Jueves, 19 de Julio de 2018

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    Gibraltar 2017: El año que vivimos peligrosamente

  • El ministro británico para el brexit, David Davis, y el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, se dan la mano en septiembre pasado. Los puntos de vista actuales son distintos.
    Noticias Gibraltar

    Mientras al gobierno Picardo le surgen más frentes de los que es capaz de abordar a la vez, Gibraltar se adentra en un año decisivo que marcará su futuro y no sólo por el brexit. La caída de la libra (un 15,66% en un año), la deuda pública, los polémicos gastos internacionales, las denuncias por el tax ruling, el frenazo inversor y los recortes del ministerio de Defensa dibujan un duro escenario económico para los tiempos venideros al que se añadirá, de forma inevitable, la conversión de la Verja en frontera exterior de Europa con todas sus consecuencias.

     

    Las disputas políticas domésticas se suceden en el Peñón. En tiempos de gran incertidumbre, los 470.600 euros que cuesta mantener abierta la oficina de Gibraltar en Hong Kong, junto a su escaso éxito, han llevado al partido de la oposición, el GSD, a acusar al gobierno de Picardo de “tirar el dinero”.

     

    Y es que el apartado económico genera cada vez más incertidumbre en un territorio sobre el que pende la amenaza del aislamiento internacional y de sus propios problemas económicos estructurales, que no han sido resueltos en los últimos años de bonanza. Las inversiones extranjeras se ven afectadas por el incierto futuro del brexit y los proyectos no acaban de arrancar.

     

    De hecho se ha sabido que una importante empresa internacional china no abrirá en Gibraltar; también que los despachos legales y financieros comienzan a advertir las consecuencias de la salida de la Unión Europea y temen que a lo largo del año 2017 las expectativas sean peores.

     

    La fragilidad de la principal industria actual de Gibraltar, el juego online, cuya actividad puede ser fácilmente deslocalizada y sus sedes trasladadas a cualquier otro territorio internacional que le convenga, junto con su dependencia de profesionales cualificados que viven al otro lado de la Verja, también preocupa sobremanera en el Peñón.

     

    Tampoco falta para el próximo año una deuda pública cifrada por la oposición política en 1.300 millones de euros y lastrada por la incesante caída de la libra esterlina (un 15,66% en el año 2016) junto con una estrategia de gastos internacionales en viajes, representaciones, oficinas, sueldos y actividades diversas que no terminan de convencer a los ciudadanos.

     

    Gibraltar se enfrenta en 2017 a su propio “the year of living dangerously” (el año que vivimos peligrosamente) y lo hace desde la división política. A pesar de largos meses de invocaciones del gobierno Picardo reclamando la excepcionalidad gibraltareña, el ministro británico del brexit, David Davis, ha sido claro: no habrá estatuto especial para la colonia en las negociaciones de salida de la Unión Europea.

     

    Picardo sorprendió a todos felicitándose por esta declaración del ministro Davis y, desde entonces, guarda silencio.