obligatoriedad de llevar mascarilla en el transporte público y tiendas, así como la introducción de certificados covid para entrar en grande eventos, como discotecas.

    David Frost comunicó al primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, que renunciaba con "efecto inmediato" y que la construcción de una nueva relación con la Unión Europea (UE) es "un cometido de largo plazo".

    Los medios británicos adelantaron anoche que Frost, figura clave en las difíciles negociaciones del Brexit, había acordado con Johnson permanecer en su puesto hasta este mes de enero, pero que, tras la filtración de la noticia, decidió adelantar la retirada.

    En una carta remitida al primer ministro divulgada hoy, Frost manifiesta su decepción de que sus planes salieran a la luz anoche, por lo que consideró que "lo apropiado" era dimitir inmediatamente.

    En la misiva, Frost expresa su inquietud de que el Gobierno no pudo cumplir con la promesa de que el levantamiento de todas las restricciones por covid el pasado julio sería algo permanente y confió en que la situación pronto vuelva a ser revertida, al referirse a las nuevas medidas para contener la variante ómicron.





    El negociador decidió apartarse del Ejecutivo por el denominado Plan B, que establece la obligatoriedad de llevar mascarilla en el transporte público y tiendas, así como la introducción de certificados covid para entrar en grandes eventos, como discotecas.

    Asimismo, Frost manifestó su descontento por los incrementos de impuestos, en contra de la postura de los conservadores británicos, tradicionalmente partidarios de recortarlos.

    En su carta, el ex negociador agregó que el "Brexit está ahora asegurado", si bien reconoció que "el desafío actual para el Gobierno" conservador es hacer realidad las oportunidades que tiene el Reino Unido tras su salida del bloque comunitario -enero de 2020-.

    "Espero que podamos pasar lo más rápido posible a donde necesitamos estar: a una economía ligeramente regulada, de bajos impuestos y empresarial", añadió Frost.

    Al responderle, Johnson lamentó recibir la renuncia y le agradeció por su "contribución única" para materializar el Brexit.

    "Es decepcionante que este plan se haya hecho público esta noche y en esta circunstancia creo que lo correcto para mí es que yo escriba para renunciar con efecto inmediato", indicó en la carta publicada por el despacho de Johnson.

    En los últimos meses, Frost ha mantenido intensas rondas de negociaciones con su colega comunitario, el vicepresidente de la Comisión Europea (CE), Maros Sefcovic, para superar las diferencias sobre la implementación del denominado Protocolo para Irlanda del Norte, pensado para evitar una frontera física entre las dos Irlandas a fin de no perjudicar el proceso de paz.

    En virtud de ese protocolo, Irlanda del Norte queda dentro del mercado interior de la UE, pero Londres lleva meses retrasado los controles aduaneros porque la frontera comercial está fijada en el mar de Irlanda -entre Gran Bretaña y la isla de Irlanda-, algo que ha provocado el descontento de la comunidad protestante pro-británica de Irlanda del Norte.

     




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