Jueves, 6 de Mayo de 2021
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Maniobras desesperadas de Johnson con su última propuesta a la UE

  • El Tribunal escocés desestima exigirle garantías sobre la prórroga

    Boris Johnson
    Boris Johnson
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    El primer ministro británico Boris Johnson, que ya ha enviado una nueva propuesta a Bruselas, no parece tener mucha confianza en su resultado porque han trascendido diferentes maniobras con las que su Gobierno pretende eludir las limitaciones impuestas por su Parlamento: desde que la reina lo destituya, para obligar unas elecciones anticipadas, hasta que un socio comunitario (se dice que sería Hungría) vete cualquier prórroga al Reino Unido en caso de que no hubiera acuerdo el 31 de octubre. Todo lo que sea necesario para que se cumpla el “con acuerdo o sin acuerdo, pero Brexit sin retraso” que Johnson repite como un mantra.

    Tras la frialdad con que la parte comunitaria acogió a finales de la semana pasada la propuesta del Reino Unido, que fue calificada de “poco realista”, Boris Johnson ha trasladado hoy otra, cuyo contenido aún no ha trascendido y que Londres dice que sólo dará a conocer si ayuda a las negociaciones. Mientras, el tribunal escocés ha aliviado la presión judicial sobre el primer ministro, al desestimar la exigencia de que garantice, bajo sanción legal, la prórroga del Brexit en caso de que no haya acuerdo.

    Johnson ha afirmado que, ahora, la pelota del Brexit está en el tejado de la Unión Europea, después de sus representantes hayan entregado la que seguramente sea la última propuesta británica. De momento no ha trascendido ninguna valoración por la parte comunitaria, pero las partes parecen más preocupadas en esta fase por no aparecer como responsables de la ruptura que en hacer verdaderos esfuerzos para superar los casi imposibles problemas de partida, especialmente en el caso de la frontera irlandesa.

    "Lo que estamos diciendo a nuestros amigos es (que) esta oferta que hemos hecho es muy generosa, justa y razonable (y) nos gustaría escuchar ahora de ustedes qué es lo que piensan", dijo Johnson después de trasladar la propuesta a la UE. "Si ustedes tienen problemas con alguna de las propuestas que hemos presentado, entonces vamos a entrar en detalles y discutirlos", volvió a plantear a la vez que reiteraba su conocida posición de que el Reino Unido dejará la UE el 31 de octubre.

    En realidad, esa es la misma estrategia que usó la semana pasada y con la que pretendió justificar un fin de semana de “negociaciones intensivas”, que los negociadores comunitarios rechazaron porque consideraron que no había base suficiente para ello y que la propuesta británica estaba muy alejada de un acuerdo.

    Lo que Johnson propuso entonces es que hubiera una zona de regulación en toda la isla de Irlanda que afectara a los dos territorios, pero que Irlanda del Norte abandonara la zona aduanera comunitaria con el Reino Unido mientras que las instituciones provinciales optaran por una u otra opción.

    En busca del veto comunitario





    Llegado este punto, en víspera de la Cumbre Europea de octubre que debería sancionar el acuerdo que todavía no se ha alcanzado, el Reino Unido maniobra en distintos frentes para salvar la situación, aunque siempre con el objetivo de su primer ministro: salida el 31 de octubre con acuerdo o sin acuerdo. Para conseguirlo, está llevando la presión al máximo en Bruselas y hace pasar a la Unión Europea por la parte intransigente de las negociaciones.

    En paralelo, negocia bilateralmente con algunos socios comunitarios, según ha trascendido, tanto para debilitar la posición en bloque de la UE como para conseguir ventajas comerciales futuras o, incluso, para que en caso de no haya acuerdo posible sea la propia Unión Europea quien vete la prórroga y evite, así, las limitaciones que le ha impuesto el Parlamento británico. Al parecer, según diferentes medios británicos, Hungría sería el país comunitario a quien correspondería jugar ese papel.

    Finalmente, los medios del Reino Unido también se hacen eco de diferentes y desesperadas maniobras para conseguir eludir las restricciones parlamentarias y una de las más llamativas resulta ser que la propia reina de Inglaterra le destituya como primer ministro, forzando de esa manera unas elecciones generales anticipadas con el Brexit ya consumado.

    Johnson gana el litigio escocés

    Por otra parte, Johnson ha conseguido aliviar el cerco judicial una vez que el Tribunal de Sesiones de Edimburgo ha desestimado hoy la demanda que pretendía obligarle, por la vía legal, a que pidiera una prórroga en caso de falta de acuerdo en el Brexit.

    Al explicar su fallo, el magistrado consideró que tanto el primer ministro como el Ejecutivo habían proporcionado "garantías inequívocas" de que cumplirán con la llamada "legislación Benn", aprobada por el Parlamento en septiembre, que establece la necesidad de pedir una prórroga de las negociaciones si no hay consenso para el 19 de octubre.

    No obstante, y a pesar de la documentación presentada por sus abogados, Johnson se ha seguido afirmando una y otra vez (hoy mismo incluido) en que el Reino Unido se irá el 31 de octubre con acuerdo o sin él.




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