Martes, 11 de Mayo de 2021
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El petrolero ‘Grace One’ lleva 21 días fondeado en Gibraltar sin capitán ni oficiales

  • Preocupa el riesgo medioambiental

    El superpetrolero 'Grace One' apresado y bañistas en la playa. Foto Sergio Rodríguez
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    El petrolero ‘Grace One’, con dos millones de barriles de crudo iraní, permanece desde hace 21 días fondeado en la cara este de Gibraltar sin capitán ni oficiales a bordo. El riesgo medioambiental que supone el superpetrolero apresado preocupa en medios ecologistas y turísticos, dada además la proximidad del fondeo a las playas de la Costa del Sol de España.

    El capitán, los oficiales y la tripulación del ‘Grace One’ fueron detenidos, interrogados y puestos en libertad. La tripulación, sin cargos, permanece en el buque pero el capitán y los oficiales, con cargos, están alojados en un conocido hotel del centro de Gibraltar. Es de suponer que la ausencia del capitán y los oficiales no habrá dejado sin gobierno un superpetrolero con una carga tan peligrosa, pero en los medios marítimos gibraltareños nadie sabe exactamente quién gobierna o bajo qué mando está el buque ‘Grace One’.

    En esta situación lleva ya 21 días, puesto que el ‘Grace One’ fue interceptado por marines británicos en la madrugada del día 4 de este mes en una operación, apoyada por policía y servicios portuarios gibraltareños, cuya responsabilidad fue después asumida plenamente por el ministro principal, Fabian Picardo, ante su propio Parlamento y cuando ya Irán había denunciado internacionalmente el apresamiento, calificándolo de “acto de piratería”.





    Desde entonces, la tensión Reino Unido-Irán ha sido creciente y el estrecho de Ormuz, por donde pasa la mayor parte del petróleo mundial, ha sido escenarios de varios incidentes, entre ellos el abordaje de un petrolero británico por parte de Irán. El hasta ahora ministro de Exteriores Jeremy Hunt llevó a cabo intentos negociadores con las autoridades de Teherán e, incluso, en un reciente viaje a Londres, el propio Picardo se reunió con funcionarios iraníes, todo ello sin éxito ya que Irán no reconoce la acusación de que su carga de crudo iba a un puerto de Siria, como afirma el ministro principal gibraltareño.

    Desde entonces, han pasado 21 días, los tribunales locales han prorrogado por dos veces la detención del buque, lo que supone llegar hasta el 15 de agosto y, mientras tanto, el superpetrolero con dos millones de barriles de crudo se mantiene fondeado a la vista de todo el mundo en la costa este del Peñón y muy cerca de las playas de La Línea.

    Pero no sólo es su presencia la que impacta, sino el riesgo de que la falta de gobierno del buque --ya que el capitán y los oficiales no están a bordo sino en un hotel gibraltareño-- pueda derivar en un accidente con muy graves consecuencias medioambientales en la costa más turística de España y en plena temporada alta de vacaciones estivales.

     




  • Abogados - Jiménez Laz y Cadenas
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