Jueves, 19 de Julio de 2018

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    Gibraltar hace bueno el discurso de no ceder a las negociaciones bilaterales y atasca el acuerdo del aeropuerto

  • Terminal del aeropuerto de Gibraltar y, al fondo, La Línea
    Noticias Gibraltar

    El acuerdo que permita incorporar a Gibraltar en el período transitorio del Brexit y en futuros acuerdos con Europa está hoy por hoy atascado, una vez más, en la cuestión del aeropuerto. El gobierno gibraltareño presiona al Reino Unido para que no haya cesiones y, de momento, bloquea la negociación porque no quiere policías en la terminal española del aeropuerto, a pesar de que ese espacio se convertirá en frontera exterior Schengen y España tendrá la obligación de controlar el pasaje que acceda a Europa.

     

    Los discursos más beligerantes de García y Bossano de los últimos días (y no tanto la conferencia pretendidamente amable de Picardo en La Línea) venían a explicar el bloqueo negociador actual, después de cuatro reuniones entre las delegaciones de España y Reino Unido, alguna de ellas con representantes gibraltareños incluidos en la delegación británica.

     

    Como ya contó Bossano, en su reciente conferencia ante el Comité Descolonizador de la ONU, él mismo se opuso en 1988 al acuerdo que un año antes habían alcanzado Londres y Madrid para compartir el aeropuerto. En 2006 serían tanto el PP como el GSLP, ambos partidos en la oposición de España y Gibraltar respectivamente y, hoy, al frente de sus gobiernos, quienes expresaron su oposición al acuerdo.

     

    Ahora el desacuerdo lo desveló el ministro español Dastis, calificándolo como “líneas rojas”, a principios de abril, cuando Noticias Gibraltar informó de ello, pero también insistió en mantenerse optimista y confiar en un acuerdo para el verano. Dos semanas después el ministro, en otras declaraciones a un periódico alemán y de las que también informó Noticias Gibraltar, admitía ya que, si fuera necesario, se aislaría el caso de Gibraltar del resto de las negociaciones con Londres para no bloquear el Brexit.

     

    Pero las negociaciones se han atascado, una vez más, en la cuestión del aeropuerto. Las suspicacias de Gibraltar, que ha presionado a la delegación británica, hacen de momento insalvable la situación. Gibraltar sospecha que cualquier cesión --y alegan la presencia de policías españoles—puede afectar a la soberanía del istmo y España, por su parte, debe incorporar controles Schengen en el aeropuerto como miembro exterior de la UE si accede a compartirlo.

     

    Fuentes conocedoras de las negociaciones consideran la postura de Gibraltar como una muestra de inseguridad en su reivindicación del istmo ya que, como se conoce, este territorio nunca fue cedido en el Tratado de Utrecht y sí ocupado posteriormente sin el reconocimiento de España. Las mismas fuentes consideran imposible que España acepte compartir el aeropuerto y a la vez se le impida controlar el pasaje que acceda al territorio Schengen, ya que es una obligación impuesta por Bruselas a todos sus estados miembros.