Sábado, 21 de Julio de 2018

Formulario de búsqueda

    Bossano reivindica la “nación gibraltareña” en un duro discurso contra España, Reino Unido, ONU y UE

  • Bossano, en una intervención anterior en el Comité Descolonizador de la ONU
    Noticias Gibraltar

    En un discurso aún más duro que el del año pasado, Joe Bossano ha vuelto a arremeter contra todo el mundo a la hora de defender la independencia de la "nación gibraltareña". España, Reino Unido, Comité Descolonizador de la ONU, Asamblea General de Naciones Unidas y, ahora, también la Unión Europea se han llevado el rapapolvo del veterano político y sindicalista.

     

    Joe Bossano intervino como representante de Gibraltar en el seminario anual del Tercer Decenio Internacional para la Eliminación del Colonialismo de la ONU, celebrado esta semana en la isla de Granada. Precisamente su presencia, como representante de Gibraltar en este seminario, fue uno de los argumentos que utilizó el político, quien suma ya casi medio siglo de actividad pública: “Yo he estado participando en la primera, segunda y tercera década, así que claramente la ONU acepta que somos un Pueblo que tiene que ser descolonizado y rechaza la descripción de España de nosotros, o ¿por qué estoy aquí?”.

     

    Acusó a España y a la “Potencia administradora”, en referencia al Reino Unido, de “connivencia” para “nuestra eliminación como pueblo”. Dijo que esta “evidente violación de los conceptos más básicos de democracia y libertad, provienen del mito fabricado por el Gobierno fascista de España en 1964”, que se repite por todos “los gobiernos hasta el día de hoy”.

     

    Negó que, por llegar después de 1704, “no existamos como un pueblo colonial distinto con derechos humanos” y puso como ejemplo el caso de la Isla de Granada donde “nadie sugirió que los descendientes de los esclavos fueran importados por el poder colonial y no sean, por tanto, el pueblo del territorio”.

     

    También negó validez al Tratado de Utrecht y consideró que “la Resolución 2734 (XXV) –de Naciones Unidas-- establece claramente que las obligaciones de la Carta, en caso de conflicto, prevalecen sobre las obligaciones del tratado”.

     

    Entró en cuestiones de más actualidad – no sin antes citar varias veces al exministro Margallo y lo que él llamó “la trama” del Ministerio de Exteriores español—para arremeter contra la Unión Europea: “El recién encontrado optimismo de España sigue a la vergonzosa, antidemocrática y legalmente cuestionable decisión de la UE de darles una palanca para que nos presionen”.

     

    Reconoció que él mismo se opuso al acuerdo del aeropuerto en 1988 y que, luego, “España no cumplió sus compromisos” tras los Acuerdos de Córdoba. Acusó a España de querer reemplazar el Foro Tripartito por un “foro de cuatro, cinco o seis lados…, relegando a Gibraltar a un municipio, cosa que no es así”.

     

    Finalmente, reclamó al Comité Descolonizador de la ONU que “tiene la obligación de apoyar el crecimiento progresivo del autogobierno de la población del territorio colonial que el Reino Unido está obligado a llevar a cabo en virtud del artículo 73. Esta obligación no puede ser eliminada por las ideas anticuadas de España, firmemente arraigadas en los valores del siglo XVIII”.

     

    Como se conoce, desde 1964, existe una declaración de Consenso del Comité de Descolonización de Naciones Unidas que declara Gibraltar como territorio no autónomo y se le incluye en el listado de territorios por descolonizar, invitando a Reino Unido y España a establecer conversaciones “sin demora” para alcanzar una “solución negociada”.

     

    Esta postura fue adoptada al año siguiente como Resolución 2070 por la Asamblea General de Naciones Unidas y un año después, ya en 1966, la misma Asamblea General (Resolución 2231) exige a Londres que “acelere sin ningún obstáculo... la descolonización de Gibraltar”. La respuesta británica fue convocar un referéndum en el Peñón, que Naciones Unidas desautorizó (Resolución 2353 de 1967), para volver la Asamblea General, en 1968, a reclamarle a Londres el fin de la situación colonial (Resolución 2429), esta vez con fecha límite para el 1 de octubre de 1969, a la vez que amonestaba de nuevo a la “potencia administradora” por su incumplimiento, que persiste hasta la actualidad.