Jueves, 21 de Febrero de 2019

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    La debilidad de Londres para establecer una frontera blanda en Irlanda impide avanzar en el Brexit

  • Arlene Foster y Theresa May
    Noticias Gibraltar

     

    La reunión de ayer entre los principales dirigentes de Reino Unido y Unión Europea, Theresa May y Jean Claude Juncker, respectivamente, fue interrumpida por la oposición de los unionistas de Irlanda del Norte respecto a la frontera, de forma que el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, reconoció estar “sorprendido y decepcionado”.

     

    La debilidad política de la primera ministro británica complica aún más la situación, aleja una solución negociada y Bruselas se reserva las nuevas directrices, donde Gibraltar tiene la esperanza de evitar el veto español aunque Madrid y Bruselas ya han advertido de lo contrario.

     

    La frontera entre las dos Irlandas, única frontera terrestre que la Unión Europea reconoce con el Reino Unido y a la que Gibraltar observa con especial interés, puede ser el factor determinante que bloquee las negociaciones del Brexit más allá de la factura o los derechos de los ciudadanos comunitarios. Bruselas exige una frontera abierta, los unionistas de la DUP que apoyan el gobierno de May se oponen de firme, el presidente de Irlanda avisa que si hay frontera veta el acuerdo de la UE y hasta el Sinn Fein se ha pronunciado recordando que se puede poner en riesgo el acuerdo de paz en el Ulster.

     

    El caso es que Theresa May fue ayer a la reunión con Juncker sin un acuerdo debidamente cerrado con sus socios y, según se ha sabido hoy, fue la propia Arlene Foster, líder de la DUP, quien levantó a May de esas conversaciones con una llamada urgente y bloqueó el acuerdo al que Bruselas, Londres y Dublín estaban llegando sobre la frontera irlandesa para decepción irlandesa y sorpresa comunitaria.

     

    Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, que había manifestado su optimismo antes del encuentro en Bruselas, publicó luego un twitter que decía: “Estaba dispuesto a presentar mañana el proyecto de directrices del EU 27 para las conversaciones de Brexit sobre la transición, pero el Reino Unido y la Comisión pidieron más tiempo”.

     

    De esta manera, las ansiadas nuevas directrices para los acuerdos comerciales de futuro, en los que Londres se la juega ya definitivamente y a los que Gibraltar todavía aspira a incorporarse, tendrán que esperar de nuevo, pendientes de que May logre convencer antes del fin de semana a los unionistas irlandeses, algo que no ha conseguido en los meses anteriores.