Lunes, 18 de Febrero de 2019

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    La Royal Navy usa la cara este del Peñón

    El consejo de guerra por el "HMS Ambush" confirma el riesgo para la Costa del Sol de los juegos de guerra británicos

  • El "HMS Ambush" mientras era remolcado al puerto de Gibraltar
    Noticias Gibraltar

    Al margen de la benevolente condena al comandante del “HMS Ambush”, el consejo de guerra viene a confirmar el riesgo al que se expone la Costa del Sol española, ya que la Royal Navy practica sus entrenamientos y juegos de guerra con submarinos nucleares en la cara este del Peñón, de forma que un accidente, con menos fortuna que en este caso, tendría como mínimo catastróficos resultados medioambientales y económicos.

     

    El submarino nuclear “HMS Ambush” colisionó con un buque cisterna en julio de 2016, mientras hacía prácticas de combate en aguas cercanas a Gibraltar y en contra de los protocolos internacionales de navegación. España reclamó entonces y por dos veces “explicaciones urgentes” al Reino Unido y, que se sepa, nunca se han dado hasta ahora.

     

    El consejo de guerra contra el comandante del buque, Justin Codd, de 45 años, del Estado Mayor de la Royal Navy, le ha condenado a perder un año de antigüedad después de declararse culpable por arriesgar negligentemente la seguridad del submarino. Según el magistrado de la vista, Justin Codd goza de un prestigioso historial y su acción “estaba más en una aberración momentánea que en una actitud descuidada”.

     

    El consejo de guerra deja claro que la negligencia ocurrió durante unas prácticas de control de profundidad para el paso furtivo de submarinos por debajo de buques, en este caso un barco cisterna, contra cuya quilla colisionó, provocando graves daños que, por escasos metros, no afectaron al casco resistente del sumergible.

     

    También el consejo de guerra deja en evidencia que este accidente ocurre durante los juegos de guerra que la Royal Navy practica de forma habitual en la cara este del Peñón exponiendo a la navegación civil y a todas las poblaciones de aquella zona a los riesgos que se pudieran derivar de un accidente más grave que el del “HMS Ambush” con sus inevitables consecuencias medioambientales y económicas para la zona más turística de España.

     

    La colisión del “HMS Ambush” afectó a la vela del submarino y a parte de sus sistemas, pero no alcanzó por pocos metros al casco resistente del propio buque, lo que afortunadamente evitó que estuviera en riesgo de perderse y que un reactor nuclear quedara hundido en el fondo del Mediterráneo español.

     

    Como no se conoce que, hasta la fecha, haya habido respuesta a la demanda española de explicaciones, tampoco se sabe si la Royal Navy seguirá utilizando la cara este del Peñón para sus peligrosos juegos de guerra. Sí se sabe, por el abogado defensor del comandante Codd, que “ha aprendido de este incidente” y que ha abordado ya “la reescritura de su libro sobre periscopios optrónicos” porque, al parecer, el alto oficial es un reconocido profesor de la Royal Navy.

     

    Los costes estimados, en su día, por la reparación de lo que se calificaron como “daños superficiales” en el “HMS Ambush” fueron 3,7 millones de euros. El comandante del buque Justin Codd ha sido condenado a la pérdida de un año de antigüedad.