Lunes, 20 de Agosto de 2018

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    Los críticos dicen que “no hay dinero”

    El Brexit no le cuadra a Londres: deja de crecer un 2% y tendrá que invertir 23.000 millones más en Sanidad

  • Manifestación en el Reino Unido a favor del sistema público de Salud
    Noticias Gibraltar

    La situación en el Reino Unido se complica cada vez más por el Brexit y no sólo en la parte política, sino sobre todo en la económica. La economía británica ha dejado de crecer cerca de un 2% desde el referéndum y la primera ministra anuncia un aumento de 23.000 millones de euros al año en el sistema sanitario.

     

    El escenario y, sobre todo, la medida anunciada por Theresa May ha elevado el volumen de las quejas en el Reino Unido. Paul Johnson, director del Instituto para los Estudios Fiscales, en declaraciones para BBC, ha dicho: "Si nos fijamos en el acuerdo al que hemos llegado con la Unión Europea en términos de nuestro propio pago de factura de salida y le añadimos los compromisos internos a los que ya ha llegado el Gobierno, como por ejemplo seguir ayudando económicamente a los agricultores, tenemos que, literal y aritméticamente, no hay dinero."

     

    El tema sanitario es otro elemento de división en el partido gobernante británico ya que, frente a las críticas que consideran imposible ese gasto, está la amenaza de dimisión del propio ministro de Sanidad, Jeremy Hunt, porque considera que el Sistema Nacional de Salud (NHS) no podrá sobrevivir tras el Brexit si no recibe más dinero.

     

    Además, en vísperas electorales el partido conservador necesita invertir en servicios públicos para hacer frente al ascenso de los laboristas y, de ahí, que el gobierno de May se comprometiera a destinar a servicios sociales y sanitarios el dinero que antes de enviaba a la UE. El problema es que ese gasto, ahora, es mayor de lo previsto y también se habían prometido ayudas en otros sectores, como la agricultura, además de dedicar más recursos en defensa, policía y vivienda.

     

    Todo ello en un marco macroeconómico que no ayuda porque, aunque el PIB británico mantuvo su ritmo durante los dos trimestres posteriores al referéndum, el avance se enfrió el año pasado y en el primer trimestre de 2018 se ha quedado en el 0,1%, lo que significa que ha crecido un 2% por debajo de las expectativas del Banco de Inglaterra en todo este tiempo y su economía ha pasado de encabezar el G7 a la cola de los países más industrializados.

     

    La combinación de malos datos económicos, Brexit y transigencias políticas electorales condicionan las reivindicaciones presupuestarias de sectores o territorios con menos peso en el Reino Unido, como puede ser el caso futuro de Gibraltar y sus expectativas de ayudas económicas para superar el golpe de los años próximos.