Sábado, 16 de Febrero de 2019

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    El extraño caso de "El Incógnito" y el último intento de recuperar Gibraltar

  • El general Castaños, según la pintura de José Madrazo en el Museo del Prado
    Antonio Pérez Girón

    La historia recoge las distintas guerras que enfrentaron a ingleses y españoles, durante las cuales hubo diferentes intentos para la recuperación de Gibraltar. Sin embargo, existió otro que podríamos denominar de “extraño” y hasta desconocido, pero que, en efecto, se desarrolló en los primeros años del siglo XIX.         

     

    Este intento tuvo lugar al margen del general Castaños, gobernador militar del Campo de Gibraltar. Según el cronista Lorenzo Valverde se desarrolló en el invierno de 1804, aunque algunos autores lo sitúan un año después.

     

    No hay que olvidar que tras la batalla de Trafalgar (1805), España continuaba en guerra con Gran Bretaña. En medio de ese ambiente llegó a San Roque el capitán Martí, que sería conocido por “El Incógnito”, y que se presentó a Castaños para tantear las posibilidades de un golpe de mano para recuperar Gibraltar. El hecho poco conocido por la historia contaba con complicidades civiles y militares en el Peñón. “El Incógnito”, enviado por el valido Manuel Godoy, se hizo cargo de las tropas que se hallaban en San Roque, y durante la noche avanzó hacia La Línea de Contravalación, donde con un grupo de soldados se situó cerca del territorio ocupado por los ingleses, capturando a varios británicos cerca de la Torre del Diablo. El toque de generala en el Peñón frustró el intento español.

     

    Castaños prendió a Martí y devolvió los prisioneros a Gibraltar, pues él no había ordenado ningún tipo de operación. Era un gesto que indicaba claramente lo que muchos españoles opinaban de la política internacional del “Príncipe de la Paz”, que habiendo firmado con Francia el Pacto de San Ildefonso, había llevado al país a la guerra con Inglaterra. Martí fue enviado al presidio de Ceuta, de donde sería puesto en libertad.

     

    A la hora de argumentar el apoyo de fuerzas británicas a las españolas para recuperar el Peñón, habría que referirse a las medidas disciplinarias impuestas por el gobernador, el Duque de Kent, y muy particularmente las referidas al cierre de establecimientos en los que se vendía alcohol. Ello había ocasionado un alto grado de descontento, que aprovecharon los agentes de “El Incógnito”. En este sentido, el escritor británico George Hills afirma que “los taberneros y los soldados estaban enfurecidos”, lo que originó que los representantes de tres regimientos de la guarnición se reunieran en una de las tabernas y decidieran matar al gobernador. Entre ellos había algunos pertenecientes a los Fusileros Reales, el propio regimiento del Duque.

     

    En la tarde de la víspera de Navidad, el segundo batallón de dicho regimiento, “fue a la ciudad a emborracharse”. Regresaron al cuartel para participar en el obligatorio desfile de la tarde, esperando que luego se les permitiera volver para seguir bebiendo. En vista del estado que presentaban lo soldados, no se les permitió la salida. La reacción fue abrirse paso con las armas e invadir las tabernas exigiendo coñac. Decidieron que era el momento de actuar contra el gobernador, pero no encontraron colaboración por parte de los Scottish Borderers que estaban totalmente serenos, pues ese día no habían recibido su paga. El día 26 fueron los escoceses los que se emborracharon y los Fusileros Reales, quienes controlaron la situación.

     

    Los incidentes fueron dominados y concluyó en un consejo de guerra, que condenó a muerte a diez de los scottish.

     

    Si a tan desconcertante situación se unían otros detalles puntuales, como el hecho de que el duque de Kent fuese llamado a Gran Bretaña donde se le negó la posibilidad de justificarse ante un Tribunal de Investigación, o que Castaños no se mostrase muy convencido de atenerse a las órdenes de Madrid y que, posteriormente, de acuerdo con el gobernador de Gibraltar, Hew Dalrymple, permitiese que los españoles pudieran seguir residiendo en el Peñón y los británicos en San Roque, no es fácil aclarar las dudas que el caso plantea. Solamente queda claro que “El Incógnito” se llamaba Martí, que se había gestado por Godoy un nuevo intento para recuperar Gibraltar, y que no contó con el apoyo de Castaños. Cabe preguntarse el porqué no se hicieron análisis más serios de estos hechos, con tan extrañas coincidencias y tan trágicas consecuencias, como fueron los ajusticiamientos en Gibraltar o la pérdida del mando en la plaza, nada menos, que del duque de Kent.