Lunes, 21 de Junio de 2021
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Las Terrazas de Hassan: el proyecto estrella de Picardo con los pies de barro

  • 6 años de denuncias ecologistas, rellenos, reclamaciones y difícil financiación

    Las Terrazas de Hassan, vistas desde La Atunara de La Línea. Foto Sergio Rodríguez
    Las Terrazas de Hassan, vistas desde La Atunara de La Línea. Foto Sergio Rodríguez
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    Después de 6 años de que el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picado, hiciera público uno de sus proyectos estrella, las Terrazas de Hassan, la construcción apenas ha avanzado, lastrada por una polémica interminable de denuncias ecologistas, rellenos marítimos en una zona comunitaria protegida, reclamaciones por parte de España de usurpación de aguas e istmo y, también, por dificultades de financiación para hacer realidad las 665 viviendas previstas.

    En torno a las elecciones gibraltareñas de 2015, Fabian Picardo anunció el fallido proyecto de construcción Blue Water y anunciaba que las casas estarían listas para el verano de 2019. En diciembre de 2018 y de nuevo en vísperas electorales, Picardo volvió a anunciar el proyecto, ahora denominado Terrazas del Centenario de Hassan, en lo que el partido de la oposición GSD calificó de “momento déjà vu” por parte del Gobierno.

    Entremedio había habido problemas de financiación, denuncias ecologistas y reclamaciones del Gobierno de España con su “correspondiente protesta sobe el proyecto al Gobierno del Reino Unido”. La razón de estas denuncias y protestas es que los edificios estaban proyectados sobre una expansión marítima entre la cara este del Peñón y el istmo, por lo que Gibraltar había llevado a cabo un relleno en lo que España considera “aguas ganadas ilegalmente al mar”.

    El Gobierno español decía en 2019, con Borrell como ministro de Exteriores, que “además de las protestas formuladas bilateralmente y de sus reivindicaciones en el marco multilateral de Naciones Unidas y la Unión Europea continuará realizando gestiones con terceros con un objetivo disuasorio. Las autoridades españolas continuarán recabando la información al respecto y utilizarán los medios legales a su alcance para intentar impedir cualquier tipo de construcción o desarrollo urbanístico en aguas ganadas ilegalmente al mar”.

    Denuncias ecologistas





    Para entonces ya hacía cuatro años que la asociación ecologista campogibraltareña Verdemar había presentado tres reclamaciones sobre el proyecto, por el impacto medioambiental transfronterizo que supone en uno de los Lugares de Interés Comunitario, reconocido y protegido por la Unión Europea, y que afectaba de manera directa a la población de la Patella ferruginea, en peligro de extinción.

    Verdemar Ecologistas en Acción se ausentaba de hacer consideraciones sobre la propiedad de las aguas, pero sí reclamaba a la Presidencia de la Junta de Andalucía, el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Asuntos Exteriores de España la importancia que, “para salvaguardar la integridad ambiental de su territorio anexo y de la salud pública de los vecinos de la comarca del Campo de Gibraltar”, se establecieran mecanismos de información, vigilancia y control en lo que entonces era, todavía, un rompeolas para la marina del proyecto urbanístico.

    Por otras razones, también las tres principales asociaciones conservacionistas del Peñón, la Ornithological and Natural History Society, la Heritage Trust y el Environmental Safety Group, realizaron fuertes críticas en 2019 al impacto paisajístico y medioambiental hasta el extremo de hacer público un comunicado conjunto que no consiguió detener el proyecto.

    Viviendas a casi 400 mil euros

    El proyecto urbanístico, según se anunció en su día, contará con viviendas a un precio de casi 400 mil euros y un grupo de otras viviendas, subvencionadas por el Gobierno de Gibraltar, que costarán cerca de 170 mil euros (precios aproximados). Para que los ciudadanos gibraltareños puedan acceder a estas viviendas subvencionadas se desarrolla un proceso que ha sido criticado por su lentitud por la oposición política local.

    A día de hoy apenas está concluida la estructura de dos de los seis edificios, aunque son fácilmente visibles porque su ubicación se encuentra a los pies del propio aeropuerto de Gibraltar (lo que a su vez ha generado dudas respecto a que pudiera afectar a la seguridad aérea también) y en línea con la popular y turística playa de La Atunara de La Línea. Las torres y edificios, expuestos a los fuertes vientos de levante de aquella zona, también se han visto ocasionalmente afectados por el desprendimiento de rocas procedentes del mismo Peñón de Gibraltar.




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