Miércoles, 21 de Agosto de 2019
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Las elecciones británicas obligarán a negociar el brexit en Bruselas y en Londres

  • Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista de Reino Unido
    Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista de Reino Unido
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    Theresa May convocó el adelanto electoral en Reino Unido para salir reforzada, poderse permitir negociar un brexit duro y terminar de una vez por todas con el superviviente Corbyn, pero la jugada le ha salido justo al revés. Ahora el brexit ya no podrá ser tan duro y el nuevo gobierno tendrá que negociarlo a doble banda, en Bruselas con la Unión Europea y en Londres con los demás partidos con los que pueda formar una mayoría suficiente.

                     

    El resultado, adelantado por los sondeos a pie de urnas, deja a Theresa May en un lugar complicado a pesar de su victoria: 318 escaños para el Partido Conservador, 261 para el Laborista, 35 para el Nacionalista Escocés, 12 para el Liberal, 10 para el Partido Unionista de Irlanda del Norte y 13 para el resto de formaciones. Estos datos suponen la pérdida de 12 escaños para Theresa May y el ascenso nada menos que en 31 de Corbyn. Los escoceses han perdido 19, previsiblemente porque su voto ha migrado a la formación laborista, y también suben, aunque en menor medida, liberales y norirlandeses. Hasta el momento falta por adjudicar uno de los 650 escaños totales.

     

    El panorama es complejo porque la mayoría absoluta es 326 escaños, 8 de distancia para May, que puede conseguir con la suma del Partido Unionista del Norte de Irlanda (DUP), un aliado tradicional que ahora será más exigente y claramente interesado en un brexit blando, lo contrario que el Partido Conservador.

     



    caritas

    Lo cierto es que Corbyn, que ya pide la dimisión de May, no ha sido exactamente el ganador, más bien ha sido la primera ministro la que se ha autoderrotado por su cadena de errores. Por eso, los anteriores danmificados de Theresa May ya piden su cabeza y la consideran incapacitada para negociar el brexit. No obstante, ella ya se ha manifestado dispuesta a gobernar en minoría y apoyada por los unionistas irlandeses.

     

    Y, en efecto, cuando Reino Unido se encuentra frente a uno de los procesos más importantes de su historia reciente, la negociación para la salida de la Unión Europea que empiezan el día 19, no está claro quién va a gobernar ni cómo va a negociar, por lo que algunos observadores (el comisario Oettinger y el exeurodiputado Stubb, por ejemplo) empiezan a considerar seriamente la posibilidad de que el inicio de las conversaciones vuelva a posponerse. Solo que, esta vez, el tiempo no juega a favor de Reino Unido precisamente.

     

    A Gibraltar le puede convenir el “ablandamiento” del Partido Conservador y de Theresa May en particular, pero no la debilidad que puede caracterizar la posición británica en las futuras negociaciones y, menos aún, las cesiones que el nuevo gobierno deba hacer a otros sectores y territorios en detrimento de los intereses locales aunque, en realidad, todo está por definir.

     

    Eso sí, mientras tanto la economía sigue siendo la gran perjudicada, la libra ha vuelto a caer y el mundo de los negocios y las inversiones vive el peor de los escenarios posibles: el de la incertidumbre.