Lunes, 20 de Agosto de 2018

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    El adelanto electoral británico debilita las esperanzas de Gibraltar en el Brexit

  • Theresa May firma en solitario la declaración de salida de la Unión Europea
    Noticias Gibraltar

    El adelanto electoral en Reino Unido tendrá consecuencias inevitables en Gibraltar, porque la más que previsible victoria de Theresa May debilita las esperanzas de que Gibraltar tenga algún relieve en las negociaciones del Brexit, más allá de la repetida declaración de soberanía británica, a la que recientemente aludía el ministro principal Fabian Picardo.

     

    En efecto, la declaración de soberanía británica actual no se cuestiona. En realidad, nadie lo hace y es precisamente por esa razón por la que Gibraltar quedará automáticamente excluida de la Unión Europea cuando el Reino Unido confirme su salida tras el proceso negociador: porque Gibraltar es un territorio administrado por Londres.

     

    Lo que importa es la economía, la libre circulación de personas, mercancías y servicios, el acceso a un mercado como el europeo de 500 millones de personas y 15 billones de euros de PIB (a efectos comparativos, el mercado estadounidense tiene algo más de 300 millones de personas y un PIB de 16,8 billones de euros y el chino casi 1.400 millones de personas y algo más de 10 billones de euros de PIB).

     

    Y el objetivo del adelanto electoral de Theresa May lo que pretende es reforzar la posición de su gobierno frente a la disensiones políticas internas, las amenazas independentistas, el cuestionamiento y deterioro de su posición negociadora y, en fin, mantenerse firme en el denominado “brexit duro”, esto es sin libre circulación de personas, servicios y mercancías (los capitales son otra cuestión).

     

    Y además, según las encuestas, Theresa May va a ganar ampliamente: un 44% votarían a los conversadores, un 23% laboristas, 12% liberales y 10% a los antieuropeos de UKIP, según el último sondeo de YouGov. En cuanto a líderes la diferencia es mayor, el 50% votarían a May y el 14% a Corbyn.

     

    Así que Theresa May amarra la negociación de la salida europea y exige que quien vaya candidato en el partido conservador asuma expresamente los principios establecidos por la actual primera ministro. Esto es, una vez gane, se acabó para siempre el cuestionamiento interno en su partido. Como se terminará la amenaza independentista escocesa, porque poco podrán hacer los votantes de esta región frente al total de los británicos, ya que sólo son el 10% del censo electoral.

     

    El gobierno de Gibraltar ya no podrá esperar más ayudas reales que las que le quiera ofrecer el futuro gobierno de Theresa May, quien se ha caracterizado hasta ahora por no comprometerse más allá del afecto histórico y la responsabilidad soberana, pero que en lo práctico ha sacado al Peñón de las negociaciones del Brexit y ni siquiera lo menciona en la documentación oficial.

     

    Además, este proceso electoral interrumpe el tiempo de negociación, aunque no lo aplaza como ya se han encargado de aclarar desde Bruselas Donald Tusk y Jean Claude Juncker, principales dirigentes de la Unión Europea. El tiempo de negociación se reduce y habrá menos espacio para los matices, especialmente cuando Londres tiene asuntos tan importantes que negociar como es, de momento, la propia factura de 60.000 millones de euros que le ha presentado Bruselas por su salida.

     

    Gibraltar, mientras, estará expresamente fuera del proceso negociador y pendiente de que, una vez concluya Londres su salida, pueda acceder a algún compromiso internacional de la mano de Reino Unido y que, en el caso de la Unión Europea, cuente con el visto bueno expreso de España. Es un panorama duro, difícil y al que ahora la convocatoria electoral británica pone un poco más complicado y, seguramente, con menos aliados futuros en el Reino Unido dispuestos a asumir verdaderos compromisos.