Lunes, 18 de Febrero de 2019

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    Ultimátum de UE e Irlanda y Gibraltar, a la espera

    El gobierno británico sigue sin asumir compromisos ante el Brexit

  • Reunión interministerial en Londres de la semana pasada
    Noticias Gibraltar

    El gobierno británico, sea por estrategia o sea por incapacidad, está agotando la paciencia de todos sus interlocutores en relación al Brexit. La Unión Europea ha enviado un ultimátum a Londres y exige avances concretos para “principios de diciembre a más tardar”, Irlanda quiere un acuerdo con “claridad” sobre la frontera y Gibraltar, mientras tanto, sigue a la espera de alguna decisión firme después de las ya numerosas y largas reuniones en Londres.

     

    El ultimátum de la Unión Europea es, en realidad, el último ultimátum, porque ya lleva otros anteriores a los que Londres no ha respondido con claridad. Quizás por eso el presidente del Consejo Europeo Donald Tusk exigió claridad: “Para evitar ambigüedades sobre nuestro calendario, le dejé claro a la primera ministra May que los avances en las prioridades del divorcio deben realizarse a principios de diciembre a más tardar”.

     

    La exasperación de Bruselas llega después de que Reino Unido tampoco haya avanzado lo suficiente después del plazo que dio Barnier, el negociador comunitario, y sin que Londres asuma ningún compromiso cierto respecto a los temas principales que justificarían el avance: derechos de los ciudadanos, frontera con Irlanda y factura con la UE.

     

    Claro que Theresa May tiene dificultades propias como para asumir compromisos reales, entre ellos su misma debilidad política. Eso hace que la jefa de gobierno británico juegue constantemente con las palabras y las reuniones. Ahora, ante la nueva advertencia europea, May volvió a declarar que el Reino Unido honrará sus compromisos con la Unión, aventuró algo más en la factura del brexit (aunque todavía muy lejos de lo que exige Bruselas) y envió a su ministro Hammond a contar que “haremos nuestras propuestas a la Unión Europea a tiempo para el Consejo” de diciembre.

     

    Además de la exasperación de Bruselas, el gobierno británico también se ha puesto de frente a Irlanda, quien le ha exigido a Londres “claridad” y soluciones para abordar la cuestión de la frontera y, ante la pasividad británica, ya ha advertido que Irlanda “no está lista” para admitir el paso a la segunda fase de la negociación, la que le interesa al Reino Unido.

     

    Y si a los países socios los “exaspera”, a Gibraltar lo entretiene en reuniones maratonianas de las que no trasciende ni un solo compromiso real respecto a los problemas que el Brexit traerá a la colonia y que repercutirá en casos concretos de la comarca del Campo de Gibraltar, como es el del paso por la Verja y la situación de los trabajadores transfronterizos.

     

    Precisamente estos últimos días y coincidiendo con las reuniones del gobierno gibraltareño en Londres, donde seguramente reclamaba, entre otras cosas, fluidez en el paso de la verja, el colectivo de los trabajadores transfronterizos españoles y distintas organizaciones sociales y políticas trasladaban al Gobierno de España sus quejas por las colas.

     

    Sea o no más sensible el Gobierno de España a las presiones sociales y políticas respecto a Gibraltar y el paso por la verja que su propio gobierno de Londres, el hecho es que la última reunión del gobierno llanito con la Administración británica duró siete horas y de ella no se ha trasladado ningún compromiso claro respecto a la población, la economía y el futuro del Peñón, por lo que todo sigue a la espera.