Jueves, 21 de Febrero de 2019

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    May se queda sin tiempo

    El Gobierno británico hace ahora campaña contra un Brexit sin acuerdo

  • Primera ronda de negociación en julio de 2017, con la parte británica sin papeles
    Noticias Gibraltar

    Después de un año de conversaciones, que empezaron con el ministro británico Davis fotografiado sin un solo papel sobre la mesa, para sorpresa de los negociadores europeos, el Reino Unido se queda sin tiempo de alcanzar algún tipo de acuerdo antes de una salida drástica, cara y desordenada de la Unión Europea.

     

    La primera ministra británica ha impulsado varias tácticas en la negociación, hasta ahora todas fallidas, negarse al principio y ceder por completo después en cuanto a la llamada factura del brexit, invocar una frontera virtual abierta entre las dos irlandas que nadie se creyó, presionar con los derechos de los trabajadores comunitarios y, la última de hace un mes, cuando intentó dividir a los socios europeos pero se encontró con un presidente francés Macron inflexible.

     

    Ahora ha echado mano del márketing del miedo, campaña que ha iniciado el ministro Raab intentando concienciar a los británicos de la cantidad de males que supone una salida sin pacto de la comunidad europea. Los 25 documentos técnicos son recomendaciones “prácticas y proporcionadas”, dijo el ministro en la presentación, pero suponen unas medidas de choque para la población que alcanza desde los servicios bancarios a la industria sanitaria y farmacéutica, los derechos laborales, los pagos al sector agrario, la investigación, etc.

     

    Según el ministro, el Reino Unido ha llegado a plantearse lo más básico, comida y medicinas, y los mensajes no resultan muy tranquilizadores. Dice que, en cuanto a medicinas, tienen reservas de 200 fármacos para tres meses y aseguró que “no hay planes para desplegar al Ejército para mantener el suministro de comida”.

     

    Esta campaña parece ya el último de los intentos por alcanzar algún tipo de acuerdo con Bruselas, entre otras cosas porque apenas queda tiempo para que llegue al consejo europeo una propuesta pactada en octubre, como estaba previsto y a pesar de los nuevos intentos británicos por retrasarlo, ahora a noviembre, según ha aventurado el exministro Lidington.

     

    Campaña que no está dirigida en realidad a la Unión Europea, sus países miembros o a los propios ciudadanos británicos, sino a la facción más dura del mismo partido gobernante para que permita un acuerdo de última instancia. De ahí que haga especial referencia a las temibles consecuencias que para Gran Bretaña y sus territorios administrados, como Gibraltar, tendrá una salida sin pacto, consecuencias de las que hasta ahora se había evitado hablar en público.

     

    A fecha de hoy, Londres y Bruselas siguen negociando pero también siguen sin acuerdo. Y el caso concreto de Gibraltar ha quedado relegado, de momento, pendiente todo de lo que ocurra entre Reino Unido y Unión Europea, ya que los avances locales podrían ser irrelevantes ante la falta de acuerdo general.