Lunes, 18 de Febrero de 2019

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    La gestión conjunta del aeropuerto, uno de los objetivos en la negociación hispanobritánica

  • Aeropuerto de Gibraltar
    Noticias Gibraltar

    La gestión conjunta entre España y Reino Unido del aeropuerto de Gibraltar es uno de los objetivos de la negociación bilateral entre Madrid y Londres, según ha desvelado el propio ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, al periódico británico Financial Times, durante una entrevista publicada este fin de semana.

     

    El ministro, a lo largo de la entrevista, desgrana varios asuntos sobre los que, en realidad, ya se han pronunciado y siempre con el mismo argumento. Por ejemplo, la cuestión de la soberanía, de la que ha vuelto a decir que es algo a lo que “aspiramos y que no renunciamos” pero que no es el problema “en estas negociaciones”.

     

    También ha vuelto a confirmar que sí reclama, en esta negociación bilateral con motivo del Brexit, una situación de equilibrio a ambos lados de la Verja, especialmente en cuestiones fiscales y en todas aquellas que se relacionan con el contrabando y el tráfico de ilícitos.

     

    Dastis explica también al periódico que “necesitamos un poco más de cooperación de Gibraltar o de las autoridades fiscales del Reino Unido, pero la situación ya ha mejorado. Los gibraltareños parecen estar dispuestos a cooperar; tenemos que verlo en la práctica”.

     

    No obstante, la cuestión más claramente novedosa de las negociaciones entre Londres y Madrid para resolver el problema de Gibraltar después del Brexit es la gestión conjunta del aeropuerto y no sólo el uso conjunto del aeropuerto, como hasta ahora se había venido planteando. La gestión conjunta del aeropuerto implica la cooperación en las cuestiones administrativas, técnicas y de seguridad y control de todas las operaciones aéreas y terrestres que le afectan.

     

    La gestión conjunta del aeropuerto permitiría resolver, además, el problema de la exclusión gibraltareña del Cielo Único Europeo y se facilitaría, de forma real y no sólo a través de un segundo terminal, el tráfico de pasajeros con España, lo que a su vez redundaría en un mayor volumen de negocio para los operadores aéreos y previsiblemente más vuelos y líneas a disposición de los pasajeros.

     

    Una segunda derivada del acuerdo de gestión conjunta tiene que ver con la reclamación española sobre el istmo, terreno que considera usurpado. Precisamente que su ocupación actual sea para el aeródromo y las instalaciones militares británicas, que ya han mostrado en distintos momentos su clara oposición a cualquier servidumbre civil de este espacio, hacen que resulte más difícil prever el resultado final en la negociación hispanobritánica.