Lunes, 18 de Febrero de 2019

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    Arron Banks, el principal financiador británico, bajo sospecha

    El dinero que pagó el Brexit pudo pasar por empresas de Gibraltar

  • Arron Banks y Nigel Farage
    Noticias Gibraltar

    El dinero que utilizó Arron Banks para financiar la campaña a favor del Brexit “Leave.EU”, y cuyo origen está envuelto en sospechas y polémica según diferentes medios británicos y denuncias en el Parlamento de Londres, pudo pasar por empresas de Gibraltar, de acuerdo a lo que se ha ido descubriendo a partir de los anteriormente llamados “Papeles de Panamá”.

     

    Las Islas Vírgenes Británicas y Gibraltar se presentan como lugares clave en los asuntos financieros de Arron Banks, que gastó 7,5 millones de libras esterlinas en financiar la campaña de Nigel Farage antes del referéndum del Brexit el 23 de junio de 2016. En concreto, los medios británicos señalan una empresa con sede en Gibraltar llamada “Parliament Lane Nominees Limited”, que comparte dirección con “STM Fidecs Management Ltd.”, asistente a su vez de “PRI Holdings Limited”, propiedad también de Banks. The Observer informó que “STM Fidecs Ltd” fue la primera empresa en registrar “Leave.EU” como propietaria para, después, transferirla a Banks.

     

    Arron Banks, uno de los principales financiadores del Brexit, alardea incluso de haber invertido cerca de 9 millones de libras (algo más de 10 millones de euros) en el período previo al referéndum. Banks es accionista de al menos 20 empresas en el Reino Unido, pero sus empresas matrices se reparten entre Gibraltar, la Isla de Man y las Islas Vírgenes Británicas, territorios con menor control fiscal, financiero y societario y que, en palabras del Financial Times, “les brindan privacidad”.

     

    De hecho, y a partir de las diferentes denuncias en medios de comunicación y hasta en el Parlamento británico, la Comisión Electoral está investigando sin Banks violó las normas sobre donaciones. Según un portavoz de Banks, una investigación dirigida por un juez y que informe al Parlamento sería la mejor manera de aclarar lo que describe como “esta tontería”.

     

    Dificultades financieras

     

    Según Open Democracy, Banks tenía problemas financieros en 2013 y su empresa de seguros, radicada en Gibraltar, Southern Rock, estaba muy por debajo de las reservas legalmente exigidas pero, en solo un año, aquellas dificultades económicas cifradas en unos 100 millones de libras (casi 114 millones de euros) habían desaparecido y el autodenominado “chico malo” del Brexit compró minas de diamantes, invirtió en empresas químicas, asesorías políticas deficitarias y hasta financiaba el Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP).

     

    Algunos medios relacionan este cambio de fortuna por su matrimonio anterior con Ekaterina Paderina quien, según cuenta The Sunday Times, tenía un exmarido bajo sospecha de la seguridad nacional británica por trabajar para el gobierno ruso y hasta había sido interrogado en dos ocasiones. La propia Ekaterina se mudó a Bristol después de su matrimonio con Banks pero, a pesar de ello, siguió censada durante un tiempo en Portsmouth, beneficiándose de un piso municipal con vistas a la base naval británica de aquella ciudad.

     

    Es esta etapa y los movimientos económicos y societarios de Banks los que analiza en su ya famoso informe Financial Times, entre ellos Brightside Group, su pelea con los cofundadores, la venta a AnaCap, que demanda a los auditores por faltas “graves y generalizadas” en Brightside, los pagos a la compañía gibraltareña Southern Rock Insurance y cómo esta aseguradora cae en la insolvencia, sin reservas suficientes para afrontar eventuales pagos de sus clientes.

     

    A pesar de que tanto Banks como sus socios inyectan dinero en Southern Rock y hasta aceptaron las restricciones impuestas por el regulador financiero de Gibraltar, la situación siguió siendo difícil y entre 2010 y 2015 la empresa genera pérdidas multimillonarias en su negocio principal en cuatro de los seis ejercicios. De hecho, y siempre según los datos de Financial Times, las cuentas más recientes de Southern Rock disponibles, que son las de 2015, registran una pérdida de casi 28 millones de libras (unos 32 millones de euros).

     

    La recuperación y la compra de nuevas empresas

     

    En este escenario, los distintos medios británicos citados detectan una “notable recuperación” que, según Open Democracy, “no está claro de dónde podría haber venido ese dinero”, porque en 2014 paga impuestos por valor de 1,86 millones de libras y realiza una acción sorprendente: compra acciones por valor de 2 millones de libras de una empresa de productos químicos, que no había generado beneficios antes y que requería de grandes cantidades de capital, en un sector donde se reducía la demanda internacional.

     

    Poco después funda Chartwell Political, una compañía de relaciones públicas que trabajaría en la campaña Leave. La empresa acumularía pérdidas de más de 300.000 libras esterlinas en junio de 2015.

     

    También en 2014 compró más acciones de STM Group, especializada en la creación de fideicomisos y compañías offshore, por valor superior a las 600.000 libras esterlinas elevando su posición a 1,5 millones de libras. También adquirió una joyería familiar deficitaria en Bristol, a la que prestó 200.000 libras, y compró cuatro minas de diamantes en Sudáfrica en febrero de 2015, justo cuando el mercado había caído estrepitosamente y compañías tradicionales estaban retirándose de las mejores explotaciones.

     

    El apoyo a la campaña del Brexit

     

    En esta etapa comienza a sucederse una serie de donaciones a organizaciones sociales, sindicalistas y hasta un productor audiovisual, todo con la denominación común de ser contrarios a la Unión Europea, hasta desembocar en la financiación pública a la campaña de apoyo al Brexit apoyada desde su red de empresas, que tienen en Gibraltar sus establecimientos matrices.

     

    La trama financiera de apoyo al Brexit se enfrenta ahora a una investigación en el Reino Unido, después de varias denuncias parlamentarias en las que, entre otros, el laborista Ben Bradshaw señaló la “preocupación generalizada por la interferencia extranjera y en particular de Rusia en las democracias occidentales”.